Galicia aspira a consolidarse como destino turístico para los 18 millones de japoneses que viajan cada año

Galicia Actual
Actualizado 10/09/2007 21:29:14 CET

El Camino de Santiago competirá en Tokyo con Disneyland París, capaz de atraer a 14 millones de turistas

TOKYO, 10 Sep. (de la enviada especial de EUROPA PRESS, Berta García) -

El Gobierno gallego se ha propuesto aumentar el número de turistas que viajan a Galicia procedentes del país del Sol Naciente, ya que cada año 18 millones de japoneses se desplazan y viajan por motivos de ocio y vacaciones.

Se trata de un mercado emisor atractivo que cuentan con un alto poder adquisitivo que no baja de los 250.000 yenes (1.500 euros), ya que está integrado sobre todo por jubilados, debido a que la población trabajadora, a pesar de tener reconocidas dos semanas oficiales de asueto, suele librar entre cuatro o cinco días al año y en jornadas sueltas. El motivo: no perjudicar a sus compañeros.

Este mercado turístico también lo integran agricultores, que suelen tener doble sueldo al compatibilizar el trabajo en fábricas con el campo, y estudiantes, que aprovechan su periodo de formación para viajar, ya que son conscientes, por lo vivido con sus mayores o progenitores, de lo que les espera al llegar al mercado laboral.

Este "potente y emergente" emisor turístico de jubilados, campesinos y estudiantes japoneses sólo suponen el 2% de los más de cuatro millones de visitantes que se desplazan a Galicia. Para cambiar esta situación e incrementar este porcentaje, la Xunta ha apostado por el Camino de Santiago como la mejor baza y por Tokyo --con sus 12,5 millones de habitantes-turistas potenciales-- como la primera escala obligatoria de una intensa campaña de promoción turística que hoy inició en Japón la Consellería de Innovación e Industria, que incluye hasta final de semana las ciudades de Kyoto y Wakayama.

Sin embargo, la competencia turística para el mercado gallego se encuentra en el propio país nipón, ya que su capital no sólo cuenta con dos santuarios, uno sintoista y otro budista --capaz de atraer el primero de ellos a tres millones de personas en tan sólo tres días, frente a los cuatro millones que mueve Galicia en un año--. Además, Disneyland es la elección de vacaciones de 14 millones de personas, aunque no todas proceden de Japón, ya que, entre sus visitantes, se encuentran países asiáticos próximos.

INTERÉS POR EL CAMINO DE SANTIAGO.

No obstante, el hecho de que la mayoría de los japoneses sean sintoistas -religión basada en la adoración y respeto a la naturaleza-- quizás sea el motivo por el que la mayor parte de este 2% de japoneses que se desplaza a Galicia lo haga movido por el interés que despierta el Camino de Santiago, ya que recorrer sus etapas supone pleno contacto con el paisaje y, consecuentemente, estar en "plena comunión" con sus ocho millones de dioses. Este es el número de las divinidades a las que adora esta religión, procedentes todas ellas de la naturaleza, explica Yoko, japonesa que estudió en Madrid y que, actualmente, trabaja de guía en Tokyo.

Aprovechando este interés, el Camino de Santiago será el "eje" en torno al cual girará la promoción turística que lleva a cabo la delegación de la Consellería de Innovación desplazada a Japón y que hoy inicia en su capital, Tokyo, presidida por el titular de este departamento, Fernando Blanco, y que está acompañado por los directores generales de Turismo y Enerxía, Rubén Lois y Anxo Calvo, respectivamente, además del director-gerente del Plan Xacobeo, Ignacio Rodríguez Eiguibar.

SANTUARIOS DE TOKYO.

La consellería es conciente de que, contrario a lo que pudiese parecer, la presencia de santuarios en Kyoto hace que ambas pueblos cuenten con referentes "comunes", tal y como reconoció a Europa Press Fernando Blanco. Así, si el Camino de Santiago y su santuario final de peregrinación, la Catedral, supone un porcentaje importante de los millones de turistas que se desplazan a Galicia, la capital nipona cuenta también, no sólo con uno, si no con dos referentes espirituales y religiosos, el santuario sintoista de Meiji y el budista de Asakusa, ya que en Japón conviven las dos religiones.

"Con ocho millones de dioses de la naturaleza, incluir un Buda más no nos supuso problema", admitió Yoko, quien explicó que los japoneses celebran fiestas como los bautizos y bodas --tal y como lo hizo ella-- bajo el rito sintoista, ya que centra su filosofía "en que este mundo es lo que ves y debes disfrutar de él como parte de la naturaleza, no como dueño", mientras que acuden al budismo en las ceremonias fúnebres, "porque promete el paraíso para los que fueron buenos en vida".

Ambos santuarios, como sucede con la Catedral, reciben a millones de fieles, con sus rituales y ofrendas. En Santiago los peregrinos y turistas golpean su cabeza contra la figura de piedra del maestro Mateo, convertido en 'Santo dos Croques', para que les transmita su inteligencia y sabiduría. Por su parte, en Tokyo los rituales en ambos templos van desde incienso cuyo humo debe dirigirse hacia la parte del cuerpo que se desee cuidar o potenciar --cabeza (inteligencia) o corazón (amor)-- ; la escritura en tablas de madera con deseos para cumplir; o pagar para que el azar de un número desvele la buena o mala suerte del feligrés, ya que, tal y como admitió Yoko, los japoneses, al igual que los gallegos, "tienen fama, merecida, de supersticiosos".

Similitudes con Galicia que se amplían a la gastronomía, con una presencia importante en la comida de Tokyo del pescado y marisco, tal y como demuestra que la capital nipona cuente con el mercado de pescado más grande del mundo o que ambos pueblos --en este caso español y japonés-- sean los mayores consumidores de pulpo del planeta.

Sin embargo, lo común se aleja en el terreno socioeconómico. El 3,5% de parados del país nipón contrasta con el casi doble de la tasa de Galicia, situada en el segundo trimestre de este año en el 7,57% y ningún ciudadano de Tokyo trabaja por menos de 8.000 yenes (50 euros) al día, lo que supone 1.500 euros mensuales como emolumento base. Además, con 9.000 euros pueden comprarse un buen coche y con 30.000 euros un piso de 70 metros cuadrados en el centro de la capital nipona.