"Cooperar o morir". Por Eduard Vinyamata director del Campus por la Paz de la Universitat Oberta de Catanlunya (UOC)

Eduard Vinyamata
UOC
Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 30 junio 2010 14:24

"Innovar, renovarse o morir" fue una de las frases célebres durante la Revolución Industrial, una idea que conminaba a adoptar las innovaciones tecnológicas, las nuevas máquinas que determinaron un sistema productivo a gran escala y el inicio de la macroeconomía. La capacidad de superar las dificultades, evolucionar y adaptarse siempre ha marcado el progreso y la supervivencia.

Ciento cincuenta años después de la creación de la primera cooperativa en Manchester, una de las cooperativas mayores y más diversificadas tiene su sede en Mondragón y centenares de miles de personas en España habitan, trabajan y consumen dentro de sistemas cooperativos.

La existencia de crisis económica no la discute nadie. La evidencia se encarga de refutar cualquier argumento que pretenda negar la actual y negativa situación financiera: millones de desempleados, muchos millones de personas bajo niveles de miseria, corrupción generalizada, numerosas empresas que se han beneficiado de la libertad de mercado y de la globalización deben recurrir a la ayuda pública, que antes abominaban, para sobrevivir.

Un modelo económico basado en la ficción especulativa, en la falta de una visión racional y responsable, falto de una dirección política y de una moral pragmática nos ha conducido a la incongruencia económica, la inestabilidad política y la desestabilización y la alarma social. Es inaceptable para la inmensa mayoría tratar de promover la enfermedad, el agotamiento de los recursos naturales o las guerras y los accidentes, con el objetivo de mejorar el beneficio de determinadas inversiones y de una idea obsesiva por el crecimiento ilimitado. Es indisociable la idea de beneficio económico de la del beneficio social, aquel que promueve la salud y no la enfermedad, que promueve la seguridad y el bienestar y no todo lo contrario.

Contra la crisis, responsabilidad y ética

Frente a la barbarie económica, resurge lo que llamamos "responsabilidad social corporativa, cooperativismo o finanzas éticas". El papel que han desempeñado las cajas de ahorros, en especial en sus inicios, ha sido muy importante para el desarrollo de las economías familiares populares; la estabilidad social a través de sus obras sociales que completaban lo que el Estado no llegaba a proveer.

"La prioridad es la política pública, no la empresa ni el mercado", dice Albert Serra, profesor de ESADE, una de las primeras escuelas de negocios del mundo. También resultan muy interesantes los puntos de vista del profesor norteamericano David Schweikart y del periódico digital www.SolidarityEconomy.net. Igualmente, resulta interesante conocer experiencias como ESFIN-IDES, una sociedad de capital de riesgo francesa, la Alianza Cooperativa Internacional, FETS (financiación ética y solidaria) o el Crédit Coopératif en Francia, o los fondos de inversión éticos de los Estados Unidos, entre otros muchos referentes que aportan, además del beneficio inversor, la garantía de que dichas inversiones aportarán también un valor añadido respetando el medio ambiente, la justicia social y programas de desarrollo beneficiosos para el bien común.

Lo que resulta más interesante de este movimiento en favor de las finanzas y la banca ética, de la responsabilidad social corporativa, del movimiento cooperativo es que representan la síntesis entre las economías de libre mercado y las economías planificadas. Ambas han fracasado pero ambas disponen de valores y resultados buenos. La llamada "economía social" cree en el mercado libre y, al mismo tiempo, promueve la responsabilidad de los trabajadores y de los directivos, la estabilidad, los beneficios sociales de la producción.

En una cooperativa no se aceptan ni la explotación del trabajador ni los bajos rendimientos de este. Dentro de la economía social se persigue el beneficio mercantil y, al mismo tiempo, el beneficio social: la educación, la protección de los recursos naturales, la mejora de las condiciones de vida y la estabilidad social. No es una cuestión ideológica sino más bien de racionalidad económica. La paz económica exige aprender de los errores, rectificar a través de la innovación y promover al mismo tiempo el beneficio individual y el colectivo. Hoy, a mi parecer, la innovación y la corrección de errores pasan por el desarrollo del cooperativismo.

Eduard Vinyamata es doctor en Ciencias Sociales, profesor de Conflictología, director académico del Área de Cooperación Humanitaria, Paz y Sostenibilidad del Instituto Internacional de Posgrado y director del Campus por la Paz de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

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