Primera jornada del juicio por el asesinato de un hombre en Gros el 14 de marzo de 2020. - EUROPA PRESS
SAN SEBASTIÁN, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Ertzaintza encontró ADN de la víctima del crimen del barrio de Gros de San Sebastián en el pomo de la puerta de la vivienda del acusado y, de éste, en la cazadora que llevaba puesta el asesinado que recibió 45 cuchilladas.
La tercera jornada del juicio por el asesinato de un hombre de 47 años en la plaza Cataluña del barrio donostiarra de Gros el 14 de marzo de 2020, ha comenzado con la declaración del agente de la Ertzaintza que lideró la instrucción. Durante la sesión han declarado como testigos varios agentes de la Policía Autonómica Vasca.
Según ha relatado, en un primer momento se tenía otro sospechoso, con problemas de esquizofrenia, al que se detuvo un día después de los hechos pero que se descartó cuando se comprobó que la sangre que tenía en la ropa era de él mismo, ya que se había autolesionado con una botella, y que no estuvo en el lugar de los hechos ya que su teléfono móvil, por sus conexiones con las antenas de telefonía, le ubicaba en la zona de Egia e Intxaurrondo de la capital guipuzcoana.
Por ello, la investigación pasó a centrarse, tras el visionado de las cámaras de seguridad del pub donde se encontraba la víctima antes de su muerte, en la única "interactuación negativa" de la víctima que, "no tenía enemigos", con las personas que estaban esa madrugada en el bar en cuestión que, según el agente, "no eran muchas, pero eran interesantes".
Así se pudo advertir que la víctima, que estaba "bastante bebido" y entró al pub "tambaleándose", habló con una chica rubia, con una cazadora y un gorro rosa, que posteriormente se pudo corroborar era la joven que acompañaba al acusado el día de los hechos y que también está acusada en esta causa por un posible delito de encubrimiento.
El ertzaina ha explicado que la víctima aprovechaba para hablar con la chica cuando el acusado se ausentaba para ir a la barra, al baño o para hablar con otras personas, algo que al parecer le molestó y le llevó al acusado a mantener una "actitud como de observancia" hacia él.
También ha indicado que, observando las imágenes de la cámara de seguridad del pub y establecimientos de los alrededores, pudieron comprobar, "por la forma de andar, con un movimiento del pie izquierdo zambo muy característico", así como "de bailar", y por su "fisionomía", que ese hombre, "gorra hacia atrás, pelo corto y barba escasa", con el que había interactuado la víctima en el pub, era el mismo que entró después en en el mismo establecimiento, vestido diferente, ya que fue con su acompañante a la vivienda donde tenía alquilada una habitación a un par de manzanas para cambiarse.
Esta vez llevaba una cazadora con capucha de pelo puesta, que luego se comprobó que perteneció a un hermano de una expareja que le denunció por violencia de género, y salió con la víctima del establecimiento y se dirigió a la plaza Cataluña, a la zona de juegos infantiles donde fue hallado el cadáver.
El agente ha destacado un testimonio "clave" en la investigación, de un vecino que estaba paseando al perro aquella mañana en la plaza Cataluña y vio, lo que, en un principio pensó que eran dos personas "hablando cordialmente", hasta que escuchó "el grito de 'vale, perdona, perdona'". En ese momento, observó cómo una de estas personas golpeaba a la otra y luego se marchaba, sin correr, del lugar hasta la esquina de Gran Vía 23, inmueble en el que se centraría también la investigación.
La Ertzaintza identificó que en este edificio vivía el acusado, fichado por violencia de género y una orden de alejamiento de su expareja. "Vimos al hombre del bar", ha señalado el agente. A partir de entonces se establece un dispositivo de vigilancia al sospechoso, que ha cambiado de vivienda a un piso de la calle Urbieta con cuya titular tuvo "un incidente", tras lo cual, vuelve a otro piso en Gros, en la calle Nueva. También cambió de teléfono móvil justo el día después de los hechos.
INCIDENTES PREVIOS
El acusado también tuvo otros "incidentes" encarándose a gente en los Carnavales de ese año, un mes antes, tanto en Errenteria como en Irun, por lo que se trataba de "una persona peligrosa". Además, el 20 de marzo de ese mismo año él denunció un "cargo fraudulento de 400 euros en su tarjeta" bancaria, lo que permitió a la Ertzaintza cotejar los pagos realizados con la misma y comprobar que adquirió varias de las prendas que llevaba el presunto autor de los hechos, como la gorra o el abrigo que lleva en la primera vez que se le ve en el bar.
El agente ha señalado que en la instrucción se obtuvo "una acumulación de datos muy importante" y se obtuvo también perfil genético del acusado a partir de la colilla de un cigarro que fuma y tira y que coincide con el analizado de la cazadora de la víctima, al que el acusado agarró del hombro al salir del bar. "Otra clave de la investigación" que "precipita" la detención del joven, de 27 años y origen cubano.
También se encontró ADN de la víctima en el pomo de la puerta de la vivienda de Gran Vía 23 cuando se procedió a la inspección de la misma. Allí los compañeros de piso del acusado relataron que echaban en falta "el mejor cuchillo de la casa" de unos 25 centímetros y que relacionaron con la punta hallada en la "calota" de la cabeza de la víctima.
Además, los agentes encontraron varias prendas de ropa que "coinciden" con la indumentaria del autor de los hechos, no así prendas con sangre de la víctima.
Por otro lado, los tránsitos telefónicos del acusado le sitúan en el lugar de los hechos en la hora en la que se produjeron. El joven ha interrumpido en varias ocasiones la sesión diciendo no querer estar en la misma y la magistrada le ha advertido que procedería a expulsarle de la sala como ya ocurrió en la sesión de este pasado martes.
En cuanto a la acusada, el agente ha explicado que los datos de su tarjeta de transporte también la sitúan en San Sebastián el día de los hechos, donde permaneció, hasta el día después que volvió a casa de su madre, con la que vive, en la localidad guipuzcoana de Hondarribia.
Otro agente que participó en el atestado ha relatado que encontraron a la víctima de cúbito supino, con un charco de sangre, el torso descubierto, la ropa cortada por la mitad, un vaquero, zapatillas, y varias de sus pertenencias, como la cartera y mecheros alrededor. Presentaba heridas abundantes en varias partes del cuerpo, como brazos, manos, abdomen, espalda y cabeza.
Durante toda esta semana se espera continúen testificando agentes de la Ertzaintza y el lunes que viene comparecerán dos testigos muy relevantes para la investigación, el hombre que paseaba a su perro y presenció los hechos y la expareja del acusado que le denunció por violencia de género.
El acusado, un joven de 27 años de origen cubano, se enfrenta a una pena de 25 años de prisión, según la petición de la Fiscalía, mientras que la acusación particular que ejerce la familia de la víctima solicita 30 años de cárcel, al considerar la agravante de ensañamiento por parte del presunto autor.