Un estudio denuncia el sufrimiento y desamparo sufrido por los cuerpos y FSE, con 357 asesinados por ETA de 1960 a 2011

Artolazabal ve "intolerable la injusticia" que padecieron y pone en valor "su labor, su sacrificio y su papel" en la derrota de ETA

Archivo - La consejera vasca de Justicia, Beatriz Artolazabal
Archivo - La consejera vasca de Justicia, Beatriz Artolazabal - H.Bilbao - Europa Press - Archivo
Europa Press País Vasco
Publicado: viernes, 21 enero 2022 11:27

BILBAO, 21 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un informe sobre la injusticia padecida por integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como sus familiares, a consecuencia del terrorismo de ETA (1960-2011) denuncia el "injusto" sufrimiento y "desamparo institucional y social" padecido por los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado por parte de ETA, con un total de 357 guardias civiles y policías nacionales asesinados en ese periodo.

En la presentación del informe, realizado por el Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe de la Universidad de Deusto, la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, Beatriz Artolazabal, ha denunciado que la "injusticia" que padecieron fue "intolerable" y ha puesto en valor "su labor, su sacrificio y su papel" en la derrota de ETA.

"¿Cómo vivieron la amenaza, el aislamiento, la soledad? (...) La respuesta solo puede venir proclamando a los cuatro vientos: fue injusto, sin equiparaciones, ni compensaciones", ha denunciado.

Por ello, Artolazabal ha invitado a toda la sociedad vasca a reflexionar en torno a la construcción de "una memoria reparadora y empática hacia el sufrimiento padecido por éstas y todas las víctimas inocentes".

El estudio concluye que la situación de este colectivo fue "intolerable desde la sensibilidad democrática y de respeto a la diversidad social". El informe constata que ETA asesinó en el periodo analizado a 357 guardias civiles o policías nacionales y 17 familiares. Además, los atentados cometidos por ETA dejaron 711 personas heridas.

El informe, para cuya elaboración se han realizado 14 entrevistas a víctimas de esa violencia, constata como una de sus conclusiones que la amenaza que ETA lanzó contra las personas integrantes de las Fuerzas del Orden Público "alcanzó a todas las vertientes del desempeño profesional y a todos los ámbitos de vida privada y familiar, contribuyendo, mediante la intimidación colectiva, a que quienes integraban el cuerpo, así como por extensión a sus familias, quedasen expuestos a una situación de aislamiento social".

Los testimonios recogidos en esas entrevistas relatan ese aislamiento y, entre ellos, se incluyen algunos como estos: "Tener contactos y, mucho menos amistad, con gente de la tierra era poco menos que imposible" o "Yo lo viví como algo terrorífico, nadie podía saber lo que era mi padre porque, si no, lo podían matar".

Además, las personas entrevistadas echaron en falta una "mayor empatía del conjunto de la sociedad" y, según han constatado los autores del informe, dicen haber sufrido "desamparo institucional y también social".

En este sentido, una de las recomendaciones del estudio, además de la de que la sociedad debería reflexionar sobre lo ocurrido, es reconocer que ese sufrimiento fue "injusto, patológico" y cree que en los discursos de deslegitimación de la violencia se debe poner en valor su labor y ese sufrimiento que padecieron.

(Habrá ampliación)

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