Archivo - Fuente Miralls d'Aigua en el Parc de les Glòries, a 4 de junio de 2025, en Barcelona, Catalunya (España). - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los principales riesgos climáticos a los que se enfrentan los niños españoles son las olas de calor, que afectan a seis millones, y la sequía, con 4,2 millones. En total, hay 4,1 millones --es decir, el 54% de la población infantil-- que están expuestos a al menos tres riesgos climáticos combinados.
Estas son algunas de las conclusiones del Informe sobre el Riesgo Climático de la Infancia 2026, publicado este martes por Unicef. En lo que respecta a España, el organismo internacional también incide en que aunque el país cuenta con servicios públicos "más sólidos" que otros más vulnerables, la infancia "infancia sigue invisibilizada y no aparece de forma expresa en los planes de gestión del riesgo, como analizó recientemente UNICEF España en el informe Contar con la infancia es una emergencia".
Por ello, la organización ha hecho un llamamiento a las administraciones públicas para que integren a los niños, niñas y adolescentes en todas las fases de una emergencia: prevención, preparación, respuesta y reconstrucción. De manera más general, ha señalado que un total de 1.100 millones de niños están expuestos a múltiples riesgos de origen climático. De hecho, casi la totalidad de los menores se enfrentan a al menos un riesgo y cuatro millones lidian con seis.
De acuerdo con el estudio, el riesgo climático más habitual son las sequías (que sufren 1.800 millones de niños, es decir, más de tres cuartas partes de todos los del mundo), seguidas de las olas de calor (1.500 millones) y el calor extremo (1.200 millones). Las tormentas tropicales amenazan a 662 millones; las inundaciones, 337 millones (uno de cada siete a nivel mundial); los incendios, 206 millones; las tormentas de arena y polvo, 123 millones; y las inundaciones costeras, los 33 millones.
En lo que respecta a riesgos relacionados con el clima, los más comunes son los contaminantes atmosféricos (2.300 millones) y el paludismo (1.000 millones). De acuerdo con el estudio, los países que albergan una población infantil extensa --como Bangladesh, India, Nigeria y Pakistán-- figuran invariablemente a la cabeza de las listas de exposición absoluta a los riesgos climáticos.
Según la investigación, los niños más expuestos a peligros múltiples de alta intensidad son los del Sahel, en especial de Burkina Faso, Malí, República Centroafricana, Sudán del Sur y Sudán. Con este estudio, Unicef presenta un marco para evaluar los lugares donde la infancia corre un mayor peligro. "Las decisiones basadas en el riesgo se toman mejor cuando se realiza un análisis sistemático de la exposición a los peligros y la vulnerabilidad que tenga en cuenta el contexto específico de cada país", ha resaltado.
242 MILLONES DE ESTUDIANTES SIN ESCUELAS POR SUCESOS CLIMÁTICOS
Por otro lado, el informe ha examinado seis esferas de servicios esenciales que determinan la resiliencia de la infancia ante los peligros climáticos. En este marco, ha destacado que las conmociones climáticas "destruyen las clínicas, alteran las cadenas de frío de las vacunas y favorecen la propagación de enfermedades". "En 2024, 20 millones de niños y niñas dejaron de recibir vacunas de importancia vital, entre ellos los 14,3 millones que no recibieron ni siquiera una dosis de una vacuna contra la difteria, el tétanos y la tosferina", ha advertido.
Además, ha hecho hincapié en que las sequías y las inundaciones "destrozan las cosechas, interrumpen la cadena de suministro de alimentos y favorecen la malnutrición". "Si no actuamos a tiempo, se prevé que, a consecuencia del cambio climático, para 2050 habrá 28 millones de niños y niñas más con emaciación y 40 millones más con retraso del crecimiento", ha avisado.
El texto ha subrayado que las inundaciones "contaminan las fuentes de agua mientras que las sequías, por el contrario, las secan", lo que aumenta la vulnerabilidad de los niños a enfermedades mortales e intensifica la carga de tareas como ir a buscar agua. "En 2024 había aún 634 millones de niños y niñas que carecían de agua potable gestionada de manera segura; 1.000 millones que carecían de sistemas de saneamiento seguro; y 489 millones que carecían de higiene básica", ha señalado.
A su vez, ha remarcado que "al menos 242 millones de estudiantes de 85 países y territorios quedaron desescolarizados por causa de sucesos peligrosos relacionados con el clima sólo en 2024". "Al destruir las escuelas e interrumpir la educación, las tormentas y las olas de calor despojan a la niñez de su futuro", ha señalado.
Por último, ha hecho referencia a los impactos de los riesgos climáticos sobre los servicios de protección a la infancia y de protección social. Por un lado, ha resaltado cómo los desplazamientos y la pobreza motivados por el clima aumentan los riesgos del trabajo infantil, el matrimonio precoz y la separación familiar. "Entre 2016 y 2023 se registraron 62,1 millones de desplazamientos internos de niños y niñas por causa de peligros climáticos; esta cifra equivale a más de 21.000 desplazamientos infantiles cada día", ha recalcado.
Por otro, ha hablado de cómo las familias que no pueden acceder a transferencias en efectivo de emergencia u otro tipo de ayudas están obligadas a recurrir a estrategias de supervivencia negativas. "Se estima que para 2030, más de 130 millones de personas podrían verse abocadas a la pobreza extrema como consecuencia del cambio climático", ha resumido.
ELIMINAR LOS COMBUSTIBLES FÓSILES Y PROTEGER A LOS NIÑOS
En este marco, Unicef ha pedido a los gobiernos que reduzcan las emisiones y adopten medidas "audaces" basadas en los mejores conocimientos científicos disponibles, con el fin de cumplir los compromisos internacionales adquiridos. Por ejemplo, el organismo internacional apunta a la eliminación gradual y urgente de los combustibles fósiles y una transición justa hacia las energías renovables y la eficiencia energética.
Además, ha reclamado que protejan a los niños mediante medidas "incluyentes" de adaptación climática e intervenciones de respuesta ante las pérdidas y daños que den prioridad a la resiliencia de los servicios sociales "de los que dependen para sobrevivir y prosperar". Por último, ha instado a que capaciten a la infancia y a la juventud mediante la formación, conocimientos y habilidades en materia climática.