Archivo - Fachada del juzgado de la Vía Alemania, a 15 de abril de 2024, en Palma de Mallorca, Mallorca, Baleares (España). - Tomàs Moyà - Europa Press - Archivo
PALMA 19 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Obispado de Mallorca ha recurrido a la vía judicial para tratar de desahuciar a una madre y su hijo menor de edad de un restaurante abandonado situado en el entorno del santuario de Génova (Palma) y que es propiedad de la Iglesia.
La familia, según ha señalado el Obispado en un comunicado, ha rechazado las alternativas y soluciones ofrecidas de forma reiterada por parte de las autoridades competentes y los servicios sociales diocesanos.
El rechazo de la madre a cualquier reubicación o acompañamiento, ha indicado, compromete "de forma evidente el bienestar y la seguridad" de los menores a su cargo. Según fuentes conocedoras del caso, hay un menor que vive allí de forma permanente y se sospecha que otros hijos podrían acudir de forma esporádica.
Es por ello, ha proseguido el Obispado, que ha considerado necesario recurrir a los cauces judiciales competentes "con el fin de poner fin a una situación que no solo carece de garantías sino que entra en conflicto con las normas de protección y con el deber de cuidado hacia los más vulnerables".
El Obispado ha defendido que esta actuación "no significa renuncia alguna al compromiso de ayuda y acompañamiento" y ha garantizado que seguirá trabajando para que estas personas puedan encontrar "soluciones dignas y estables".
UN RESTAURANTE ABANDONADO
El inmueble en el origen del procedimiento de desahucio es un restaurante que desde hace años se encuentra en desuso y que está situado en el entorno del santuario del barrio de Génova, propiedad de la Parroquia de la Transfiguración del Señor de Génova.
El Obispado ha precisado que este inmueble forma parte de un conjunto religioso protegido que incluye un santuario, una capilla y la imagen venerada de la 'Mare de Déu', por lo que constituye "un lugar de culto y de especial significado espiritual para la comunidad y el vecindario".
En colaboración con los servicios municipales, la Iglesia viene trabajando en la conservación y preservación de este espacio, así como en el estudio de alternativas que permitan recuperar el uso adecuado del local "conforme a su naturaleza y en coherencia con el entorno religioso al que pertenece".
Desde el momento en que se tuvo conocimiento de la presencia de estas personas, que accedieron al inmueble pese a encontrarse debidamente cerrado y delimitado, se estableció una comunicación regular con ellas y se ha venido realizando un seguimiento continuo.
El inmueble, según el Obispado, no reúne los requisitos básicos exigidos para ser utilizado como vivienda dado no dispone de instalaciones sanitarias adecuadas, carece de condiciones estructurales mínimas de habitabilidad y de servicios esenciales que garanticen la salud y seguridad de quienes allí se encuentran.
Asimismo, en sus inmediaciones existen infraestructuras técnicas --como tendidos y equipos eléctricos de alta tensión y cableados auxiliares-- que no son compatibles con el uso residencial y que, por su naturaleza, pueden comportar riesgos para la integridad física de las personas, especialmente de los menores de edad implicados.
"ES UNA VERGÜENZA"
La portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Mallorca, Ángela Pons, ha criticado en declaraciones a Europa Press la decisión del Obispado de llevar el desahucio a la vía judicial.
"El hecho de que un Obispado desahucie a una familia, por la situación que sea, es una vergüenza. Hablamos de una religión que dice amaos unos a los otros y el Papa Francisco instaba a las instituciones eclesiásticas a ayudar a quienes no tienen hogar", ha apuntado.
Además, ha considerado incongruente que el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, haya reclamado de forma reiterada mayor sensibilidad y ayuda hacia las personas sin hogar. De hecho, de forma anual participa en los actos que se celebran en Palma con motivo del Día de las Personas Sin Hogar.
"¿Cómo puede hacer ser que hace unos meses hiciera una llamada por la gente que vive en la calle y ahora trate de sacar a una familia a la calle?", se ha preguntado Pons.
La portavoz de la PAH ha reconocido que todavía no han mantenido contacto con la familia que vive en el restaurante propiedad de la Iglesia, pero no ha descartado la posibilidad de que más adelante puedan prestarles apoyo.