Del primer sueldo a la jubilación: así ahorramos dependiendo de la edad

Actualizado 03/07/2019 12:30:56 CET
Ahorro
AhorroESTAR DONDE ESTÉS

Ahorrar es una de las asignaturas pendientes de los españoles. Aunque la mayoría consigue guardar un porcentaje de su sueldo cada mes, muchas veces considera que no es suficiente. Sin embargo, esta percepción va cambiando: la capacidad, la necesidad y las ganas de ahorrar varían en los diferentes momentos de la vida de una persona.

Analizamos cómo cambian los hábitos de ahorro a lo largo de la trayectoria laboral y qué desafíos y oportunidades se presentan en cada década.

Los 20: ahorrar para independizarse

“En esta fase la capacidad de ahorro suele ser muy pequeña o prácticamente nula, porque los jóvenes se incorporan cada vez más tarde al mercado laboral”, explica Andrea Montero, Socia Directora de Consulae EAF. “Lo que se ahorra suele dedicarse a algo inmediato, como pagar los estudios o la vivienda, sobre todo en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, donde los precios del alquiler son muy altos”.

Los estudios y el comienzo de la carrera profesional marcan esta década, que se caracteriza por las pocas cargas económicas pero también por los bajos ingresos. Según la última Encuesta Anual de Estructura Salarial elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el sueldo medio de los jóvenes entre 25 y 29 años es de 15.876,26 euros anuales. Todavía muy por debajo de la media nacional, que se sitúa en 23.156 euros.

“Lo aconsejable es ahorrar en torno al 20 o el 30% del sueldo, pero obviamente hablar de este porcentaje en esta fase tan inicial no tiene sentido”, reconoce Andrea Montero. “De media se ahorra mucho menos, y más a esta edad. Se empieza a ahorrar un poco a partir de los 27, cuando se consigue más estabilidad laboral”.

Los gastos de los 30

Por lo general, a partir de los 30 se gana independencia y solvencia económica. De hecho, entre la veintena y la treintena se da el incremento más alto de los sueldos: el salario medio de los trabajadores de entre 20 y 24 años es de 11.316 euros, mientras que el de los trabajadores de entre los 35 y 39 es de 22.216 euros. Prácticamente el doble.

Sin embargo, es una etapa ligada a muchos gastos, como la compra de la vivienda o el nacimiento del primer hijo. Según datos de Idealista, el 80% de los compradores de una vivienda nueva tiene 35 años o más, mientras que la edad media de la maternidad se sitúa en los 32, según el informe España en cifras 2018.

“Es el momento en el que se empieza a pagar una vivienda y se tienen los primeros hijos, por lo que el ahorro es complicado”, zanja Andrea Montero. “Lo positivo es que hay más estabilidad laboral y más concienciación en la necesidad del ahorro. Por lo general, entre los 30 y los 40 se destina entre un 15% y un 20% del salario”. Es importante tener en cuenta que la generación que se encuentra hoy en esta franja de edad sufrió la crisis en los años en los que comenzaba su vida laboral. “Esto hace que tengan muy presente la idea de tener un colchón económico, por si las cosas les van mal en el futuro”, añade.

Al contrario que ocurre en la veintena, en esta época empieza a tenerse en cuenta el tema de la jubilación. “Aunque queda muy lejano, el ruido del tema de las pensiones y la idea de que se bajen hasta un nivel prácticamente de subsistencia hace que la gente joven piense en complementarlas con una renta privada. Hay personas que a partir de los 30 destinan un 5% de su ahorro total a la jubilación”, indica la socia Directora de Consulae EAF.

A partir de los 40: estabilidad y ahorro

La década entre los 40 y los 50 suele estar marcada por la estabilidad laboral y familiar. Según el INE, el salario medio de los trabajadores de entre 40 y 44 años se sitúa en los 24.305 euros, lo que supera ya la media nacional. Cobra mucha importancia la vida familiar: en la mayoría de los casos, los hijos cursan ya estudios más avanzados y comienzan a tener más independencia, pero también más necesidades económicas.

Sin embargo, lo que más marca esta etapa es el ahorro para la jubilación. “Es una época clave”, apunta Andrea Montero. “Cuanto antes se empiece a ahorrar para la jubilación, menos cuesta, porque menos capital se tiene que destinar a este objetivo. Si se opta por productos que aprovechan el interés compuesto y generan intereses que se vayan reinvirtiendo, cuanto más tiempo, más ganancia. El tiempo juega a nuestro favor”.

De los 50 a la jubilación

Se trata de la etapa con más capacidad de ahorro, pues los hijos empiezan a independizarse, terminan de pagarse las hipotecas y hay más estabilidad laboral. Se disfruta también de más solvencia económica: según el informe España en cifras 2018, la ganancia media anual aumenta con la edad hasta los 59 años, para luego descender. El sueldo medio entre los 55 y los 59 años es de 27.282,41 euros.

Ahorros a corto, medio y largo plazo

Ahorros a corto, medio y largo plazo

La socia directora de Consulae EAF recomienda dedicar parte del ahorro a diferentes objetivos desde que se inicia la vida laboral. “Debemos diferenciar entre los objetivos a corto, medio y largo plazo. Los ahorros a corto plazo se destinan a tener un colchón que garantice estabilidad, por ejemplo. A medio plazo, a comprar una vivienda o un coche o pagar los estudios de los hijos. A largo plazo cobra importancia, sin duda, la jubilación”, explica. “Lo más recomendable es ir de la mano de un asesor, que indicará qué movimientos hacer dependiendo de si los objetivos son a corto, medio y largo plazo”.

Algo que, señala, tienen más en cuenta los jóvenes que los mayores. “Están más concienciados de la necesidad de tener una persona que les guíe y les asesore. Sin embargo, las personas mayores están más acostumbradas a tomar sus decisiones, lo que muchas veces puede acabar en errores”.

Contador

Para leer más