La eliminación de árboles quemados antes de primavera será clave para frenar a la plaga del nematodo del pino

Publicado 10/01/2019 18:58:26CET

La problemática tiene repercusión sobre la industria de la madera, que deberá realizar un tratamiento térmico para su venta

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

Galicia afronta un invierno clave para tratar de frenar la expansión del nematodo del pino, después de que hayan aparecido nuevos casos en municipios del sur de la provincia de Pontevedra. El objetivo es eliminar los árboles afectados por los incendios antes de que el insecto vector que transmite la plaga vuelva a volar por primavera.

Así lo explica en conversación con Europa Press, el subdirector xeral de Explotacións Agrarias de la Consellería de Medio Rural, Nicasio Mejuto, quien advierte de que "si no se toman las medidas de forma estricta y eficaz y no se eliminan todos los árboles que están afectados por incendios la posibilidad de trasmisión es más alta".

Según remarca, el hecho es que los incendios que afectaron en 2017 a esta zona del sur de Pontevedra "fueron muy negativos para la expansión de esta plaga".

En este sentido, informa de que se "está actuando en 7.000 hectáreas de monte en donde se están cortando todos los árboles quemados", pero "hay una franja de aproximadamente 1.000 hectáreas de particulares quemadas que está en el monte y no hay mucha previsión de poder eliminarla", y "esto, desde luego, es un foco de infección que puede ser muy negativo para la transmisión de esta plaga".

El insecto transmisor del nematodo (del género 'Monochamus') gusta de dirigirse hacia árboles "secos, decaídos o quemados", en donde hibernan y realizan sus puestas. "Cuando vuelan se trasladan a alimentarse a árboles sanos y depositan en las hojas (los gusanos nematodos), que posteriormente se trasladan por todo el árbol y lo secan".

Por ello, se debe actuar en estos meses de invierno, dado que el insecto vector no vuela "hasta abril o mayo dependiendo del año", por lo que "en este momento no hay posibilidad de trasmisión", "pero una vez que el insecto empiece a volar en primavera", allí "donde existe el nematodo es muy posible que las trasmisión sea rápida".

AUMENTO DE ZONA DE CONTROL

En concreto, ha habido nuevos positivos en 2018 en siete árboles localizados en los municipios pontevedreses de O Porriño, Tui, Ponteareas y Salvaterra de Miño --aquí hubo otro caso en 2016--.

Ahora, la Xunta establece una zona demarcada de control en el sur de la provincia, con 25 municipios incluidos, en los que se establecen medidas para la erradicación de la plaga.

El subdirector xeral de Explotacións Agrarias de la Consellería de Medio Rural afirma que ahora se seguirán las medidas que "ya se estaban aplicando" en un círculo de 20 kilómetros alrededor de As Neves --lugar en el que apareció por primera vez la plaga en Galicia en 2010--, que ahora se amplía en un área de influencia en el sur de Pontevedra para la eliminación de los pinos que sean sintomáticos.

Además, se deben cortar todos los pinos secos y verdes en un radio de 100 metros alrededor de cada árbol que ha dado positivo en la aparición de la plaga.

"La franja que tenemos que controlar ahora es mucho más", subraya, lo que "supone un esfuerzo para la administración más grande". Para ello, también se actúa en coordinación con comunidades de montes vecinales.

En este sentido, apunta que en estos casos "normalmente la administración se hace cargo subsidiariamente de casi todo", ya que muchos propietarios son "gente mayor" o "no viven en la zona". Por ello, la meta es "cortar la mayor parte posible de estos árboles" secos o sintomáticos, pues "es el momento idóneo para actuar" para que no se propague.

"REPERCUSIÓN" EN LA INDUSTRIA DE LA MADERA

Una de las cuestiones sobre las que llama la atención Nicasio Mejuto es sobre la "repercusión" para las industrias de la madera que puede tener esta situación, ya que "toda la madera que se quiera sacar de la zona demarcada tiene que ir con un tratamiento térmico".

Las industrias tendrán que "adaptarse a la nueva situación" y realizar un tratamiento de calor "para obtener un pasaporte que le permita sacar la madera fuera y venderla en España o en el extranjero", lo que acarrea un mayor coste en el tratamiento de la madera.

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