Actualizado 03/07/2015 09:09 CET

Fiscalía pide que se archive el caso contra un ourensano que hirió al perro de un vecino con una hoz

La acusación solicita un año de prisión por un delito de maltrato animal y cree que el relato del acusado es "inverosímil"

OURENSE, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -

Fiscalía pide el archivo de la causa contra un hombre vecino de Allariz (Ourense) acusado de herir con una hoz en el cuello a un pastor alemán de un vecino que, según su relato, intentaba atacarle. En el juicio, que se ha celebrado este lunes en Ourense, la acusación ha pedido un año de prisión por maltrato animal y la defensa la libre absolución.

La sesión duró casi dos horas en las que la fiscal ha podido interrogar tanto al acusado como al dueño del perro herido y ha decidido finalmente elevar a definitiva su petición de sobreseimiento del caso, ya que "tal como se expuso ya en el informe presentado en la fase de instrucción, no existe un hecho tipificable como penal".

Sin embargo, la acusación particular ha aludido a las modificaciones sufridas por la tipificación del delito de maltrato animal en el Código Penal en los últimos tiempos y a que "tras varios parches, está pendiente en breve una nueva modificación", ha relatado.

La representación del propietario de los hechos se acoge a la Ley Orgánica de 2010 que excluyó el término "ensañamiento" de los requisitos para que se dé este delito de maltrato animal. En ese sentido, el letrado ha reprochado la "no personación" de la Fiscalía, pues "hay prueba de cargo suficiente para imputar".

Según el denunciante, en su declaración como testigo, los hechos ocurrieron en enero de 2013, cuando paseaba por un camino rural con un amigo, ya fallecido, y sus con dos pastores alemanes. En un momento dado los perros se adelantaron y el denunciante vio "a un conocido de otro pueblo con la hoz en la mano" y, a continuación, escuchó los gemidos de los perros.

NUNCA SE CAYÓ

El agresor, según el propietario de los perros, estaba e pie cuando asestó varios golpes con su hoz, que portaba en la mano izquierda mientras en la derecha sostenía un perro chihuahua.

"Mi amigo fue corriendo a buscar su coche porque el perro se estaba desangrando y lo llevamos a una clínica a Allariz, donde la suturaron los vasos sanguíneos cortados y luego lo enviaron a un hospital canino de Ourense", ha narrado.

Al mismo tiempo, el denunciante aseguró que no vio al acusado en aquel momento ninguna herida hecha por los perros ni se quejó de tenerlas. Además, ha explicado que "nunca antes" el hombre tuvo "animadversión hacia él ni hacia los perros".

Sin embargo, según el acusado, Manuel G., él iba por el camino con un perro chihuahua y una hoz para limpiar la maleza de una finca cuando, "de repente", observó a los perros que se dirigían hacia él. "A 50 metros vi venir a dos perros grandes como si yo fuese el lobo que ataca a las ovejas y se me echaron encima, hasta tirarme al suelo, donde me defendí, boca abajo, sacudiendo la hoz en el aire para protegerme la cara mientras me mordían en la espalda y brazo", ha detallado.

Al llegar a su casa "medio caído", sin fuerza en las piernas y "muy nervioso y deprimido", le explicó a su mujer lo ocurrido, que le hizo quitar la ropa para ver si tenía heridas y le dijo que no había sido para tanto. A preguntas de la acusación particular, dijo que no fue al médico hasta el día siguiente, cuando se lo pidió la Guardia Civil.

Al mismo tiempo, ha señalado que el propietario de los perros llegó al lugar y, sin preguntarle si estaba bien, le arrebató la hoz y la tiró lejos. "Yo no vi sangre ninguna en la hoz y nunca tuve intención de hacer daño a los perros pero, si no me atacasen, yo no tendría que defenderme", ha sentenciado.

DAÑO INJUSTIFICADO

El representante del dueño de los perros ha mantenido que lo ocurrido fue un delito "doloso, específicamente explicado por el verbo maltratar, y se hizo consciente y voluntariamente". Ha considerado también que la legítima defensa "no cabe en el caso", dado que si el perro "fuese una persona, se estaría juzgando un intento de homicidio, pues para justificar legítima defensa tiene que probarlo, y no hay pruebas de eso".

La acusación particular ha calificado de "inverosímil" el relato del acusado y ha mantenido que su justificación para hacer lo que hizo "es inventada". "Pedimos que no se valore de forma enclenque el maltrato injustificado, pues la legítima defensa no cabe", ha añadido su letrado, al tiempo que ha pedido el pago de 10.000 euros por secuelas físicas y daños morales y una multa de 600 euros.

La defensa, por su parte, ha pedido la libre absolución tras afirmar, nada más comenzar su informe de conclusiones definitivas que es propietaria de un perro, igual que el acusado, y compartir todos ellos "las críticas hacia el maltrato de los animales".

En su alocución ha aludido a la declaración prestada por el amigo del propietario, fallecido, para indicar que entró en contradiciones, tras declarar primero ante al Guardia Civil y luego ante el juez de instrucción. Asimismo, ha añadido que al acusado "nadie le puede exigir que adivine si la actitud o ladrido de un perro que se acerca, es amenazante", y más tratándose de un perro de gran tamaño.

La abogada ha basado su defensa en que el ataque con la hoz se produjo en "legítima defensa y en reacción de cortocircuito" y en que "absolutamente nada acredita que las lesiones provocadas en uno de los perros, sean injustificadas". En relación a la "reacción de cortocircuito", la defensa ha relatado que el acusado se vio "tirado boca abajo y se defendió con la hoz, como haría cualquiera, sin que existiese animadversión que lo justifique".