Actualizado 21/08/2026 14:53

Pediatras del Hospital de Jaén piden prevención ante los accidentes acuáticos infantiles

El jefe del servicio de Pediatría del Hospital de Jaén, Jesús de la Cruz.
El jefe del servicio de Pediatría del Hospital de Jaén, Jesús de la Cruz. - JUNTA

JAÉN 21 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Jaén ha pedido extremar las medidas de prevención ante los accidentes acuáticos infantiles durante el verano, especialmente en piscinas, playas y bañeras.

"Los accidentes son casi siempre prevenibles", ha afirmado el jefe del servicio, Jesús de la Cruz, quien ha señalado la necesidad de prestar una especial atención a los niños de entre uno y cuatro años, considerados el grupo de edad más vulnerable.

Entre los accidentes infantiles asociados al periodo estival, ha destacado especialmente los ahogamientos, que pueden producirse tanto en espacios recreativos como en el propio domicilio, según ha informado en una nota el Gobierno andaluz.

"En verano tenemos que centrarnos especialmente en los ahogamientos, tanto en piscinas como en playas, pero también en bañeras, donde también pueden ocurrir", ha comentado el especialista.

Ha apuntado, además, que el cambio climático, con periodos de calor más prolongados e intensos, ha ampliado el periodo en el que se realizan actividades acuáticas y, por tanto, la exposición a este tipo de accidentes.

En este sentido, los datos a nivel andaluz reflejan la importancia de extremar la prevención: en 2022 se registraron 56 fallecimientos por ahogamiento, entre adultos y niños, mientras que en 2024 la cifra superó el centenar.

Para prevenir los ahogamientos infantiles, De la Cruz ha insistido en que la principal medida es la supervisión activa por parte de un adulto. "Los niños tienen que tener supervisión activa por un adulto, con los cinco sentidos puestos en ellos", ha apostillado.

Esta vigilancia debe mantenerse en todo momento, incluso cuando el menor se encuentre en un entorno conocido o en una piscina aparentemente segura. En el caso de las piscinas particulares, aconseja que estén cerradas y protegidas, de manera que los niños no puedan acceder al agua sin la presencia de un adulto.

Otra de las recomendaciones es enseñar a nadar a los niños lo antes posible, siempre de forma adaptada a su edad y capacidades. "Hay escuelas incluso para lactantes, menores de un año", ha comentado De la Cruz, aunque recordando que saber nadar no sustituye en ningún caso la vigilancia de un adulto.

En cuanto a los elementos de flotación, que tampoco sustituyen la supervisión directa, aconseja utilizar únicamente dispositivos homologados y adecuados para cada menor.

La prevención debe extenderse también a los adolescentes, sobre todo ante las zambullidas en piscinas, playas y otros espacios acuáticos. "En adolescentes hay que evitar las zambullidas porque, aunque se producen en menos casos, pueden llegar a tener consecuencias para toda la vida", ha advertido el jefe de Pediatría.

Los saltos al agua en zonas de profundidad desconocida o desde lugares elevados pueden provocar lesiones graves, especialmente en la cabeza y la columna vertebral.

Desde el servicio de Pediatría del Hospital de Jaén se ha hecho hincapié en que la prevención y la vigilancia son fundamentales para reducir los accidentes infantiles. Por ello, se recomienda a las familias identificar previamente los posibles riesgos del entorno y adoptar todas las medidas necesarias para evitar que los menores puedan acceder al agua sin supervisión.

Tras señalar que un descuido de pocos segundos puede tener consecuencias graves, ha animado a padres, madres y cuidadores a extremar la precaución durante los meses de verano, especialmente en las actividades relacionadas con el agua.

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