El centro de salud de La Orden de Huelva pilotará un proyecto de diagnóstico de la enfermedad renal - JUNTA DE ANDALUCÍA
HUELVA 27 Jul. (EUROPA PRESS) -
El centro de salud de La Orden, ubicado en Huelva capital y perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, pilotará un programa para mejorar el diagnóstico y favorecer el tratamiento precoz de la enfermedad renal crónica (ERC), diseñado en colaboración entre los Distritos Sanitarios de Atención Primaria Huelva-Costa y Condado-Campiña y los servicios de Laboratorio Clínico y Nefrología del Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez.
Según informa la Junta en nota de prensa, esta actuación, que se implementará posteriormente en una segunda fase en el resto de centros sanitarios situados en el área de influencia de los Distritos, permite dotar a los médicos de familia de herramientas automatizadas que faciliten la detección temprana de la enfermedad, asegurando a la vez un correcto tratamiento y la adecuada derivación hospitalaria cuando esté indicada.
Para ello se han actualizado los perfiles analíticos de diabetes mellitus e hipertensión arterial en el Módulo de Pruebas Analíticas (MPA) de Diraya, a la vez que se ha desarrollado un perfil específico para el seguimiento de la obesidad, todos ellos considerados factores de riesgos de la enfermedad renal crónica.
Estos perfiles garantizarán la inclusión sistemática de dos nuevos parámetros (filtrado glomerular estimado y de la microalbuminuria) en las analíticas de sangre y orina.
Además, según el protocolo elaborado, desde el Laboratorio Clínico del hospital se incorporará también de forma automatiza la medición de la microalbuminuria a todos los pacientes mayores de 18 años con unos resultados concretos (filtrado glomerular inferior a 60 ml/min/1,73 metros cuadrados) que hayan aportado muestra de orina, asegurando así que ningún paciente con alteración de la función renal pase desapercibido por falta de solicitud expresa de dicho parámetro.
También en estos pacientes el Laboratorio integrará de forma automática la estratificación de riesgo según los criterios internacionales KDIGO (Kidney Disease Improving Global Outcomes), acompañándola de una propuesta de seguimiento personalizada para el nivel de gravedad.
Por otro lado, fruto de la colaboración entre el personal de atención primaria y hospitalaria, se han sintetizado igualmente en un documento de soporte las principales recomendaciones basadas en la evidencia para facilitar la labor del médico de familia, y que se alojarán en un repositorio digital del sistema Diraya con el objetivo de estar fácilmente accesibles.
Entre estas se encuentran: pautas de estilos de vida para el paciente, recomendaciones para el control de los factores de riesgo cardiovascular y una guía actualizada de fármacos tanto nefrotóxicos como nefroprotectores que ayude en la optimización del tratamiento.
Finalmente, en los casos de personas en que las analíticas determinen estadios avanzados de la patología, se calculará de forma automática la ecuación KFRE (Kidney Failure Risk Equation), que ofrece una estimación precisa del riesgo de progresión para respaldar de forma objetiva la decisión de derivación, todo ello con objeto de lograr el máximo beneficio para el paciente y ralentizar el daño renal.
El impulso de este proyecto refuerza la colaboración entre los especialistas de los centros de salud y del ámbito hospitalario y la coordinación interniveles, favoreciendo la accesibilidad de los usuarios a la atención sanitaria, disminuyendo los tiempos de espera y mejorando en definitiva la calidad de la asistencia a la población.
PREVALENCIA DE LA ERC
La enfermedad renal crónica es una patología en la que los riñones pierden progresivamente su capacidad para filtrar la sangre, eliminar desechos, regular el equilibrio de líquidos e iones y producir hormonas esenciales.
Su importancia deriva de su alta prevalencia, calculándose que afecta al 10-15% de la población adulta; su elevada morbimortalidad al ser un factor de riesgo cardiovascular independiente, determinando la aparición de infartos de corazón, ictus cerebrales e insuficiencia cardiaca, y por su enorme impacto social y económico, provocando una importante sobrecarga para los sistemas de salud y reduciendo significativamente la calidad de vida de los pacientes.
Miles de personas viven con ERC en etapas avanzadas sin saberlo (se calcula que hasta un 70% de los pacientes), ya que suele no dar síntomas en las etapas iniciales. Sin embargo, una analítica sencilla y de bajo coste es capaz de detectar la enfermedad en sus fases iniciales, siendo posible también gracias a los tratamientos actuales retrasar o incluso detener la progresión de la enfermedad, razón por la que su diagnóstico precoz resulta fundamental.