Publicado 17/12/2021 16:47CET

Condenan a 25 años de prisión a un hombre por violar a su pareja y obligarla a prostituirse en Lugo

LUGO, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

La sección segunda de la Audiencia Provincial de Lugo ha condenado a un hombre a 25 años y tres meses de prisión por violar, maltratar a su pareja y obligarla a prostituirse mediante amenazas y coacciones.

El acusado, que estuvo en prisión por delitos de lesiones, amenazas, tenencia y porte de armas y otros en el ámbito de violencia de género, mantuvo una relación sentimental con convivencia intermitente con la víctima durante cerca de seis años.

A su salida de la cárcel a finales de abril de 2019, se puso en contacto con la víctima a través de las redes sociales para requerirle que acudiese al municipio de Lugo, amenazándola con ir a buscarla y con destrozarle la cara.

Ella, que entonces se encontraba en Monforte de Lemos, accedió a la petición ante las presiones del acusado y ambos reanudaron la convivencia en un hostal situado en la Ronda de la Muralla y en una casa abandonada en las inmediaciones de un supermercado.

El procesado obligó a su pareja a ejercer la prostitución hasta el 15 de mayo, trabajo que desempeñaba en las inmediaciones de la iglesia de Lugo. Además, el acusado la vigilaba desde la propia muralla o encargaba esta tarea a una persono.

Durante este tiempo, el procesado obligó a la mujer a mantener relaciones sexuales diarias, insultándola, amedrentándola y amenazando con agredirla y matarla.

El día 15 de mayo sobre las 19,30 horas y tras haber mantenido una discusión por teléfono, el hombre se acercó hasta el lugar donde ella ejercía la prostitución para pedirle que le acompañase. Tras introducirse en un callejón comenzó a golpearla, tirándola al suelo, asestándole puñetazos y patadas, al tiempo que le decía que le iba a desfigurar la cara.

Sin embargo, el acusado cesó en sus acciones al aparecer dos jóvenes por ese lugar y emprendió entonces la huida a la carrera.

EXPLOTACIÓN Y AMENAZAS

El tribunal lo ha considerado autor de delitos de explotación sexual, amenazas condicionales, agresión sexual continuada y maltrato habitual en el ámbito familiar.

Además de la pena de prisión, le ha impuesto la prohibición de aproximarse y comunicarse con la víctima durante 36 años, otros once años de privación del derecho a la tenencia y porte de armas y 13 de libertad vigilada.

Los magistrados también han condenado a un año de prisión a otro acusado, pues han considerado probado que ambos, uno como autor directo y el otro como cómplice, obligaban a mantenerse en la prostitución a la afectada. Además, su compañero sentimental le requisaba las ganancias que obtenía.

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