El presunto parricida de Oza-Cesuras permaneció "impasible" cuando se localizó a su hijo muerto

Publicado 26/09/2018 14:52:43CET

Dicen que el cadáver apareció "tirado" en una zona boscosa y con evidencias de haber sido "arrastrado"

A CORUÑA, 26 Sep. (EUROPA PRESS) -

Policías que han declarado en el juicio contra el vecino de A Coruña acusado del asesinato de su hijo de 11 años en Oza-Cesuras han calificado de "impasible" la actitud que mantuvo el día de su detención, el 8 de mayo de 2017, y cuando les acompañó al lugar donde se encontró el cadáver del niño.

"Era un cadáver tirado, arrastrado, no había cariño", ha señalado uno de los agentes en relación a cómo se encontraba el cuerpo del menor, localizado en una zona boscosa de este municipio coruñés, durante su declaración en la vista que se celebra, con jurado, en la Audiencia Provincial de A Coruña.

Todos los agentes presentes ese día han confirmado que encontraron el cuerpo gracias a que el presunto parricida les dio las indicaciones. "Era una zona a la que no hubiésemos llegado en mucho tiempo", han dicho, a "uno o dos metros" de una pista forestal, en un "monte de eucaliptos".

Además, han coincidido en que el acusado les fue dando las indicaciones para llegar en coche hasta que, llegado un punto, un lugar donde se encontraron restos de sangre, según ha precisado uno de ellos, dejó de aportarles más datos.

En ese momento, y una vez que emprendieron el camino a pie, han explicado que vieron como miraba hacia un lugar y, siguiendo esta mirada, localizaron al menor "semidesnudo" y apoyado contra un árbol. Además, localizaron una pala --con la que presuntamente le propinó los golpes mortales-- y una zona en la que se intentó excavar. "Pero el terreno era duro, era imposible", han explicado.

SIN "INMUTARSE"

"Nosotros nos sobresaltamos al encontrar el cadáver, pero él no, tenía la misma actitud impasible", ha dicho el primer agente que ha prestado declaración y que estuvo con el acusado el día de su detención y en el traslado a Oza-Cesuras.

"Ni se inmutó cuando se encontró el cadáver", ha dicho otro de los policías. Preguntado por la defensa --que sostiene que su cliente sufre problemas mentales como esquizofrenia y trastorno bipolar-- sobre si le pareció una reacción normal, ha dicho que no.

"No se inmutaba para nada", ha expuesto. "Era como que no estaba, estaba impasible", ha señalado, a su vez, otra de las policías, visiblemente emocionada al explicar, a preguntas del Ministerio Público, el estado en que encontraron el cadáver.

"El acusado tenía una actitud seria y fría", ha expuesto, a su vez, uno de los policías que participó en el registro de la habitación donde el acusado fue detenido el 8 de mayo de 2017, un día después de, presuntamente, matar a su hijo.

CONSUMO DE MEDICAMENTOS

Este agente ha dicho que en la habitación, junto a latas de un refresco y restos de tabaco, encontraron medicación, en concreto tranxilium. "Había dos blisters, uno completamente vacío y otro vacío menos una pastilla", ha relatado.

En la vista oral, agentes de la Policía Científica han confirmado la presencia de restos de "manchas rojizas" en tres puertas del coche del acusado, en alusión a la existencia de "salpicaduras de sangre".

Sobre los golpes recibidos por el menor, uno de los policías ha explicado que presentaba "un golpe de diez centímetros en la frente y otro golpe considerable, de cuatro a cinco centímetros, encima de un ojo, en el lateral izquierdo". A ello, han sumado "heridas abrasivas de arrastre" del cuerpo.

PENAS

En sus peticiones iniciales, Fiscalía, letrada de la Xunta, acusación particular y popular --ejercida por la Asociación Clara Campoamor-- reclaman la prisión permanente revisable.

La defensa alega que el hombre no recuerda lo sucedido y pide la absolución o eximente completa con internamiento en un centro psiquiátrico. De estimarse la eximente incompleta, solicita una rebaja de las penas.