Una mariscadora trabaja en la Playa de Lourido, a 3 de marzo de 2026, en Pontevedra - Elena Fernández - Europa Press
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -
La asociación Mulleres Salgadas nació en 2016 para visibilizar el trabajo en el mar de las mujeres de Arousa. Pronto se dieron cuenta de que debían ampliar horizonte y apuntar a toda Galicia, ya que no existía ninguna agrupación que, a nivel autonómico, defendiese a unas trabajadoras "sobrecargadas, con falta de visibilidad y sin representación ni control" en la toma de decisiones.
Su presidenta, María José Vales -que fue patrona mayor de la Cofradía de Vilanova de Arousa- y su coordinadora xeral, Sandra Amezaga, charlan con Europa Press con motivo del 8M, Día Internacional de la Mujer, sobre el pasado, presente y futuro de un sector en el que el papel de la mujer lleva "intacto" -"infravalorado y ninguneado"- más de 30 años.
"Aquí yo no hablaría de techo de cristal. Hay un término que describe muy bien lo que está pasando, que es el suelo fangoso. Las mujeres están metidas en una realidad de la que no pueden salir. Están atrapadas", asegura Amezaga.
Que, en su mayoría, sean mujeres mayores de 45 años, de poblaciones rurales y con baja formación académica no hace más que "agravar" la situación. "Cuando hablas con las mariscadoras, la mayoría te dicen que han entrado porque les permite seguir cuidando. Entonces, el 50% de la población está haciendo ese trabajo para el otro 50%, que está libre para tener esa participación y representación pública", relata.
Mulleres Salgadas cuenta ahora con unas 2.000 afiliadas, que pueden unirse tanto a nivel individual como grupal -forman parte cofradías, asociaciones culturales y cooperativas, entre otros- y que representan a todo el sector: desde mariscadoras hasta oceanógrafas.
UNA LEY DE COFRADÍAS QUE "PENALIZA" A LAS MUJERES
Este carácter transversal no es el único rasgo identificativo de la asociación. Tal y como ellas mismas reivindican, Mulleres Salgadas es la primera agrupación de este tipo abiertamente feminista; así lo recogen sus estatutos, donde la palabra se cita de forma expresa en varios puntos.
La decisión es intencional, reconocen, y aprobada por unanimidad en la asamblea directiva -con la "alegría y sorpresa" de la coordinadora ante el respaldo-. "La gente tiene ganas de decir: oye, soy feminista y estoy orgullosa de serlo. Hay que perderle el miedo a la palabra. Estamos luchando por la igualdad y eso es ser feminista. Nada más que eso", remarca Amezaga.
Para alcanzar esa visibilidad y reconocimiento de los oficios de las mujeres del mar, apuestan por distintas vías. Lo primero, defienden, es modificar la ley de cofradías, de principios de los años noventa y que "castiga" la representación del marisqueo a pie (feminizado) frente el marisqueo a flote (masculinizado).
"Cuando la ley de cofradías nos dé nuestro sitio, que quién lo tiene que dar es la Consellería do Mar, ahí empezaremos a hablar. Ahí ya podría haber más patronas mayores -ahora mismo hay 4 de 63-. Hay que subir muchos pisos para llegar al techo (de cristal), ahora mismo estamos en el sótano", afirma la presidenta, que insiste en que no se ha avanzado "nada" desde que en el 93 las hicieran socias de las cofradías.
En la misma línea se expresa la coordinadora, que afea a todos los grupos políticos su falta de interés en esta reforma. "Directamente es un tema que evitan porque es complicado, porque se van a encontrar de frente con los que están dirigiendo ahora el sector", señala. Apuestan por mesas más plurales, que incluyan a las bateeiras, a la conserva, a los ecologistas... "Hay muchos ámbitos del propio sector que están fuera. Y te lo dicen, que no se sienten representados por las federaciones".
