La CIG propone un salario mínimo de 857 euros para 2018, un 16% más que el anunciado por el Gobierno

El secretario xeral de la CIG anuncia su propuesta salarial para el próximo año
EUROPA PRESS
Actualizado 21/12/2017 14:42:57 CET

Acusa a PP y PSOE de "no respetar las negociaciones colectivas" y "hacer prevalecer" los convenios de empresa sobre los del sector y autonómicos

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 21 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Confederación Intersindical Galega (CIG) ha propuesto para el próximo año un salario mínimo que alcance los 857 euros, lo que supone incrementar un 16,44% los 736 euros anunciados por el Gobierno central y superar ya en 2018 lo que plantea el Ejecutivo de Mariano Rajoy para 2020 (850 euros).

Consciente de "la mejora de la actual situación económica", la central nacionalista ha planteado esta cifra este jueves. En rueda de prensa, su secretario xeral, Paulo Carril, ha subrayado que el aumento de los salarios gallegos debería haber sido de un 3% anual, evolución que no ha seguido.

Así, sobre la subida anunciada por el Ministerio de Empleo (del 4% en 2018, hasta los 735,9 euros), Carril ha criticado que "está 2 décimas por debajo" del IPC español y "3 por debajo" del gallego, que se sitúa "en torno al 1,8%".

Además, también ha asegurado que "incluso" en aquellos centros de trabajo en los que hay negociación colectiva los incrementos están "por debajo de la subida en el nivel de vida".

En este sentido, ha censurado que la "centralización" de esta negociación "impide negociar" a las plantillas sus condiciones laborales. El número de trabajadores "afectados" por estos convenios es de unos 176.000, de un total de 800.000 asalariados en Galicia, según los datos que ha aportado Carril.

En este punto, ha acusado al Partido Popular y al Partido Socialista de "no respetar las negociaciones colectivas" y "hacer prevalecer los convenios estatales de empresa por encima de los convenios de sector y de los autonómicos". Esto, en sus palabras, se traduce en un "empobrecimiento" de 300.000 trabajadores gallegos.

CLÁUSULA DE GARANTÍA SALARIAL

También relacionadas con la subida de los salarios, la CIG propone otras medidas. En su opinión, "el incremento salarial debe ser algo prioritario en los convenios" y Carril ha apuntado que a día de hoy "solo el 25% tienen cláusula de garantía salarial".

Esta situación "indica que el 75% de los trabajadores van a recibir subidas por debajo de lo estipulado por el Gobierno", según ha denunciado. Es decir, ha explicado, "el incremento afecta a un número muy pequeño de trabajadores".

Además, la propuesta de negociación colectiva de la central nacionalista busca "darle impulso a los convenios que tienen las patronales disueltas" a raíz de la crisis económica, lo que ha provocado que "muchos trabajadores no tengan convenio al que acogerse desde hace muchos años" y sean "los que realmente tienen que regir con salario mínimo y sin incrementos".

CONTROL DE LA JORNADA DE TRABAJO

Asimismo, son "importantes" para la CIG el "control de la jornada" y la "lucha contra la desregulación" de la misma. El secretario xeral del sindicato ha afirmado que es "necesario para no hacer fraude en las horas", para evitar que los trabajadores contratados para una jornada de cuatro horas "acaben realizando ocho con salarios precarios".

En este sentido, ha hecho referencia a la "prohibición de las duplas salariales", habituales en sectores como el de la automoción, en el que "los trabajadores de nueva entrada llegan a tener salarios un 40% inferiores" a los del resto de la plantilla. Así, "se incide en la pobreza" laboral, según ha reprobado.

Para Carril, también existe la "necesidad" de aplicar los convenios colectivos a los turnos de fin de semana, porque la actividad de las empresas "está creciendo" y se están "utilizando jornadas extraordinarias" realizadas por los trabajadores de la propia compañía.

La CIG aboga por "turnos de fin de semana (sábados y domingos), festivos e incluso puentes" ocupados por "personas desempleadas", ante los datos de "un 14% registrados". Con esto se conseguiría, a su juicio, que "tuviesen opción al trabajo" y "no aplicar horas extra", práctica que ha calificado como "vergonzosa".