Actualizado 02/07/2014 10:07:36 +00:00 CET

Los jóvenes creen que pierden oportunidades si no están en redes sociales y les compensa ceder intimidad

Infografía sobre redes sociales y jóvenes
FAD

MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los jóvenes de entre 16 y 26 años consideran que no estar en redes sociales supone perder oportunidades y creen que les compensa perder una parcela de su intimidad. Para muchos de ellos, la privacidad no es ocultar información, sino gestionar su alcance, lo que se comparte, cómo se presenta o quién accede a ella.

Así se desprende del estudio 'Jóvenes y comunicación. La impronta de lo virtual', elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, un centro privado e independiente creado por la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) gracias al apoyo de Banco Santander y Telefónica.

El trabajo analiza la manera en que las nuevas tecnologías, especialmente las redes sociales, influyen en la comunicación y en la socialización entre la población joven de 16 a 26 años. Está elaborado fundamentalmente a través de diversos grupos de discusión y el análisis de fuentes estadísticas que recogen datos sobre hábitos y expectativas de los jóvenes en España y en Europa en relación a las TICs.

Según el discurso de los jóvenes, "estar en las redes sociales" les lleva a aceptar contrapartidas íntimamente ligadas con el concepto de intimidad. La propia naturaleza y sentido del estar presupone que la participación en la mayoría de las redes sociales debe tener una dimensión pública, tras la cual quizás pueden darse otras más privadas, pero que en cualquier caso ya parte de la aceptación de esa proyección pública del 'yo online'. La frontera entre lo público y lo privado se difumina y la privacidad se entiende en un sentido mucho más amplio, flexible y moldeable".

YO 'ONLINE'

Pese a todo, los jóvenes consideran que les compensa perder parte de su intimidad porque no estar integrado en las redes sociales se interpreta como perder oportunidades, no estar en el escaparate. Para ellos, el 'yo online' es tan yo como el 'offline', y no actúan uno en detrimento del otro, sino como elementos complementarios.

En este nuevo pulso entre lo que se mantiene en la intimidad y lo que se expone a la vida pública, entran en juego dos factores. En primer lugar, el modo en que se ha trasladado la frontera de lo que se muestra y lo que no, exponiendo parcelas de la vida antes restringidas a círculos íntimos y ahora abiertas a personas con las que se mantiene relaciones mucho menos cercanas. Y, en segundo, la relación entre el punto en el que se sitúa dicha frontera y la red social a la que se haga referencia, ya que las propias características de cada red social ofrecen mayores o menores posibilidades de salvaguardar espacios de privacidad. Por ello, estar en una u otra también tiende a interpretarse como una manera de optar por un mayor o menor grado de intimidad.

Existen, no obstante, dos tipos de usuarios: los ocasionales, que mantienen la convicción de no ceder ante las contrapartidas que ofrece la red y preservar la parcela privada sin injerencias y los de alta intensidad, que asumen plenamente la redefinición y puesta al día del concepto "intimidad" e incluso llega a plantearse que "está sobrevalorada".