El secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, con cargos socialistas ante el CHUAC - PSDEG
A CORUÑA, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -
El secretario xeral y portavoz parlamentario del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, ha alertado este viernes de que el "recorte" de personal sanitario por parte de la Xunta durante el verano "acabará tamponando los servicios de urgencias".
En declaraciones a los medios ante el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC) junto a la diputada Silvia Longueira y al portavoz socialista de Sanidad, Julio Torrado, ha acusado a Rueda de poner la sanidad gallega en "modo verano", "cerrando más de 500 camas, 100 de ellas en A Coruña".
Tal y como ha señalado, el problema reside en que el Sergas "no pone el personal necesario para mantenerlas operativas". Por eso, ha criticado que, además, Rueda "disfrace" esa medida atribuyéndose una "adecuada planificación", cuando detrás de ella no hay más "recortes".
"Venimos de un año terrible, con listas de espera superiores a las de la época prepandemia, lo que ya es un dato espeluznante", ha señalado el líder socialista, que le reclamó al presidente de la Xunta que explique como tiene pensado abrir las camas si hacen falta, tal y como afirma, y con qué profesionales se va a hacer, y que aclare también qué consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones se van a aplazar debido a la reducción de la actividad.
Besteiro ha sostenido que el verano "no produce un efecto de menos enfermedades, ni de menos ingresos ni de menos pruebas diagnósticas" y ha asegurado que el PP "condena" a la ciudadanía a una cada vez más menguante prestación de servicios.
El secretario xeral del PSdeG ha insistido en "la falta de planificación que el Gobierno de Rueda arrastra" respecto de la "joya del estado del bienestar", que es la sanidad, con una continua "falta de asignación de recursos" que en los próximos meses afectará también a las urgencias y a la atención primaria, "porque faltan médicos, faltan enfermeras, falta personal auxiliar".
En este sentido, ha explicado que la reducción de la capacidad en un hospital deriva más presión a otros servicios, lo que se traduce en más demoras en los ingresos, más esperas para los pacientes y más carga para los profesionales. "El PP no planifica la sanidad, sino que la adapta a su falta de medios humanos", ha resumido.