PALMA 17 Mar. (EUROPA PRESS) -
El bebé arrojado a un contenedor en Porto Cristo en noviembre de 2023 tenía pulsaciones cuando llegó al Hospital de Llevant, aunque éstas podían deberse a las maniobras de reanimación que se le estaban practicando.
En la sesión del martes del juicio con jurado que se sigue en la Audiencia Provincial contra la madre del bebé, su cuñado y su hermana, un enfermero que atendió al neonato en el hospital ha recordado que el corazón del bebé se movía, aunque ha insistido en que pudo deberse a las maniobras que, ha añadido, se detuvieron finalmente con el consenso de todos los participantes al constatar la inviabilidad del neonato.
La primera en declarar ha sido una médico que, en términos parecidos, ha señalado que el bebé presentaba circulación de oxígeno en sangre, aunque ya estaba separado de la placenta, lo que puede considerarse un signo de vitalidad. "Es posible que tuviera vida pero otra cosa es que fuera viable, y menos con los medios del hospital de Llevant", ha apuntado.
Al inicio de la vista, la presidenta del Tribunal ha comunicado al jurado que la madre del bebé está ingresada en un hospital y ha comunicado su voluntad de renunciar a estar presente en el juicio.
En el banquillo vuelven a sentarse la madre y el tío del bebé, para quienes la Fiscalía solicita la prisión permanente revisable como supuestos autores de sendos delitos de asesinato.
También está acusada la cuñada de la madre, quien se enfrenta a una multa de 5.400 euros como supuesta autora de un delito de omisión del deber de socorro.
Los hechos, según expone la fiscal en su escrito de acusación, tuvieron lugar el 3 de noviembre de 2023, cuando la mujer, embarazada de 26 o 27 semanas, se puso de parto en el interior de un vehículo en el que viajaban junto a los otros dos procesados.
Después de dar a la luz, y a pesar de encontrarse en las inmediaciones de un centro hospitalario, la madre de la bebé entregó el cuerpo del neonato al hombre para que lo arrojara a un contenedor próximo y huyeron del lugar.