SANTIAGO DE COMPOSTELA, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -
Un artefacto situado en los bajos de un camión que trabaja en las obras de la Autovía Santiago-Cacheiras (AG-69) explosionó esta madrugada en el lugar de Tras do Eixo. Además, otro artefacto fue desactivado antes de que explotara.
El primer artefacto hizo explosión pasadas las 3.00 horas de hoy y dañó el camión-lagarto, valorado en unos 400.000 euros, provocando unos daños valorados en un primer momento por uno de los propietarios de la empresa en unos 200.000 euros. Por lo que respecta al segundo, fue localizado bajo una excavadora y fue desactivado por los Tedax desplazados desde A Coruña.
Según explicó a los medios Diego Fidalgo, copropietario de la empresa de transportes y excavaciones Arines y Dios Diante, "fueron los vecinos los que dieron la voz de alarma al escuchar la explosión".
Una vez que los vecinos alertaron al jefe de obra, éste avisó a los propietarios de la empresa así como a la Guardia Civil y a los Bomberos.
"Cuando llegamos, estaba ardiendo un vehículo, que intentamos apagar lo más rápido y pronto llegaron la Guardia Civil de Teo y los bomberos de Santiago", dijo Diego Fidalgo.
Apuntó que, tras apagar el fuego generado por el primer artefacto, se continuó "mirando y apareció el otro artefacto debajo de la excavadora", momento en el que se avisó a los Tedax de A Coruña, expertos en desactivación de explosivos, que llegaron al lugar de los hechos a las 5.30 horas y que consiguieron que el segundo artefacto no llegase a detonar.
A las 9.00 horas los Tedax dieron por concluido su trabajo, momento en el que autorizaron a la empresa a que continuara con las obras.
SIN SOSPECHAS
Diego Fidalgo aseguró que no sospecha de nadie, "ni de los vecinos", a los que les está "muy agradecidos". "Ellos protestan por las obras porque tienen sus razones, pero nada de sospechar de ellos, ni de la competencia", insistió.
Además, el tipo de artefacto encontrado había sido elaborado con "cierto conocimiento de lo que se hacía", según Diego Fidalgo, quien explicó que se trataba de un depósito de cinco litros de líquido explosivo, con un detonador eléctrico.
Por último, Diego Fidalgo recordó otros episodios sufridos por su empresa hace cuatro años en las obras que realizaban en la vía del tren rápido a su paso por las proximidades de Santiago cuando ardieron varias máquinas.