Extremadura es una de las CCAA que más mejora su sistema de innovación

Actualizado 05/12/2015 12:59:35 CET

   ZARAGOZA/MÉRIDA, 5 Dic. (EUROPA PRESS) -

   La comunidad autónoma de Extremadura es una de las que más ha acortado la distancia que le separa de las regiones que mejor emplean los recusos disponibles gracias al incremento de la eficiencia de su propio sistema de innovación.

   Así lo indica el estudio 'Eficiencia de los sistemas regionales de innovación en España', editado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) y que constituye el primer análisis que se realiza en España sobre esta materia.

   Según este estudio, Madrid, Cataluña, Navarra y Aragón son las comunidades autónomas más eficientes en cuanto a los sistemas de innovación regionales, es decir, las que mejor emplean los recursos disponibles.

   El informe indica que, pese a la clara convergencia que se ha producido entre los niveles de eficiencia regional en materia de I+D+i en los últimos años, aún existen importantes diferencias.

   Madrid y Cataluña son consideradas regiones altamente eficientes. Además, junto a País Vasco y Navarra son las que más dedican a la innovación. Como comunidades con sistemas ineficientes, que logran una menor productividad, y estancados figuran Canarias y, en menor medida, Murcia.

   Aunque las diferencias entre unas y otras son apreciables, el estudio destaca la convergencia que se ha producido entre las comunidades autónomas durante la última década debido, fundamentalmente, a dos factores.

   Por un lado, las regiones más eficientes han perdido eficiencia, permitiendo la aproximación del resto. En cuatro casos, Extremadura, Andalucía, Castilla La Mancha y Murcia, se ha producido además una mejora de su propio nivel. Por otro lado, es reseñable el incremento de la productividad en el campo de la investigación académica, clave para la innovación.

   El estudio, cuyas conclusiones son relevantes de cara al diseño e implementación de políticas científico-tecnológicas, explica también que se dan mayores niveles de eficiencia científica que tecnológica, lo que pone de relieve la fuerte desarticulación entre I+D e innovación o ciencia básica, es decir, entre la investigación y desarrollo básica y la aplicación a productos novedosos comercializables.