El Consell de Mallorca da el primer paso para crear una nueva infraestructura en la que incinerar cadáveres de animales. - CONSELL DE MALLORCA
PALMA 12 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Consell de Mallorca ha dado el primer paso para crear una nueva infraestructura en la que poder incinerar y destruir los cadáveres de animales muertos procedentes de explotaciones ganaderas.
El pleno de la institución insular ha aprobado este jueves de forma inicial la modificación parcial del Plan Director Sectorial de Residuos No Peligrosos para que se pueda disponer de estas instalaciones públicas.
Se trata, según ha informado el Consell en un comunicado, de un primer paso para que Mallorca pueda ofrecer un sistema de recogida y eliminación de cadáveres que aporte una alternativa al "complejo problema" que en la actualidad presenta la destrucción de los cadáveres de animales.
La nueva estructura, de aprobarse de forma definitiva, estaría ubicada en Tirme, la empresa concesionaria del servicio público de tratamiento de residuos urbanos de la isla.
El conseller de Medio Ambiente, Medio Rural y Deportes, Pedro Bestard, ha explicado que con esta tramitación se busca "dar una solución definitiva al problema histórico que ha tenido Mallorca para una correcta gestión de la eliminación de animales muertos procedentes de las explotaciones ganaderas de la isla".
Desde 2014, la Conselleria de Agricultura del Govern facilita a los ganaderos, como única alternativa, que puedan enterrar a los animales muertos en su misma explotación. Una solución que, sin embargo, no se puede aplicar en explotaciones en áreas protegidas (ANEI), por superación de límites de entierros según la superficie disponible o en casos de animales de gran envergadura no identificados.
Este sistema de gestión se apoya en dos nuevas celdas de enterramiento controlado en el vertedero de Son Reus para animales de gran tamaño --como vacas o cerdos-- y en la planta de incineración de Tirme para especies más pequeñas.
Esta logística, reactivada tras las obras recientes, ha resuelto temporalmente el problema histórico de los residuos de origen animal de gran formato. No obstante, la situación actual se puede ver "seriamente comprometida" cuando las dos celdas disponibles del vertedero de cola de Son Reus completen su capacidad.
Por todo ello, ha defendido Bestard, resulta necesario realizar una modificación del plan sectorial para así poder disponer de unas instalaciones públicas de tratamiento previo que permitan continuar eliminando estos residuos en el vertedero o como medida definitiva, después de la trituración y secado, incinerar todos estos residuos independientemente de su tamaño. El objetivo es lograr que no sea necesario enterrarlos en las celdas del vertedero.