Publicado 15/07/2021 12:55CET

Retorna la música a Santiago con Rozalén al abrigo de O Son do Camiño-Perseidas, que no llena en su estreno

La cantante Rozalén actúa en el festival de música O Son do Camiño-Perseidas en el Monte do Gozo de Santiago de Compostela.
La cantante Rozalén actúa en el festival de música O Son do Camiño-Perseidas en el Monte do Gozo de Santiago de Compostela. - César Arxina - Europa Press

Asistentes destacan que "no es seguro" y se marchan "indignados" del recinto, obligados a caminar 20 minutos a oscuras

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

   O Son do Camiño-Perseidas, el espectáculo creado al amparo del Año Xacobeo 21-22 por los promotores del festival santiagués O Son do Camiño que ha supuesto el retorno de la música festivalera, se estrenó este miércoles con la cantautora Rozalén como plato fuerte y, pese a la capacidad que demostró la albaceteña para "enamorar" al público gallego, Perseidas no alcanzó el aforo completo.

   Tras dos años en blanco en los que la Covid-19 provocó la cancelación de grandes festivales nacionales como el Arenal Sound, el Primavera Sound y el propio Son do Camiño, su hermana pequeña Perseidas prometía traer de vuelta la música a O Monte do Gozo con un cartel a la altura de las grandes citas 'pre-pandemia': Loquillo, Raphael, Vetusta Morla, entre otros, actuarán en Santiago entre julio y agosto.

   Con todo, Perseidas no alcanzó el aforo completo --ya reducido por las medidas covid--, y se quedó a medias. Tal y como ha confirmado la organización del evento, congregó a algo menos de 3.000 personas de las 5.000 plazas autorizadas por el Comité Clínico de la Xunta de Galicia.

   "¿Solo vamos nosotros?", comentó una joven al subir a uno de los buses lanzadera que enlazaba el centro de la capital gallega con la zona del estadio Vero Boquete de San Lázaro, a 20 minutos andando del recinto del festival. En el citado autobús --al que seguían otros dos-- subieron cinco personas.

   Uno de los aspectos más llamativos para los asistentes fue el control policial. Policía Nacional --en vehículos oficiales, a pie y a caballo--, Policía Local y efectivos de Protección Civil controlaron las cinco puertas de acceso al festival, una por sector.

   Si bien es cierto que sobre las ocho y cuarto de la tarde se formaron colas en los accesos --donde solo se pedía la entrada--, se respetaron las medidas covid --distancia y mascarilla--, que se completaban con la higienización de manos al acceder.

   Los asistentes no podían circular entre sectores, que estaban vallados y que contaban con sus propios aseos y servicios. Además, el festival habilitó una app para realizar pedidos sin levantarse de la silla y poder recogerlo sin colas. "Sí, lo hemos visto, pero preferimos ir a la barra; es más como antes", señaló un grupo de amigas ourensanas, un comentario que repitieron otros asistentes.

   El público respetó, en su amplia mayoría, la obligatoriedad de permanecer sentados durante los conciertos. Con todo, ya hacia el final del concierto de Rozalén, el personal de seguridad se vio obligado a "advertir" en "varias ocasiones" a "las mismas personas" de que debían permanecer sentados en el asiento asignado.

"EN GALICIA Y EN GALLEGO"

   Al filo de las nueve de la noche de este miércoles, Guadi Galego arrancó con un agradecimiento por "poder abrir un festival en Galicia y en gallego". Entre tema y tema de su nuevo disco 'Costuras', que intercaló con algunas de sus canciones más conocidas, la gallega intentó "espantar el frío" --"podía llover o ventear, y tocó ventear"-- y no dejó de pedir "sentidiño". "Si os vais a morrear, que sea por encima de la mascarilla", bromeó la artista.

   "Da igual las veces que venga aquí y que sepa que siempre hace frío, siempre acabo congelándome. Esto sí que no lo echaba de menos", comentó en uno de los puestos de comida Ana, una joven coruñesa que asistía al concierto acompañada de su amigo Luis. Los dos jóvenes confesaron, además, haber "descubierto" a Guadi. "Pero estamos aquí por Rozalén, de hecho, si la cola no avanza y empieza, paso de la comida", bromeó.

