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PALMA 5 Oct. (EUROPA PRESS) -
Investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea CSIC-UIB) han participado en la elaboración del último informe de Copernicus sobre el estado de los océanos publicado la semana pasada por la Comisión Europea.
Elaborado por Mercator Ocean International, la entidad encargada de implementar el Servicio Marino de Copernicus, el estudio incluye contribuciones de 125 personas de la comunidad científica, según ha señalado el Imedea en una nota de prensa.
Entre ellas, se encuentra personal investigador del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, como Blanca Fernández-Álvarez, Laura Gómez-Navarro, Bàrbara Barceló-Llull, Diego Cortés-Morales, Baptiste Mourre y Ananda Pascual.
El Imedea ha participado en el informe Copernicus con dos trabajos. Por un lado, 'Nuevos conocimientos sobre la actividad de mesoescala en el Mediterráneo occidental' y, por otro, 'Calentamiento del mar Mediterráneo y olas de calor marinas en 2024'.
En la primera publicación, liderada por Laura Gómez-Navarro, se analizan las tendencias de la temperatura superficial del mar en el Mediterráneo (1982-2024) y las olas de calor marinas (2002-2024) mediante tres métodos de detección.
Los resultados muestran un calentamiento significativo de la cuenca, con anomalías medias de 1,23 °C en 2024, que lo sitúan como el año más extremo de las dos últimas décadas en número de días con olas de calor marinas.
El trabajo señala que el Mediterráneo oriental registró los valores récord más destacados, con más días de eventos, mayor duración e intensidades elevadas que en el Mediterráneo occidental, donde la duración y la intensidad fueron inferiores.
El estudio subraya tanto la excepcionalidad de las olas de calor marinas de 2024, especialmente en el Mediterráneo oriental, como la influencia que tienen los métodos de detección en la caracterización de estos eventos extremos en un contexto de calentamiento climático.
En el segundo, en el que figura como primera autora Blanca Fernández-Álvarez, se muestra cómo las nuevas observaciones del satélite SWOT permiten comprender con mayor detalle la dinámica del Mediterráneo occidental.
Estas nuevas observaciones permiten estudiar el océano a escalas más pequeñas y detectar, en algunos casos, un mayor número de remolinos, pero también caracterizar mejor los grandes remolinos ya conocidos.
El estudio muestra, además, que algunos de estos remolinos presentan una energía más elevada de la que se estimaba a partir de las observaciones satelitales convencionales.
Esta décima edición del informe Copernicuso revela un océano que se calienta a un ritmo "alarmante", con consecuencias de gran alcance para la vida marina, las costas y las comunidades de todo el mundo, ha subrayado el Imedea.
En el caso concreto del Mediterráneo, la investigadora Blanca Fernández-Álvarez explica que el área oriental experimentó, en 2024, las condiciones de ola de calor marina más extremas desde 2002, mientras que las temperaturas medias en todo el Mediterráneo alcanzaron 1,23 ºC por encima de la referencia climática a largo plazo.
"No se trata de episodios aislados de calor; ocurren en un contexto de calentamiento oceánico sostenido que está modificando las condiciones a las que se enfrentan los ecosistemas marinos", explica.