Archivo - El nuevo Obispo de San Sebastián, Fernando Prado Ayuso - Unanue - Europa Press - Archivo
SAN SEBASTIÁN, 1 Ago. (EUROPA PRESS) -
El Obispo de San Sebastián, Fernando Prado Ayuso, ha abogado este sábado por "construir una sociedad en la que la libertad camine siempre de la mano del respeto", que sea "capaz de convivir en la diversidad, cuidar su historia y no dejar a nadie abandonado en el camino". En tiempos de "polarización", ha realizado un llamamiento a los responsables públicos a dialogar, "buscar lo que une", sin renunciar a sus convicciones, y a trabajar juntos por bien común "por encima de intereses particulares".
Prado Ayuso ha ofrecido en el santuario de Loiola (Azpeitia) la tradicional homilía por la festividad de San Ignacio, a las que han asistido numerosos fieles y representantes institucionales y cargos públicos. En representación del Gobierno Vasco, han asistido La vicelehendakari, Ibone Bengoetxea, y la portavoz, Maria Ubarretxena. También ha estado presente, entre otros, la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria.
El prelado ha comenzado su homilía recordando que San Ignacio "es, sin duda, el hijo más insigne de Gipuzkoa", patrono de este territorio de Bizkaia, y "uno de los más grandes santos de la Iglesia universal". "Ignacio y la Compañía de Jesús han dejado una huella inmensa en la espiritualidad, la teología, la educación, la cultura, la ciencia, la acción social y las misiones. Desde esta pequeña localidad guipuzcoana, surgió un camino espiritual que ha llegado hasta los últimos rincones del mundo", ha destacado.
Una de las enseñanzas del Santo, según ha subrayado, fue "el discernimiento". "Discernir es no dejarse llevar por el primer impulso, por la visceralidad, por las filias o las fobias, por los intereses de parte o por lo que me concuerda conmigo o no. Es detenerse, escuchar, mirar la realidad con profundidad y preguntarse: ¿qué es lo mejor?, ¿qué ayuda más?, ¿qué quiere Dios de mí? No siempre aquello que nos apetece es lo mejor. No siempre lo más ruidoso es lo más verdadero. No siempre lo que se adecua a nuestras ideas o lo recibe más aplausos, es lo que más construye", ha advertido,
Por ello, ha dicho que se necesita "una conciencia formada, un corazón limpio y una mirada capaz de buscar un bien mayor, el bien de todos".
El obispo donostiarra se ha dirigido "especialmente" a quienes tienen responsabilidades públicas para decirles que su labor es tan "bonita como difícil" y apuntar que "gobernar, administrar, representar a la ciudadanía o ejercer la oposición exige entrega, paciencia, diálogo y capacidad de discernimiento para elegir y tomar las mejores decisiones posibles".
Tras agradecerles su "disponibilidad personal para trabajar por el bien común, tantas veces en medio de tensiones, críticas e incomprensiones", ha resaltado que "la buena política no consiste solamente en defender las propias ideas", sino que "consiste también en escuchar, acercar posiciones, alcanzar acuerdos y cuidar a todos, especialmente a quienes tienen menos voz".
"Las personas concretas y reales, y no las ideologías o los ideales, han de ser quienes nos muevan. El Papa León habló a los políticos en el Parlamento invitándoles a preguntarse siempre qué lugar ocupan las personas concretas en nuestras decisiones. Tenemos que preguntarnos nuevamente -decía el Papa-, cómo se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común", ha indicado.
El prelado se ha referido a los tiempos de "polarización" que se viven. "Todo se plantea como una lid a muerte. Con demasiada facilidad clasificamos a las personas entre los nuestros y los otros; entre amigos y enemigos; entre quienes tienen razón y quienes, aparentemente, nunca la tienen. ¡Qué lejos queda eso del Evangelio que nos llama a ser y vivir como hermanos!", ha manifestado.
Fernando Prado Ayuso ha asegurado que San Ignacio "invita a buscar aquello que une, sin esconder las diferencias; a dialogar, sin renunciar a nuestras convicciones; y a trabajar juntos por un bien que está por encima de nuestros intereses particulares".
"El Papa León nos ha dicho, a modo de invitación: 'Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos'", ha enfatizado.
"PERSONAS HERIDAS"
El obispo de San Sebastián ha recordado que, "en nuestra tierra, en medio del bienestar y de la aparente prosperidad, hay personas heridas por la pobreza, el sinhogarismo, la soledad, la enfermedad, la falta de vivienda, la precariedad o la exclusión".
"Por eso el papa León nos ha dicho: 'la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad'". Los más vulnerables son la prueba de la autenticidad de nuestras palabras y de nuestros proyectos. Una sociedad no se mide únicamente por sus grandes logros, sino por la manera en que cuida a quienes pueden quedarse atrás. San Ignacio nos dejó un programa de vida tan breve como exigente: 'En todo, amar y servir'", ha subrayado.
Tal como ha explicado, no hay que "vivir para uno mismo", no se debe "buscar únicamente la propia ventaja" ni tampoco "emplear las capacidades recibidas para dominar o destacar, sino para ayudar, reconciliar, acompañar y construir".
"Cuando nos ponemos realmente en actitud de servicio, muchas diferencias pierden importancia. Dejamos de preguntarnos qué recibimos y comenzamos a preguntarnos qué podemos aportar. Entonces aparece lo mejor de cada persona y también lo mejor de cada pueblo. Celebrar la fiesta de San Ignacio en su casa natal es aceptar una invitación personal. También nosotros necesitamos convertirnos, también nosotros necesitamos ordenar nuestros afectos, revisar nuestras decisiones y preguntarnos delante de Dios: ¿qué estoy haciendo con los dones que Dios me ha dado?, ¿a quién estoy sirviendo?, ¿qué bien mayor puedo hacer?", ha apuntado.
Prado ha señalado que, "quien elige el camino del servicio, acierta, porque solo entregando la vida podemos ganarla y multiplicarla".
"Pidamos hoy a San Ignacio que nos conceda sabiduría para discernir, humildad para rectificar, fortaleza para buscar el bien y generosidad para servir; que nos ayude a construir una sociedad en la que la libertad camine siempre de la mano del respeto; una sociedad capaz de convivir en la diversidad, cuidar su historia y no dejar a nadie abandonado en el camino", ha deseado.