"CULTURA SEGURA"

   Sobre las 22,15 horas, la cantautora albaceteña subió al escenario entre sonoros aplausos y gritos de 'guapa'. "Ya es la quinta vez que la vemos. Hemos recorrido toda Galicia yendo a sus conciertos", reconoció Juan, de Pontevedra, que asistió junto a su mujer y a otra pareja.

   Rozalén presentó su último trabajo 'El árbol y el bosque' al público, al que le dio las gracias por "apostar por la cultura segura" y asistir al concierto, "el mejor regalo" que le podían dar, según aseguró la cantante. "Esta es una tierra mágica, y quien no la ama es porque no la conoce", defendió Rozalén, que recordó además su peregrinación a Santiago con 16 años, una experiencia "sanadora", con lo que se metió al público en el bolsillo.

   La cantautora arrancó con 'Este tren' tras invitar a los espectadores a "unirse" a un viaje para el que ya había ganas. "Es el primer concierto al que vengo tras la pandemia y la verdad es que, de momento, todo está yendo muy bien", indicó Alba, una lucense que asistió con su novio y que se declaró "gran admiradora" de la albaceteña.

   Como era habitual, por lo menos en los conciertos 'pre-pandemia', el público fue animándose a medida que la artista interpretaba sus temas más conocidos y más reivindicativos. Así, los espectadores corearon entregados, manos en alto y con las linternas de los móviles encendidas, 'Y busqué', '80 veces' o 'Vivir', y estallaron en aplausos "de emoción contenida" con 'Pájaros enjaulados', canción que habla del confinamiento por covid y en la que se reivindica "una sanidad de calidad". "Yo pensaba que de esto saldríamos mejores, ya veis que acerté de pleno", bromeó jocosa Rozalén.

   "Un concierto de Rozalén no sería un concierto de Rozalén si no está Bea, la chica que dobla las canciones en lengua de signos, y si no hay reivindicaciones sentidas", señaló María, una joven coruñesa. Así, el de este miércoles fue "un concierto de Rozalén en todo su esplendor". La albaceteña pidió "cuidar más el arbolito interior, para ver si el bosque entero se pone mejor", reivindicó la situación de los inmigrantes porque "partir, es partirse en dos", y hasta recitó unos versos de Miguel Hernández para acabar lamentando la "crispación" que "reina en la sociedad" estos días con 'Mar en el trigal'.

   La cantante sufrió como una más con "el frequibiris gallego" pero lo borró de un plumazo con la traca final: 'Comiéndote a besos', 'La puerta violeta' --manifiesto contra la violencia de género-- y 'Girasoles' formaron parte del bis que el público pidió a Rozalén, que no se hizo derrogar, y con el que acabó de encandilar a sus fans.

INDIGNACIÓN CON LA ORGANIZACIÓN

   "A mí es que me encanta Rozalén, como reivindica unos valores que debería ser obligatorio defender, como la igualdad o el respeto", destacó Bea, de Santiago, ya al abandonar el recinto.

   Si bien gran parte de los asistentes salieron del primer concierto de O Son do Camiño-Perseidas "encantados" por la organización del evento, sobre todo respecto de las medidas covid, la satisfacción se convirtió en indignación al verse obligada la gente a recorrer la carretera que separa el recinto de conciertos de la zona en la que se prohibía el paso a los vehículos, completamente a oscuras y durante 20 minutos.

   "Nosotras íbamos a cruzar, pero sinceramente tenemos miedo. Es que no se ve absolutamente nada. Luego nos extrañamos de que ocurran ciertas cosas", lamentaron María y una amiga, de A Coruña. Una crítica a la que se unieron otros grupos, algunos de gente mayor, que acompañaron a las jóvenes durante el trayecto. "Ya no es solo por las niñas, es que te puedes caer o encontrarte mal y nadie se entera. No es seguro para nadie, y menos para ellas. Es vergonzoso", aseguró uno de los hombres a una de las patrullas de Policía Nacional.

   "Nos hemos puesto en contacto con Protección Civil y con la Nacional, para ver si nos podían ayudar, y ya no es que no hagan nada, es que las formas en las que nos han contestado dejan bastante que desear", reconoció María, tras intentar parar su amiga a dos vehículos oficiales que cruzaron la carretera, sin éxito. "¿Y si nos pasa algo y no paran?", se preguntó la joven, que aseguró "no entender" todo el despliegue de seguridad si el camino "no es seguro".

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