Actualizado 19/04/2007 11:11 CET

Amnistía acusa a los talibán de "crímenes contra la Humanidad" por sus ataques a la población civil

Asegura que las milicias no distinguen entre objetivos civiles y militares y atacan "sistemáticamente" a la población

MADRID, 19 Abr. (EUROPA PRESS) -

La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) denunció ayer los "ataques sistemáticos e indiscriminados" perpetrados por los talibán contra la población civil de Afganistán, y advirtió de que estas agresiones constituyen crímenes de guerra cuya generalización "los convierte en crímenes contra la Humanidad". Según AI, los talibán no distinguen entre objetivos militares y civiles, a causa de lo cual decenas de civiles afganos, entre los que figuran candidatos electorales, clérigos, funcionarios, docentes, médicos y cooperantes, han sido asesinados bajo la acusación de ser "espías" o "colaboradores".

A medida que se intensifica la ofensiva de primavera de los talibán, la población civil sufre cada vez más ataques suicidas, secuestros y decapitaciones, aseguró Amnistía en un informe publicado hoy 19 de abril, titulado 'Afganistán. Los que no son amigos, son enemigos: los abusos de los talibán contra la población civil'. Según la organización, los ataques de los talibán contra la población civil son sistemáticos y generalizados y se utilizan para atemorizar y ejercer el control sobre la población local.

"La población civil afgana se está llevando la peor parte en este conflicto, atrapada en los combates entre los talibán, las fuerzas del Gobierno afgano, las fuerzas estadounidenses y las fuerzas de otros países de la OTAN", declaró el director general de Programas Regionales y de Investigación de Amnistía Internacional, Claudio Cordone.

"Pero son los talibán los que tienen una política deliberada de agresión de civiles conforme a la cual matan a profesores, secuestran a cooperantes y queman escuelas", añadió.

LA 'LAHEYA' Y LA 'FATWA'.

Según el informe, los talibán "sistemáticamente" no distinguen entre objetivos militares y civiles, vulnerando con ello sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario, que prohíbe estrictamente los ataques contra la población civil.

Como consecuencia de ello, decenas de civiles afganos han muerto a manos de insurgentes talibán por ser considerados "espías" o "colaboradores". En la lista hay candidatos electorales, clérigos, personal del Gobierno, docentes, profesionales médicos y personas que trabajaban para agencias de cooperación o para las fuerzas extranjeras.

El reglamento militar de los talibán, denominado 'Laheya', aprueba explícitamente la agresión y el homicidio de civiles. Su norma número 25 afirma que un maestro que continúa enseñando después de recibir las advertencias de los talibán debe ser golpeado y, si sigue enseñando "contra los principios del Islam", debe morir. Igualmente, una 'fatwa' o edicto religioso talibán, ordena que toda persona que apoye la intervención liderada por Estados Unidos debe morir.

En los últimos dos años, los insurgentes talibán, según AI, han matado deliberadamente a decenas de civiles --activistas en favor de los derechos de las mujeres, clérigos, funcionarios, profesionales de la salud y profesores--, aparentemente por considerarlos "espías". Entre 2005 y 2006 fueron incendiadas en todo el país al menos 183 escuelas.

Los talibán y otros grupos armados, según el documento de Amnistía, han utilizado la toma de rehenes para presionar a los Gobiernos o las empresas extranjeras para que salgan de Afganistán. La toma de rehenes, los secuestros y los homicidios también se han utilizado para atemorizar a la población local y disuadirla de cooperar con el Gobierno y las fuerzas extranjeras.

Asimismo, Amnistía recuerda que la semana pasada, "en un brutal incidente", los talibán mataron a un periodista afgano, quien según los informes fue degollado. Ajmal Naqshbandi, de 25 años, había sido secuestrado en marzo junto con un periodista italiano, Daniele Mastrogiacomo, y su chófer afgano, Sayed Agha. Daniele Mastrogiacomo quedó en libertad en un intercambio de prisioneros, mientras que Sayed Agha fue decapitado.

Además de atacar deliberadamente a la población civil, los talibán han matado o herido a cientos de personas en ataques indiscriminados. Según cifras de la OTAN, al menos 756 civiles murieron en 2006 en ataques suicidas, en ocasiones dirigidos contra convoyes militares y bases militares extranjeras, y en otros casos contra civiles, según el informe. Desde 2003, los talibán han resurgido emulando tácticas utilizadas en Irak, como atentados suicidas, artefactos explosivos improvisados, asesinatos y decapitaciones.

Los talibán también han sido acusados de utilizar escudos humanos, incluidos menores de edad, y de poner en peligro la seguridad de la población civil "transformando las casas en bases y controles".

Amnistía Internacional ha recibido informes según los cuales en zonas de Afganistán bajo su control los talibán están usando órganos 'cuasijudiciales' para administrar "justicia". Apenas se sabe nada sobre los procedimientos. La mayoría de las personas juzgadas por estos tribunales han sido acusadas de "espionaje", de "asesinato" y de "prostitución". Muchas habían sido secuestradas previamente por los talibán y en muchos casos, estos tribunales han dictado penas de muerte, "que se han aplicado", según AI.

CRÍMENES DE GUERRA Y CONTRA LA HUMANIDAD.

"Con ataques indiscriminados, como los atentados suicidas en lugares públicos, y ataques deliberados contra trabajadores civiles, los talibán están cometiendo crímenes de guerra", afirmó Claudio Cordone. "El hecho de que estos ataques sean generalizados y llevados a cabo como parte de la política de los talibán los convierte también en crímenes contra la humanidad", advirtió.

A juicio de Amnsitía, la postura de los talibán contra la población civil "dista mucho de cumplir sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional".

Un portavoz talibán entrevistado por Amnistía Internacional afirmó que atacar a civiles "desarmados" no considerados una amenaza estaba "prohibido". Pero luego continuó diciendo: "No hay diferencia entre las personas armadas que luchan contra nosotros y los civiles que cooperan con los extranjeros". El reglamento de los talibán prohíbe apoderarse del dinero o las propiedades de los civiles, pero aprueba el homicidios de profesores.

"Todas las partes implicadas en el actual conflicto de Afganistán deben asegurarse de que la población civil está protegida y que todos los prisioneros son tratados con humanidad, como exige el Derecho Internacional", advirtió Claudio Cordone. "Un primer paso para los talibán sería dejar de atacar deliberadamente a la población civil y poner fin a todos los ataques indiscriminados", concluyó.

En su informe, Amnistía recuerda que, "en general, en todo Afganistán se vio con buenos ojos que Estados Unidos sacara a los talibán del país en 2001". "Sin embargo, al no haberse establecido unas condiciones de seguridad y buen gobierno y un Estado de derecho en el país, se ha ido erosionando la confianza de la opinión pública en el Gobierno afgano y en la intervención dirigida por Estados Unidos de octubre de 2001", advirtió.

"Los talibán han aprovechado esta pérdida de confianza para conseguir el control de grandes extensiones de territorio, especialmente en el sur y en el este de Afganistán", se lee en el informe.

Los talibán son en su inmensa mayoría pastunes del sur de Afganistán y obtienen apoyo generalizado de pastunes que viven del otro lado de la frontera con Pakistán. Se financian con el dinero que obtienen de fuentes locales y al parecer también con el de ricos donantes de los Estados del Golfo Pérsico y el procedente del narcotráfico, los rescates de secuestros y el contrabando.