"Donde no llega el Estado". Por el presidente de la Plataforma del Tercer Sector, Luciano Poyato

Presidente de la Plataforma del Tercer Sector, Luciano Poyato
PLATAFORMA DEL TERCER SECTOR
Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 16 diciembre 2015 19:09

El Estado del Bienestar no se comprende sin la acción, a veces complementaria, otras descoordinada e, idealmente, acompasada, de tres actores: el Estado, el mercado, y el Tercer Sector de Acción Social. En este engranaje, el último juega un papel clave en la propia producción del bienestar, en la defensa de los derechos sociales y en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

Dicen de nosotros que llegamos donde no el Estado no es capaz de actuar. Y es verdad. Nadie como las entidades de la sociedad civil para pisar la calle y trabajar de tú a tú con las personas más vulnerables, y proporcionarles unas condiciones de vida dignas. Esta es nuestra peculiaridad y mayor fortaleza, que nos diferencia de otros sectores y que es la razón de ser de una estructura que durante muchas décadas se ha ido construyendo a favor de la solidaridad y defensa de los derechos de las personas.

Para el sector español de las ONG, la década de los 90 fue la de expansión al amparo de un Sector Público que necesitaba de ellas, y que en ellas se apoyó para la prestación de servicios sociales y la integración -aún hoy incompleta- de los colectivos excluidos. En este periodo, en que también ocurre que se produce la entrada de España en Europa, tanto el mercado como el sector social ampliaron en este periodo su campo de acción, reforzando este concepto de Estado de Bienestar mixto al que aludía al inicio de este artículo. Estos fueron los años de consolidación del 60% de las entidades de acción social españolas, que existen desde hace más de 20 años.

Y llegó 2008. Y la gran recesión que en España esperó a 2009 y 2010 para manifestarse en toda su dimensión hizo madurar a unas entidades que se enfrentaron a la reducción de las ayudas públicas casi en paralelo al aumento de la demanda de servicios y de urgencia social. Los datos actuales son asoladores: 13.657.232 personas se encuentran en riesgo de pobreza y/o exclusión social; casi el 30% de la población. De ellos, el 30,1% son niños y niñas menores de 16 años. Tenemos la segunda peor tasa de pobreza infantil de Europa: sólo nos supera Rumanía.

Esta realidad ha hecho que la sociedad se movilice, que las entidades sociales se organicen y maduren, y que superen algunas de sus debilidades, como era la atomización y el individualismo que en ocasiones se erigía por encima del bien común. Hoy tenemos un Tercer Sector que se demuestra consolidado, y cuyo mayor reflejo es la aprobación el pasado octubre de la Ley del Tercer Sector de Acción Social, una ley "de las organizaciones sociales y para su trabajo", una ley en beneficio de estos más de 13 millones de personas que necesitan de la solidaridad y atención organizada.

Terminamos por ello 2015 con la buena sensación de haber conseguido la aprobación de nuestra ley marco: un texto corto, pero lo suficientemente amplio como para ofrecer garantías jurídicas al sector y potenciar la hoja de ruta de los próximos años, centrada como no puede ser de otra manera, en conseguir el mayor beneficio para los millones de personas que viven en este país en situación de pobreza o riesgo de exclusión social.

2015 ha sido por ello un año de celebración, y 2016 lo será de duro trabajo: porque debemos exigir el despliegue efectivo de la ley y de los mecanismos de fomento y de participación democrática del sector; y porque debemos defender su estabilidad, tanto mediante el establecimiento de medidas fiscales que favorezcan la participación y solidaridad ciudadana como con el mantenimiento de un sistema de ayudas estatal, el del IPRF, que funciona, que es justo, y que asegura la igualdad de los ciudadanos, independientemente del lugar del que procedan o en el que residan.

Un sistema que permite que los ciudadanos destinen el 0,7% de su IRPF a fines sociales, a proyectos finalistas, no lo olvidemos, a la atención directa y trasparente a las personas que más lo necesitan. Más de 260 millones de euros que, gestionados por cerca de 500 ONG, atienden a más de seis millones de personas en España. Un sistema que está en riesgo porque se enmaraña, equivocadamente, en el debate de reparto de competencias, y al incluirse en tal discusión se olvida, con demasiada frecuencia, que más allá de la organización territorial y política de un Estado siempre debe primar la igualdad entre los ciudadanos, que no tienen más o menos derechos sociales por residir en una Comunidad Autónoma u otra, y que deben seguir disfrutando del derecho a percibir la solidaridad de todas aquellas personas que cada año marcan la "X Solidaria" para apoyar a quien lo necesita.

Despedimos el 2015 con satisfacción, recibiremos 2016 cargados de esperanza, apoyándonos unos a otros y, ojalá, profundizando en este camino de trabajo conjunto, coordinado, y en definitiva, de futuro.

Luciano Poyato es el presidente de la Plataforma del Tercer Sector ('http://www.plataformatercersector.es/')

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