Salud impulsa un grupo de trabajo para mejorar la atención del insomnio y reducir el uso de benzodiacepinas. - CAIB
PALMA 6 May. (EUROPA PRESS) -
La Dirección General de Salud Mental, conjuntamente con la Coordinación Autonómica de Salud Mental del Servicio de Salud, ha impulsado la creación de un grupo de trabajo específico para el abordaje integral del insomnio, con el objetivo de desarrollar una guía clínica de referencia que permita mejorar la atención a esta patología y reducir el uso de benzodiacepinas.
El primer objetivo de este grupo de trabajo es obtener una primera visión de la gestión actual del insomnio en Baleares y del perfil del paciente actual a través del análisis del abordaje médico de diferentes casos, según ha indicado en un comunicado la Conselleria de Salud.
El grupo de trabajo está formado por profesionales de diversos ámbitos asistenciales (psiquiatría de adultos y infantojuvenil, neurólogos, neurofisiólogos, médicos de familia, ginecólogos, neumólogos, pediatras) y de gestión (Dirección General de Salud Mental, Dirección General de Farmacia y Servicio de Salud).
Se analizarán, en esta primera fase, cuestiones referidas a la detección, derivación, tratamiento y seguimiento así como la prescripción de benzodiacepinas, la existencia de estrategias de retirada y la variabilidad clínica de cara a identificar problemas, dificultades y espacios de mejora y así obtener unos protocolos más funcionales y homogéneos.
Este grupo de trabajo, de carácter multidisciplinar y que se ha constituido este miércoles formalmente, tiene como finalidad establecer un protocolo de actuación en todo el sistema sanitario público, definir criterios clínicos compartidos y priorizar intervenciones no farmacológicas, especialmente la terapia cognitivo-conductual, reforzando el papel de los psicólogos sanitarios en la Atención Primaria.
Asimismo, la guía clínica promoverá un uso más razonable de los tratamientos farmacológicos, de acuerdo con la evidencia científica y las buenas prácticas asistenciales.
Esta iniciativa se enmarca en la implementación del nuevo modelo asistencial en salud mental que impulsa la Dirección General de salud Mental, que está orientado a una atención más preventiva, comunitaria y centrada en la persona.
Responde a la necesidad de un cambio de modelo hacia un sistema que garantice la atención de forma escalonada, específica, ajustada, rigurosa y equitativa en cada patología y donde la atención se ajuste a la gravedad de cada proceso, implementando el desarrollo de guías clínicas por patologías.
SEGUNDO GRUPO DE TRABAJO DEL NUEVO MODELO
Se trata del segundo grupo de trabajo que se constituye después del de trastornos de la conducta alimentaria. El primer equipo multidisciplinar para elaborar las guías o protocolos de actuación frente a cada patología se constituyó el pasado mes de febrero, para dar respuesta a una prioridad de actuación como es el trastorno de la conducta alimentaria (TCA).
El insomnio constituye un problema de salud persistente que impacta de forma significativa en el funcionamiento diario de la persona, con repercusiones sobre el rendimiento cognitivo, el estado emocional y la calidad de vida y que, en muchos casos, requiere valoración y tratamiento sanitario.
Se trata de una patología a menudo asociada a ansiedad, depresión y dolor crónico y que, históricamente, ha estado vinculada al uso de benzodiacepinas y otros hipnóticos.
En estudios realizado en Baleares, la prevalencia del insomnio en población adulta se sitúa en torno al 21 por ciento, con un 6-7 por ciento de casos de insomnio con impacto funcional, cifras similares a las observadas en el conjunto del Estado.
El consumo de benzodiacepinas y otros hipnosedantes constituye un problema relevante de salud pública. Se estima que un 27,4 por ciento de la población adulta ha consumido benzodiacepinas, tranquilizantes, sedantes o pastillas para dormir en algún momento de su vida.
La Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España (Edades) recoge que en Baleares un 25,2 por ciento de la población ha consumido hipnosedantes con o sin receta alguna vez en la vida; un 9,7 por ciento los ha consumido en los últimos 12 meses; un 6,1 por ciento en el último mes y un 2,9 por ciento manifiesta un consumo diario en el último mes.
Su uso prolongado se asocia a importantes riesgos, como la dependencia, el deterioro cognitivo, las caídas y las interacciones con otros fármacos.
Ante este escenario, la creación de este grupo de trabajo y la elaboración de una guía clínica específica representan un paso estratégico para avanzar hacia un abordaje integral del insomnio, reforzar la atención psicológica en la atención primaria y alinear la asistencia con un modelo basado en la evidencia y la mejora de los resultados en salud.