El grupo AgeingOn de la UPV/EHU diseña un programa de ejercicios para fomentar una vejez saludable en residencias

Publicado 28/12/2018 14:44:57CET

SAN SEBASTIÁN, 28 Dic. (EUROPA PRESS) -

La investigadora del Departamento de Enfermería II de la UPV/EHU Maider Ugartemendia Yerobi, del grupo AgeingOn, ha estudiado el efecto que la actividad física tiene en las personas mayores que viven en residencias de mayores, y ha diseñado un programa de ejercicios multicomponente para trabajar la fuerza y el equilibrio, y fomentar una vejez saludable.

Según los datos relativos al Estado y Euskadi, el 3,3% de la población anciana vive en residencias de mayores, lo que provoca un cambio en sus hábitos de vida. Esa serie de cambios en su modo de vida conlleva muchas veces que las personas realicen menos actividad física, algo que la investigadora de la UPV/EHU considera que "habría que evitar", ya que "la actividad física es muy importante a la hora de mantener un nivel de autonomía adecuado, así como la capacidad de las funciones fisiológicas".

"En los casos en los que esos aspectos decaen, aparece la fragilidad, un síndrome multicausal caracterizado por la merma de la fuerza, la resistencia y las funciones fisiológicas", ha explicado Ugartemendia. Detrás de esta fragilidad se encuentra, en opinión experta, la "sarcopenia", es decir, la pérdida de masa muscular y fuerza, y se ha demostrado que "la sarcopenia tiende a empeorar como consecuencia de no trabajar los músculos".

Por todo ello, y con el fin de mejorar el estado de salud de las personas mayores que viven en residencias, en este trabajo han diseñado un programa de ejercicios multicomponente. "Se trata de un programa formado por ejercicios que trabajan principalmente la fuerza y el equilibrio, aunque la resistencia también se trabaja de forma indirecta", ha explicado.

En su estudio, dividieron en dos un grupo de 38 participantes de la residencia de Zorroaga de San Sebastián. Un total de 19 personas participaron en un programa de entrenamiento durante 12 semanas, donde practicaban ejercicio tres veces por semana (grupo de intervención); las otras 19 personas, por su parte, continuaron con su modo de vida habitual (grupo control). "Al comienzo y al final del estudio medimos el estado tanto de salud como emocional de cada participante mediante una serie de pruebas", ha detallado Ugartemendia.

BENEFICIOS

Según ha explicado, "en el análisis del efecto que tiene el programa de ejercicios en el estado de salud, se observaron cambios notables en la constitución física del grupo de intervención en comparación con el grupo control. Concretamente, los perímetros de la cintura y la cadera se vieron reducidos notablemente".

Asimismo, mediante resonancia magnética, constataron que algunos músculos "presentan un nivel menor de grasa en las personas que han realizado ejercicio físico, y, por tanto, que sus músculos son más fuertes".

La investigadora ha señalado que otro de los beneficios observados es que las extremidades superiores e inferiores de las personas que siguieron el programa de ejercicios "se vieron fortalecidas, a la vez que mostraron un paso más ligero".

Además, ha apuntado que antes de comenzar con el programa de entrenamiento, nadie realizaba ejercicio intenso, cosa que cambió una vez concluido el estudio. "Consideramos eso como una mejora importante, ya que las personas mayores han encontrado alguna motivación en el programa de ejercicios diseñado en esta investigación", ha destacado Maider Ugartemendia.

El presente estudio forma parte de la tesis doctoral de Maider Ugartemendia Yerobi (San Sebastián, 1975), que lleva por título 'Osagai askotariko ariketa-programa batek instituzionalizatutako adineko pertsonen bizi-kalitatean eta hauskortasunean duen eragina'. Ha sido realizada bajo la dirección de Amaya Irazusta Astiazaran (profesora de la Facultad de Medicina y Enfermería-Sede Enfermería Leioa) y Maider Kortaxarena Rubio (vicedecana de Relaciones Internacionales y de Movilidad de la Facultad de Medicina y Enfermería de San Sebastián).

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