Archivo - Humareda ocasionada por el fuego en una viivienda - Eduardo Manzana - Europa Press - Archivo
BILBAO, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Diputación Foral de Bizkaia, la Mancomunidad de Servicios Sociales y los ayuntamientos de Busturialdea, con el apoyo de Cruz Roja Bizkaia, han puesto en marcha un plan piloto de reducción de los riesgos derivados de los incendios en viviendas, dirigido a proteger a las personas mayores o vulnerables de la comarca.
Se trata de una prueba para reducir los riesgos derivados de los incendios domésticos para su posible implantación en otras comarcas vizcaínas, ya que los mayores de 65 años son el grupo más vulnerable ante a los incendios domésticos, con un riesgo de fallecimiento casi tres veces superior al de las personas de entre 30 y 64 años, según ha informado en un comunicado la institución foral.
La iniciativa que arranca en Busturialdea prevé la instalación de detectores de humo en 2.450 domicilios aproximadamente. En concreto, se implantarán en 1.250 hogares de personas usuarias del SAD (Servicio de Atención Domiciliaria) y/o beneficiarias de la PECEF (Prestación económica para cuidados en el entorno familiar), además de en 620 hogares de personas mayores de 70 años que viven solas, y en otras 600 personas menores de 70, que también vivan solas, y a quienes sus respectivos ayuntamientos les instalarán el detector.
En algunos municipios serán instalados en todas las viviendas, independientemente de la edad y de la condición de la persona, lo que suma un total de unos 1.250 hogares. Los detectores están homologados, cuentan con batería de unos 10 años y se fijan fácilmente al techo mediante una cinta adhesiva.
En el caso de las personas perceptoras de atención domiciliaria o beneficiarias de la prestación económica, la instalación estará sufragada por la Diputación Foral de Bizkaia, garantizando que los domicilios seleccionados reciban este equipamiento sin coste para las personas usuarias, a quienes corresponderá su colocación.
Si esto no fuera posible, serían las personas voluntarias de Cruz Roja quienes llevarían a cabo la instalación. En el caso de las personas mayores de 70 años, la campaña es voluntaria para los ayuntamientos de Busturialdea, correspondiéndoles a ellos la adquisición e instalación de los detectores de humo.
Para asegurar que la campaña llegue a todas las personas beneficiarias y que los detectores se utilicen correctamente, se han previsto diversas acciones, como el envío de cartas personalizadas explicando el objetivo de la campaña, su desarrollo y los pasos que deben seguir las personas destinatarias, o la realización de charlas informativas, y de riesgos en el hogar, que se realizarán en varios municipios de la comarca.
Podrán acudir tanto las personas afectadas como las personas cuidadoras con el fin de resolver las dudas que puedan surgir y donde también se enseñarán buenas prácticas en materia de prevención de incendios domésticos.
También se prevé la entrega, junto con el detector, de un tríptico informativo explicando para qué vale, cómo funciona y dónde colocarlo, así como tutoriales y guías accesibles mediante código QR, con instrucciones visuales para la correcta instalación de los detectores.
El procedimiento de entrega varía según el colectivo: para PECEF y SAD los detectores serán recogidos e instalados por las personas cuidadoras, registrándose, en el momento de su entrega, el domicilio donde será colocado. Las personas mayores que vivan solas podrán recoger el detector en los ayuntamientos.
RIESGOS DE INCENDIOS
Los mayores de 65 años constituyen el grupo más vulnerable frente a los incendios domésticos, con un riesgo de fallecimiento casi tres veces superior al de las personas de entre 30 y 64 años. La principal causa de muerte en este tipo de incendios es la intoxicación por humo y gases tóxicos, que se mantiene como factor predominante en aproximadamente dos de cada tres casos.
Las personas que viven solas presentan un riesgo de fallecimiento por incendio al menos tres veces mayor que quienes viven acompañadas, y el 40% de ellas tienen 65 años o más. Además, la mayoría de los fallecimientos se producen durante los meses más fríos y alrededor de un 60% ocurren durante la noche. En la comarca de Busturialdea se han registrado en los últimos años episodios trágicos que justifican esta campaña.