Jornada de inicio del juicio con jurado al hombre que mató a su pareja en Can Pastilla. - Javier Fernández - Europa Press
PALMA, 2 Oct. (EUROPA PRESS) -
El inspector jefe del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional que instruyó las diligencias del asesinato machista de Can Pastilla ha afirmado este viernes en la primera jornada del juicio con jurado en la Audiencia Provincial que en los 16 años que lleva en la Policía no había visto visto "burrada semejante".
El juicio contra el hombre acusado de asesinar a su pareja asestándole 66 puñaladas cuando iban juntos en un coche por Can Pastilla en compañía de su hija de dos años en diciembre de 2024 ha comenzado este viernes en la Audiencia Provincial con la lectura de los escritos de las partes y con las declaraciones de los primeros testigos.
Ha sido en este momento cuando el inspector de la Policía Nacional ha recordado que a su llegada al lugar de los hechos, sobre las 15.30 horas del 10 de diciembre, la víctima ya estaba en una camilla y que mostrada "incontables puñaladas" por todo el cuerpo.
El agente ha recordado que la Policía Local ya había detenido poco antes al individuo que sentado en un parque "cubierto de sangre" levantó la mano a la llegada de los policías y les dijo que era "el que había matado a su pareja".
El inspector ha explicado que el dispositivo de control --el procesado tenía una orden de la mujer-- permitió situar al hombre en el lugar de los hechos con la ayuda de las cámaras de seguridad, pero que la alarma no saltó porque la mujer había dejado en casa su pulsera. Cabe recordar que, según el escrito del fiscal, a pesar de la orden, la había convencido para verse e ir juntos en coche a recoger a la hija menor de ambos de la 'escoleta'.
Los hechos ocurrieron en diciembre de 2024, cuando ya pesaba sobre el hombre una orden de alejamiento de la víctima a más de 500 metros desde el mes anterior y por la que llevaba una pulsera telemática de control vinculada al sistema Cometa.
Según el relato del fiscal, a pesar de que esta orden también le impedía comunicarse por cualquier medio con ella, el acusado consiguió convencerla, después de diversas llamadas y mensajes, para que se vieran e ir juntos en coche a recoger a la hija menor de ambos de la 'escoleta'. Para ello, pidió a la víctima que dejara la pulsera en su casa.
Tras recoger a la niña, cuando el coche circulaba por el camino de Can Pastilla, el hombre sacó un cuchillo que llevaba entre su ropa y asestó hasta 66 puñaladas a la víctima en cabeza, cuello, tórax, abdomen y brazos. Algunas de ellas le perforaron los pulmones y la yugular.
La víctima falleció a los pocos minutos y, con el cadáver en el dentro del vehículo, el hombre aceleró repentinamente, lo que ocasionó diversos accidentes de tráfico hasta que colisionó con otro coche por detrás y se detuvo en la misma carretera, provocando heridas leves en la bebé. El hombre huyó pero fue detenido poco después por la Policía Local de Palma en un parque de la zona.