Publicado 28/07/2022 11:51

Inaugurado en Orduña el primer 'Columbario de la Dignidad' de Bizkaia, preparado para acoger los restos de 60 personas

Artolazabal dice que "mientras haya un vasco en una trinchera, fosa o cuneta" trabajarán para "su localización, exhumación e identificación"

BILBAO, 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

Familiares de represaliados y fallecidos en el campo de concentración de Orduña han protagonizado este jueves la inauguración del primer 'Columbario de la Dignidad' de Bizkaia, preparado para acoger los restos de 60 personas que puedan recuperarse en futuras exhumaciones y no sean identificados, así como los de aquellas víctimas cuyas familias así lo decidan. Se han inhumado los restos de 15 víctimas sin identificar, 14 de ellos pertenecientes a prisioneros de la que fue prisión central y campo de concentración de Orduña.

La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, y la alcaldesa de Orduña, Itziar Biguri, encabezando a la totalidad de concejales de la ciudad vizcaína, han inaugurado este jueves el 'Columbario de la Dignidad' de Orduña, impulsado y financiado por el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos-Gogora.

También han asistido al acto el viceconsejero de Derechos Humanos, Memoria y Cooperación, José Antonio Rodríguez, y la directora del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos-Gogora, Aintzane Ezenarro, así como el director de Memoria Democrática del Gobierno central, Diego Blázquez.

Además, familiares de presos represaliados en Orduña han llegado expresamente para participar en este acto desde Andalucía, Extremadura, Asturias, Castilla-La Mancha, Cataluña y otros puntos del Estado, así como dos familias que en la actualidad residen en Gipuzkoa, según ha informado la Consejería de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales.

En su intervención, Beatriz Artolazabal, que ha subrayado que este columbario que hoy se inaugura en Orduña es "mucho más que una construcción funeraria, es el símbolo de la memoria y de la dignidad de todo un país", ha reiterado su compromiso con la localización e identificación de víctimas desaparecidas de la Guerra del 36.

"Mientras haya un vasco en una trinchera, en una fosa o en una cuneta, mientras haya un vasco desaparecido en la guerra y en la posguerra, mientras haya indicios razonables que permitan su localización, exhumación e identificación, seguiremos trabajando", ha asegurado.

Asimismo, ha dicho que, "mientras pueda existir la posibilidad de localizar e identificar en tierra vasca los restos de un represaliado republicano, sea vasco, andaluz, asturiano, extremeño o de cualquier otro origen, no vamos a cejar en nuestro empeño".

Artolazabal ha finalizado su intervención deseando que "estas 15 personas anónimas, cuyos restos hoy inhumamos, sean símbolo del compromiso de todas y todos con la dignidad y el reconocimiento de las víctimas y con la memoria democrática de este país".

INHUMACIONES

Durante el acto de inauguración se han inhumado los restos de 15 víctimas sin identificar. Del total, 14 murieron en la Prisión Central de Orduña, presumiblemente entre febrero y junio de 1941, y sus restos fueron exhumados del cementerio de la localidad en 2014, según han indicado desde el Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales.

Asimismo, han explicado que, en el caso de la víctima número 15, dos fragmentos de cráneo fueron hallados en la campaña de excavación arqueológica de las trincheras en el entorno de la ermita de San Pedro, Amurrio, en 2018. En este último caso no existe ningún indicio que permita identificar los restos.

En los otros casos, han precisado, se conoce, a través del testimonio oral de vecinos de Orduña y de la documentación existente, que los restos de las 14 personas exhumadas en el cementerio municipal pertenecen a prisioneros de la cárcel, si bien los cotejos de las muestras de AND realizados hasta la fecha no han arrojado un resultado positivo.

ZONA DE LA DIGNIDAD

En el espacio del 'Columbario de la Dignidad' se ha creado un pequeño itinerario con paneles explicativos del propio proyecto, así como de las labores previas de investigación y exhumación de los restos.

De esta forma se pretende "divulgar la propia existencia de estos campos de prisioneros, muchas veces desconocida para la sociedad en general, y su papel en la política represiva contra el bando vencido", han señalado desde la Consejería de Artolozabal.

Una réplica de la escultura 'Duintasuna', realizada por Iñigo Arregi, preside el lugar como lo hace en el cementerio de Elgoibar. De esta manera se pretende dotar de cierta uniformidad a ambos columbarios.

El Columbario de Orduña está preparado para acoger los restos de 60 personas y pensado para poder ser ampliado. Se inhumarán en él los restos que se puedan recuperar en futuras exhumaciones y no puedan ser identificados, así como los de aquellas víctimas cuyas familias así lo decidan.

El Columbario de Orduña es el segundo de Euskadi, junto con el de Elgoibar, y el primero de Bizkaia. El de Elgoibar se inauguró en enero de 2017, está ubicado junto al cementerio de Olaso y recoge los restos de 57 personas procedentes de la exhumación de 44 fosas. El columbario de Orduña pretende dar continuidad a la labor de memoria histórica impulsada por Gogora.

CAMPO DE CONCENTRACIÓN Y PRISIÓN

Según ha recordado la Consejería, entre 1937 y 1941, en Orduña, en el colegio de los Padres Jesuitas, se estableció un campo de concentración de prisioneros de guerra y posteriormente, en octubre de 1939, una prisión central donde fallecieron, al menos, 255 personas, 24 de ellas en el campo de concentración.

Algunos de los cautivos, han apuntado, fueron utilizados como "trabajadores forzosos" para realizar diversos trabajos de construcción en la zona. El campo de concentración de Orduña comenzó a funcionar en julio de 1937, "cuando el bando sublevado puso en marcha una red de campos para concentrar de forma masiva a los combatientes republicanos apresados y clasificarlos dependiendo de su grado de implicación en favor de la República", han relatado.

La mayoría de estos campos se clausuraron en 1939, salvo algunos, como el de Orduña (1939-1941), que pasaron a ser prisiones. Finalizada la guerra, Orduña pasó a ser parte "del engranaje de la política penitenciaria del franquismo, especialmente diseñada para quienes perdieron la guerra y el perfil de los presos cambió, ya que provenían de lugares alejados de Euskadi", ha indicado el Departamento.

De esta forma, ha añadido, se sabe que la mayoría de las personas que fallecieron estando cautivas en Orduña eran naturales de las comunidades de Extremadura, Andalucía, Castilla la Mancha y Cataluña.

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