Presentación del informe 'Jóvenes y ONG: Los retos de la colaboración entre las ONG y la juventud'. - PWC
MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -
Tres de cada cuatro jóvenes quieren implicarse en causas sociales, pero reclaman más transparencia y participación en las ONG. Su confianza en estas organizaciones es de 5,4 puntos sobre 10 y un 10% de los jóvenes declara una confianza nula.
Así se desprende del informe "Jóvenes y ONG: Los retos de la colaboración entre las ONG y la juventud', elaborado por la Fundación PwC y el Instituto de Innovación Social de Esade que revela que la confianza media de los jóvenes en las ONG es de 5,4 sobre 10 y que las principales barreras son la falta de información, confianza y tiempo.
El estudio, basado en entrevistas a profesionales del sector y en una encuesta a jóvenes españoles de entre 16 y 35 años, muestra que tres de cada cuatro jóvenes (75%) desea implicarse en causas colectivas, un porcentaje que se eleva al 90% sumando a quienes ya colaboran con el Tercer Sector. Sin embargo, la participación efectiva es todavía reducida y solo un 41% ha colaborado directamente con una ONG a través de donaciones, voluntariado o movimientos juveniles, mientras que otro 41% reconoce no haberse implicado nunca en causas sociales o medioambientales.
Según ha indicado la presidenta de la Fundación PwC, Ana Peláez, "las nuevas generaciones están comprometidas con los problemas sociales, aunque demandan de las ONG más transparencia, que el impacto sea medible y que haya más entornos de participación real". "Si sabemos responder a estas expectativas, podremos construir un sector más sólido, conectado con las necesidades del futuro", ha indicado Peláez.
En su opinión, "los jóvenes no solo quieren participar, sino que además pueden aportar competencias digitales, capacidad de innovación y una visión fresca y renovada que es imprescindible para nuestras ONG", ha señalado.
Por su parte, Ignasi Carreras, director del Programa Esade-PwC de Liderazgo Social, ha asegurado que "la juventud cuenta con valores sólidos y un gran potencial transformador, lo que exige a las ONG repensar cómo se relacionan con ella y abrir espacios reales de cocreación y participación".
Las nuevas generaciones quieren ser parte activa del cambio, no solo espectadoras y las organizaciones sociales deben aprender a escuchar, innovar y trabajar junto a ellas". "La colaboración entre ONG y jóvenes es una oportunidad para renovar el liderazgo social, integrar nuevas competencias digitales y fortalecer la confianza en el sector", ha destacado Ignasi Carreras.
El informe también indica que la juventud española comparte un importante compromiso con los valores sociales y medioambientales, aunque su implicación práctica sigue siendo aún limitada. Más de la mitad (55%) considera esencial que su trabajo o estudios estén alineados con sus valores, pero dos de cada tres reconocen no disponer del tiempo o los recursos necesarios para implicarse activamente. Las formas de participación más comunes son las actividades solidarias en su entorno cercano (27%) y el voluntariado puntual (22%).
Menos de la mitad (47%) sitúan la justicia social o el compromiso medioambiental en el centro de sus decisiones de consumo, movilidad o hábitos de vida, lo que evidencia, según el estudio, una brecha entre las aspiraciones y la acción. Los temas que más preocupan a la juventud son la salud física y mental (62%), el acceso a la vivienda (61%) y el empleo (55%), muy por encima de las causas tradicionalmente centrales del Tercer Sector, como la cooperación internacional o la atención a los colectivos vulnerables.
BARRERAS PARA CONFIAR EN LAS ONG
Para los jóvenes, los valores más asociados a las ONG son la solidaridad y el compromiso (65%), seguidos de la participación y la colaboración (47%). Sin embargo, conceptos como innovación (10%) o empoderamiento (4%) apenas se mencionan, lo que sugiere la necesidad de conectar mejor con el lenguaje de las nuevas generaciones.
Los jóvenes valoran especialmente la transparencia en el uso de los fondos (78%) y el impacto medible de los resultados (52%), dos aspectos clave para reforzar la confianza.
Las tres principales barreras para su implicación son la falta de información, confianza y tiempo. Para superarlas, los jóvenes reclaman una mayor presencia y diálogo en redes sociales (82%), una participación más activa en espacios y eventos juveniles (48%) y un incremento de las actividades comunitarias y de proximidad (39%), que les permitan involucrarse de manera directa y tangible.
Además, destacan su capacidad para aportar valor en la creación de contenidos y campañas digitales (65%), en el uso de habilidades tecnológicas y de comunicación (56%) y la innovación de proyectos y metodologías (53%).
Desde la perspectiva de las propias ONG, el reto es evidente. Aunque el 95% trabaja en temáticas relacionadas con juventud, solo el 46% lo hace como prioridad central. Las estrategias más comunes para atraer a jóvenes son las campañas en redes sociales (47%) y la flexibilización del voluntariado (37%), aunque menos de la mitad ha explorado colaboraciones con movimientos juveniles o espacios autogestionados, que podrían ser clave para tender puentes. Un aspecto crítico es la participación en la toma de decisiones: un 73% de las ONG reconoce una escasa representación juvenil en sus equipos directivos y el 76% en sus órganos de gobierno.
El informe concluye que la juventud tiene interés, capacidades y ganas de contribuir, pero persiste una brecha en la manera en que las ONG se relacionan con ella. Por ello, los autores consideran que el reto compartido es construir un Tercer Sector más inclusivo, innovador y conectado con el futuro. Para ello, se propone integrar a la juventud en los espacios de liderazgo y decisión, ir más allá del voluntariado puntual y reconocer su papel como agentes de cambio dentro de las organizaciones.