LUGO, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -
Los trabajadores del metal y del comercio del metal de la provincia de Lugo han dado luz verde a la desconvocatoria de la huelga prevista para los próximos días 28 de octubre y 3 y 5 de noviembre, después de que sindicatos y patronal alcanzasen un acuerdo para renovar el convenio colectivo del sector. El pacto contempla un incremento salarial acumulado del 18% en cuatro años y una reducción de la jornada laboral de ocho horas durante el periodo de vigencia.
La decisión se ha tomado en las asambleas celebradas en Lugo y Viveiro, donde la plantilla ha respaldado la propuesta negociada, con un resultado de 83 votos a favor y 44 en contra. El nuevo convenio, previsto para el periodo 2026-2029, establece una subida salarial del 5% para este año, del 4,5% en 2027 y 2028 y del 4% en 2029.
El pacto incluye también una cláusula de garantía para proteger el poder adquisitivo de los trabajadores en caso de que la inflación supere los incrementos salariales acordados.
Entre las mejoras negociadas figuran además avances en materias como dietas, guardias, pólizas de seguro y accidentes laborales, como la ampliación de 20 a 24 las horas anuales para la asistencia a consultas médicas de atención primaria o para poder acompañar a familiares de primer grado. La reducción de jornada supondrá, además, que en 2029 los trabajadores dispongan de ocho horas menos de trabajo al año.
El acuerdo llega después de dos jornadas de huelga, celebradas los miércoles 14 y 21 de octubre, que tuvieron un amplio seguimiento y consiguieron paralizar buena parte de la actividad del sector. La segunda convocatoria destacó especialmente por la participación de los trabajadores y por la gran manifestación que recorrió la avenida de A Coruña, en la capital.
Durante la primera jornada, los piquetes consiguieron interrumpir el tráfico en la principal vía de acceso al polígono industrial de O Ceao, uno de los principales núcleos de actividad económica de la ciudad. En la segunda, la movilización se trasladó también a la avenida de A Coruña, donde una multitudinaria marcha volvió a poner de manifiesto el alcance del conflicto laboral.
Las dos jornadas transcurrieron sin incidentes graves, pese a la presencia de piquetes y a las interrupciones de la actividad industrial.