Abogan por un sistema electoral "más favorable" a que esos órganos de dirección sean paritarios. Para ello, piden listas abiertas y cremallera. "Pero cuando se hizo, se hizo de tal manera que parece que lo que se intentaba proteger era el poder. Parece que se prima el tener la posesión de una embarcación para tener poder", reflexiona Amezaga.
"DESTAPAR REALIDADES QUE NO SE CONOCEN: PRESIONES"
La otra vertiente sería conseguir el arranque del Observatorio de Igualdade del sector pesquero, una propuesta que lideraron en 2021 a través de una Iniciativa Popular y que, pese a contar con el respaldo unánime del Parlamento gallego en 2022, todavía no se ha concretado. Además, lamentan que no exista interlocución con el Gobierno gallego.
Especialmente críticas se muestran con las consellerías de Mar y Política Social e Igualdade, a las que afean que no las reciban ni respondan cuando se dirigen a ellas. "Y vemos como con otros grupos van dos y tres veces. Pues eso también es anormalidad democrática", afirman.
Volviendo al observatorio, su trabajo ayudaría, explican, a poner negro sobre blanco la problemática de género en el sector. "Hay una cosa muy llamativa. En las elecciones anteriores de las cofradías descendió el número de patronas mayores de una forma terrible. Y no hay un análisis en clave de género de esa caída de la representación femenina. Echamos de menos ese tipo de estudios", explica la coordinadora.
Las han advertido, aseguran, de que esa indagación "destaparía realidades que nadie quieren que se conozcan". "Y discrepamos. Estamos hablando de estudios científicos, no de una caza de brujas. Además, cuánto más se conozca el sector, mejor vamos a poder hacer diagnósticos y promover políticas públicas que beneficien al sector", argumentan.
En este círculo vicioso que dificulta la representación femenina, Sandra Amezaga cita otro factor: las presiones. "Las mujeres te hablan de climas hostiles en las asambleas, de insultos. Hay cofradías en las que hay trabajadoras que han denunciado acoso laboral. Y de eso no se habla", asegura. Ese freno en el acceso a los órganos de dirección, continúa Amezaga, hace que muchas de las propuestas se las tiren abajo otros sectores de las cofradías.
"Nosotras hemos invitado a compañeras a estar en la Junta Directiva de Mujeres Salgadas y hemos visto miedo. Sabemos que lastimamos. Pero todavía no hemos visto una crítica a lo que decimos y a lo que pedimos. Las críticas son personales, pero no todo el mundo está dispuesto a soportar ese machaque continuo sobre lo que dices, lo que haces o lo que pides".
"¿CÓMO VA A HABER RELEVO SI NO SE GANA DINERO?"
Con todo, advierten de que les queda mucho "carrete". "Seguiremos trabajando y sabemos que este es el escenario en el que tenemos que jugar. Pues habrá que aguantar y estar ahí", afirma Amezaga, sobre todo ahora, con la situación crítica que vive el sector, "completamente abandonado".
"En estos momentos está fatal la cosa. La gente está en sus casas sin cobrar nada (...). Lo que hay es mortalidad en la ría y lo que hay que hacer, primero, es cubrir a las familias porque el marisco ya está muerto. Ahora lo que va a pasar es que se va a morir la gente porque no hay producto y no hay ningún tipo de ayuda. Lo único que nos dicen es que están haciendo estudios... Así ya me dirás cómo queremos que haya relevo en la ría", lamenta María. "¿Cómo va a haberlo si es un trabajo donde no ganas nada. En el marisqueo no se gana dinero".
Sobre esto, la asociación propone otras medidas como permitir la compatibilidad del marisqueo con un segundo trabajo y cambiar la gestión marisquera, adaptando los sistemas de protección social para evitar el "empobrecimiento" al que se ven abocadas muchas trabajadoras.
Con todo, respecto al futuro, tercia la coordinadora xeral y se muestra algo más optimista. "No, no se tiene por qué morir el marisqueo. Es un actividad sostenible, que ha levantado a las poblaciones de costa y que debe ser protegida. El marisqueo cuida el recurso y la Administración pública y las políticas públicas tienen la obligación de hacer que funcione", concluye.