Profesionales del Servicio de Otorrinolaringología (ORL) del Hospital Macarena. - HUVM
SEVILLA, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -
El Hospital Universitario Virgen Macarena (HUVM) de Sevilla evaluó el pasado año a 508 pacientes con patología vocal, de los cuales 76 precisó una operación quirúrgica. El Servicio de Otorrinolaringología (ORL) del citado centro suele indicar intervención de cuerdas vocales (fonocirugía) en pacientes con lesiones donde las técnicas conservadoras no son eficaces.
"Es ese momento donde lo más importante es la prevención, junto con una intervención y evaluación individualizada y precoz del paciente. Una actuación que debe ser coordinada eficazmente entre los Servicios de ORL y Medicina Física y Rehabilitación", explican los especialistas en una nota de prensa del mencionado hospital.
En todos los casos de 2021 se realizó una evaluación acústica y funcional de la voz por parte del médico rehabilitador previamente a la intervención, así como con posterioridad, cuando ya el paciente está autorizado por parte del cirujano otorrinolaringólogo a emitir voz, se diseña el programa rehabilitador más especifico en cada caso.
Desde 2019, los citados servicios de ORL y Rehabilitación acordaron mejorar la coordinación en la atención de los pacientes con disfonías complejas, donde la modificación de los factores causales de las lesiones era más complicada y en los que la discapacidad generada por el trastorno vocal, tenía una repercusión más significativa en su calidad de vida e incluso en sus posibilidades laborales. Por ello, era más precisa una vía de acceso a las pruebas diagnosticas y terapéuticas más eficaces.
ABORDAJE REHABILITADOR
El paciente, tras la evaluación médica, es atendido 'in situ' por los logopedas de la Unidad, pautando el programa de inicio gradual de la voz y corrigiendo factores perjudiciales que puedan generar recurrencia del proceso. Posteriormente, tras la evaluación postcirugía, el logopeda aplica un programa terapéutico dirigido fundamentalmente a evitar un mal uso vocal y restaurar una función vocal normal de forma presencial e individualizada, habiéndose incorporado a las técnicas clásicas, otras como la Terapia Vocal Semiocluida.
Posteriormente, el seguimiento médico y terapéutico se realiza de forma más individualizada y con mejores resultados, mediante la incorporación de herramientas telemáticas que se han convertido en sistemas habituales en nuestro medio debido a la pandemia por SARS-CoV-2.