MÁLAGA, 12 Mar. (EUROPA PRESS) -
El delegado territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Málaga, José Antonio Víquez, ha comprobado in situ este jueves el desarrollo de las actuaciones que la Junta de Andalucía está acometiendo, con una inversión de 1.177.467 euros, para la mejora de los montes públicos de Málaga que se están viendo afectados por el decaimiento forestal en zonas repobladas de coníferas.
En un contexto de cambio climático, para hacer frente al riesgo de incendios en un entorno de interfaz urbano-forestal sometido a una elevada presión humana, el Gobierno andaluz ha puesto en marcha un conjunto de actuaciones específicas que se iniciaron el pasado mes de diciembre y que se van a desarrollar hasta el mes de mayo en la provincia de Málaga, según ha informado el delegado de la Junta.
"Nos hemos propuesto recuperar una superficie total de 446 hectáreas con un doble objetivo, la prevención de riesgos para los usuarios y la conservación de los servicios ecosistémicos que ofrecen estos bosques", ha asegurado Víquez
La intervención se centra en 200 hectáreas del Parque Natural Montes de Málaga; 225 hectáreas del Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama; y en 20 hectáreas del Paraje Natural Desfiladero de los Gaitanes. El área de actuación se extiende por los términos municipales de Málaga, Nerja, Alcaucín, Canillas de Aceituno, Canillas de Albaida, Sedella, Salares y Álora.
Los trabajos se destinan a incrementar la seguridad en pistas forestales y equipamientos de uso público de estos espacios naturales protegidos, (áreas recreativas, carriles cicloturistas, zonas de acampada controlada y senderos); se actúa sobre árboles muertos y árboles vivos con riesgo de caída.
Además se está realizando la mejora selvícola de los rodales afectados en estas zonas de influencia al tránsito de usuarios, mediante la reducción de sus densidades.
Se realizan intervenciones para la prevención de incendios forestales, reduciendo la cantidad de combustible vegetal disponible acumulado, así como su continuidad vertical y horizontal, mediante astillado (con extendido) de los árboles ya caídos y de los productos de los tratamientos selvícolas.
También se lleva a cabo la protección del suelo frente a procesos erosivos, mediante la construcción de sencillas hidrotecnias (acordonados vegetales y albarradas de madera) y la distribución de las astillas generadas sobre el terreno natural.
SEGUIMIENTO PERMANENTE DE LA JUNTA
José Antonio Víquez, ha subrayado que "la Junta viene haciendo un seguimiento permanente a los bosques de toda la región y de nuestra provincia, lo que ha permitido la detección de los diversos focos de decaimiento de estas singulares masas forestales".
El delegado territorial ha puesto en valor el trabajo realizado por los equipos de Equilibrios Biológicos de la Consejería de Sostenibilidad que llevan a cabo los estudios, apoyados por los Agentes de Medio Ambiente, para cartografiar con precisión las zonas afectadas y realizar inspecciones frecuentes que determinen el patrón de expansión de esta anomalía que está desestabilizando formaciones de diversas especies, singularmente pinares.
Además, la Delegación Territorial está poniendo en marcha un Proyecto de investigación piloto sobre decaimiento forestal en repoblaciones de coníferas, con una inversión de 18.150 euros, que se desarrollará entre 2026 y 2027 con estos espacios naturales protegidos como referencia donde se vienen produciendo la afectación desde el verano de 2022.
Los expertos hablan de decaimiento forestal cuando se observa un deterioro manifiesto en los bosques u otros tipos de monte, asociándolo a la conjunción de diversos factores tales como las plagas o enfermedades y otros elementos adversos de carácter no biológico, como las condiciones meteorológicas, la sequía o la contaminación.
"Se trata de una situación que se viene apreciando en la geografía andaluza desde el año 2001, pero que se ha acentuado en los últimos tres años en esta provincia", ha confirmado Víquez, en lo que ha añadido que "en el caso malagueño, el decaimiento forestal está inducido por eventos climáticos extremos, como la sequía con altas temperaturas".
Además favorece esta perturbación de los suelos con baja capacidad de retención de agua, en rodales con crecimiento temprano muy vigoroso, la mala conformación de sus sistemas radicales (por raíces deformadas en vivero y con poco vigor radicular) o densidades muy elevadas, tal y como se está observando en muchos bosques de Pinus halepensis (pino carrasco) procedentes de repoblación en gran parte del arco mediterráneo peninsular.