"¿Por qué un Instituto de Análisis Estratégico de Fundaciones?". Por Marta Rey, directora del INAEF

Marta Rey
INAEF
Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 17 marzo 2010 11:15

El Instituto de Análisis Estratégico de Fundaciones (INAEF) es una iniciativa promovida por la Asociación Española de Fundaciones (AEF) que tiene como finalidad primordial generar y difundir conocimiento sobre el sector fundacional español, reforzando así su capacidad de servir a la sociedad.

Nace con la visión clara de estas entidades que han cobrado una importancia crucial en la España contemporánea --como lo demuestra el incremento en su volumen, diversidad e impacto social durante las últimas décadas-- pero que, sin embargo, no siempre consiguen cuantificar su aportación o ser percibidas como un sector significativo.

Todos recibimos, a través de los medios de comunicación y de otros canales de difusión, continuas noticias relativas a fundaciones. Nos topamos con frecuencia con bibliotecas, hospitales, centros socio-asistenciales, instituciones educativas, parques tecnológicos, museos, o programas de becas creados y/o gestionados y/o financiados por ellas. Muchos nos contamos entre los usuarios o beneficiarios de su actividad.

Si las fundaciones son relevantes para el conjunto de la sociedad española en la medida en que las demandas que atienden y los problemas que pretenden resolver los son, no hay duda de que el I+D, la inserción socio-laboral, el acceso a la cultura, la lucha contra la nueva (y la vieja) pobreza, las oportunidades formativas, el debate ideológico, la innovación, la prevención de patologías, la atención a discapacitados y dependientes o el fomento del emprendimiento son --por enumerar sólo algunas de las finalidades de interés general perseguidas-- todas ellas cuestiones relevantes.

Muchas veces el público que demanda esa oferta de productos de interés general no es consciente de recibirla de una fundación, y eso tampoco es necesariamente malo. Ahora bien, comprender qué valor añadido generan las fundaciones en España y, sobre todo, cómo lo generan, es fundamental para conseguir contribuir más y mejor al interés general en una era de recursos escasos y también, parafraseando a Krugman, de expectativas limitadas.

Si extrapolamos de modo conservador al conjunto de España los resultados del pionero 'Análisis de situación de las fundaciones en la realidad socio-económica del Principado de Asturias', dirigido por el profesor Álvarez, estimaremos un sector compuesto por unas 12.000 fundaciones que genera cerca de 300.000 empleos remunerados y destina a fines de interés general en torno a 8.000 millones de euros cada año.

Esto es sólo la punta del iceberg si tenemos en cuenta que muchas fundaciones optan por estructuras organizativas ligeras y generan mucho más empleo indirecto que directo por la vía de la externalización; o que la contribución de la mayoría en términos de socialización de valores y otros intangibles (libertad, mérito, generosidad, belleza, solidaridad, justicia, etc.) difícilmente se recoge en una cuenta de pérdidas y ganancias.

Ahora bien, hoy no podemos responder con exactitud siquiera a la pregunta de cuántas fundaciones, activas o no, existen en España. La dispersión de datos registrales y económicos en los 45 protectorados existentes y la invisibilidad del sector no lucrativo en general en la contabilidad y estadísticas nacionales, han impedido actualizar el arduo trabajo realizado por la Asociación Española de Fundaciones a través de su Directorio de fundaciones españolas del año 2007.

Por este motivo, el objetivo a corto plazo el INAEF consistirá en elaborar con la necesaria colaboración de todos los implicados --fundaciones, protectorados y otras administraciones-- una fotografía panorámica del sector caracterizado por sus principales magnitudes (número, tamaño y naturaleza de las fundaciones activas,

ingresos, gastos, activos y empleo que generan); lo cual no es poco.

Esa fotografía permitirá recoger una imagen fiel de un sector socio-económico que, con sus luces y sus puntos de mejora, es sin duda uno de los artífices de la riqueza de colorido y textura del tejido social de nuestra democracia.

Los objetivos del INAEF, sin embargo, van más allá. Una vez descritos los recursos materiales y humanos con que cuenta el sector fundacional y conocidos los fines de interés general que persigue y los colectivos a los que atiende, la prioridad será cuantificar y cualificar su impacto socioeconómico.

La creciente profesionalización de los gestores fundacionales, combinada con el compromiso voluntario y gratuito de tantas personas participantes en el sector (empezando por los propios patronos), ha cristalizado en una doble preocupación por evaluar y mejorar los resultados de su labor. Quieren hacer más con menos (eficiencia) y, sobre todo, quieren hacer mejor su labor de consecución de fines de interés general (eficacia).

La extraordinaria diversidad del sector, en sí misma positiva por ser signo de pujanza de la todavía incipiente sociedad civil española, requerirá una aproximación segmentada. Poco tienen que ver las problemáticas específicas de las fundaciones universitarias con las de las fundaciones patrimoniales, o las de las dedicadas a I+D+i con las que se alían con entidades públicas y privadas para luchar contra la pobreza.

La diversidad de roles desempeñados por las fundaciones españolas ha crecido a la par que su volumen, y a los más tradicionales de redistribuir renta y complementar la acción de las administraciones públicas se han superpuesto muchos otros como la promoción del cambio social, la preservación de tradiciones y culturas, el fomento del pluralismo, la innovación de productos y procesos o la institucionalización de todo tipo de iniciativas colectivas en pro de fines de interés general.

Los indicadores requeridos para medir y mejorar el desempeño de unas y de otras serán necesariamente distintos. El INAEF pondrá a medio plazo tanto énfasis en investigar, como en comunicar conocimiento útil al sector de cara a la mejora continua de su contribución al avance de la sociedad española.

Sólo cabe concluir que el hecho de que una iniciativa de investigación aplicada como el INAEF sea promovida por la Asociación Española de Fundaciones en un momento de crisis y con el apoyo de las propias fundaciones, denota un grado de madurez sectorial muy notable y una apuesta voluntaria por la transparencia encomiable.

Marta Rey es profesora y directora del INAEF.

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