Una de las piezas de la exposición 'Tesoros en el Museo: Almadenes y Torredonjimeno'. - JUNTA DE ANDALUCÍA
CÓRDOBA 4 Jul. (EUROPA PRESS) -
El Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba acoge hasta el 25 de octubre la exposición temporal 'Tesoros en el Museo: Almadenes y Torredonjimeno', una propuesta que reúne dos conjuntos excepcionales de joyas descubiertos en 1926 y que, pese a compartir la consideración de 'tesoros', responden a contextos históricos, culturales y cronológicos muy diferentes.
Según informa el Museo Arqueológico en su web, consultada por Europa Press, la muestra presenta el denominado 'Tesoro de los Almadenes', hallado en el entorno de la mina homónima, en el término municipal de Alcaracejos (Córdoba). Este conjunto, de claro sabor céltico, está compuesto por diversas piezas de plata (vasos, fíbulas, torques, brácteas y fragmentos de cadenas) junto a cerca de un centenar de denarios romanos fechados entre mediados del siglo II y mediados del siglo I a.n.e. Su ocultación se sitúa con posterioridad a esta última fecha, en un contexto aún por precisar.
Frente a este conjunto, la exposición ofrece también una selección del 'Tesoro de Torredonjimeno', de la provincia de Jaén, fechado en época visigoda, en torno al siglo VII d.C. Se trata de un conjunto de carácter litúrgico integrado por cruces lisas, repujadas y con piedras preciosas, fragmentos de láminas con inscripciones, perlas y colgantes. Estas piezas guardan una estrecha relación con otros conjuntos emblemáticos del mismo periodo, como el 'Tesoro de Guarrazar'.
El hallazgo del 'Tesoro de Torredonjimeno' estuvo marcado por diversos avatares que provocaron su fragmentación y la pérdida de algunas piezas. Como consecuencia, el conjunto quedó disperso en varias instituciones, conservándose el grupo más numeroso en el Museu de Arqueologia de Catalunya, otro en el Museo Arqueológico Nacional y un tercero en el propio Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba.
La ocultación de este tesoro visigodo se vincula a los momentos de inestabilidad generados por la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica a comienzos del siglo VIII d.C., lo que otorga a estas piezas un valor histórico añadido como testimonio de un periodo de transición.
La exposición podrá visitarse hasta el 25 de octubre, ofreciendo al público una oportunidad única para contemplar dos hallazgos excepcionales que ilustran la riqueza y diversidad del patrimonio arqueológico peninsular.