Investigadores de la UPV/EHU descubren cerámicas de hace 4.000 años en el yacimiento de Torrentejo en Labastida (Álava)

Yacimiento de Torrentejo
GIPYPAC.UPV/EHU
Actualizado: jueves, 20 agosto 2015 18:36

También han encontrado una importante necrópolis antropomorfa excavada en la roca al norte de la iglesia románica de Santa Lucía

VITORIA, 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

El grupo de Investigación en Patrimonio y Paisajes Culturales de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) han descubierto en el yacimiento de Torrentejo en Labastida (Álava) una importante colección de cerámicas calcolíticas decoradas de hace unos 4.000 años, así como una importante necrópolis antropomorfa excavada en la roca al norte de la iglesia románica.

En colaboración con la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Labastida, los investigadores están llevando a cabo la segunda campaña de excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Torrentejo, lugar conocido con el nombre de Santa Lucía. En la actualidad, solamente se conserva una iglesia románica entre viñedos en la que se celebra una romería todos los meses de mayo.

La intervención realizada durante esta campaña por el equipo de la UPV/EHU, dirigido por el profesor Juan Antonio Quirós, ha hallado una "importante e inesperada" ocupación Calcolítica y del Bronce antiguo, fechable hacia el 2000 A.C., hace unos 4.000 años.

En concreto, se ha hallado una importante colección de cerámicas calcolíticas decoradas (estilo Ciempozuelos) y otros materiales característicos de ese período. Según ha explicado la UPV/EHU, este tipo de hallazgos de poblados al aire libre son "muy poco frecuentes" y "permitirán arrojar luz" sobre las fases más antiguas de ocupación campesina del valle del Ebro.

También se ha descubierto una importante necrópolis antropomorfa excavada en la roca al norte de la iglesia de cronología altomedieval. Aún están en marcha los estudios especializados, pero parece que este espacio funerario fue el lugar de enterramiento de los habitantes de la aldea, donde se conserva la memoria social de la comunidad.

Además, se están encontrando los restos de una importante construcción doméstica del siglo XI situada al sur de la iglesia, que ha estado en uso durante la plena y la baja edad media. "Aún es pronto para determinar su funcionalidad y cronología, aunque parece que se trata de los palacios aristocráticos que aparecen en la documentación", ha explicado el profesor Quirós.

A través de estos trabajos arqueológicos se ha podido constatar la existencia de una masiva reconstrucción de la iglesia y de todo el conjunto en el curso del siglo XVII. Santa María fue completamente reconstruida en varios tramos y se construyó un nuevo edificio en el que residía un ermitaño.

El profesor de la UPV/EHU ha explicado que "los nuevos hallazgos permiten ampliar al Calcolítico-Bronce inicial, de forma que Torrentejo se confirma como un lugar muy relevante para el estudio de los procesos de formación de las aldeas en la Alta Edad Media, el proceso de formación de los poderes señoriales y la consolidación de la monarquía navarra en el espacio riojano, los procesos de abandono de las aldeas a favor de los núcleos principales, como es en este caso Labastida, y las transformaciones de época moderna".

Además, los estudios paleoecológicos en marcha están permitiendo entender los procesos de expansión del viñedo y de implantación de una economía especializada y, por lo tanto, dependiente de otros territorios.

YACIMIENTO BIEN DOCUMENTADO

La UPV/EHU ha explicado que Torrentejo es uno de los poblados medievales mejor documentados de Álava, y es recordado por vez primera en el año 1075 en un acto en el que el rey navarro Sancho IV (el de Peñalén) dona la mitad de la aldea y la iglesia de Santa María al monasterio riojano de San Millán de la Cogolla.

Las excavaciones realizadas en el año 2014 permitieron establecer que la aldea medieval se fundó hacia el siglo VII, momento en el que se construyeron una serie de terrazas agrarias situadas en proximidad de la iglesia resultado de la acción colectiva de la comunidad de vecinos.

En proximidad de la iglesia se hallaron los restos de una vivienda del siglo X, que fue desmantelada para construir una primera iglesia prerrománica que fue, a su vez, sustituida por la iglesia románica actual. El poblado debió de abandonarse en la Baja Edad Media, probablemente hacia el 1400.

La iglesia ha sido modificada en numerosas ocasiones, siendo una de las más importantes la transformación llevada a cabo en los años 1780-1781, cuando se cambió la advocación de la ermita y empezó a conocerse con el nombre de Santa Lucía. El aspecto actual del edificio es el resultado de la restauración realizada en 1866 por parte de Saturnino López.