Abren los colegios electorales en Israel para unos disputados comicios con Netanyahu y Gantz como favoritos

Imagen de archivos de elecciones en Israel
REUTERS / NIR ELIAS - Archivo
Publicado 09/04/2019 6:37:32CET

Los sondeos apuntan a una mayoría parlamentaria de la derecha que auparía a Netanyahu El pacto entre Gantz y Lapid ha supuesto la creación de una alternativa creíble

MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los colegios electorales de Israel han abierto sus puertas este martes a las 7.00 (hora local) para unas legislativas muy disputadas en las que el actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, intentará garantizarse la reelección pese a los esfuerzos de la coalición centrista liderada por Benny Gantz y Yair Lapid de sacarle del poder.

Los más de 6,3 millones de electores registrados podrán ejercer el voto hasta las 22.00 horas para decidir la composición del Parlamento, la Knesset, integrada por 120 escaños. Ningún partido ha obtenido nunca en las elecciones israelíes una mayoría absoluta de los escaños.

La campaña electoral ha desembocado en unos comicios en los que los sondeos apuntan a un reparto similar de escaños entre estos dos partidos, que parten como claros favoritos, si bien la disposición del espectro político israelí beneficiaría al primer ministro debido a los mayores respaldos con los que cuenta la derecha israelí.

Netanyahu, que ocupa el cargo desde 2009 --tras un mandato de tres años en los noventa--, aspira así a superar a David Ben Gurión, padre fundador de Israel, como primer ministro con un mandato más largo al frente del país, algo que lograría en julio en caso de lograr formar Gobierno.

A pesar de que en los primeros días de campaña su candidatura se vio sacudida por el anuncio del fiscal general, Avichai Mandelblit, de que tiene intención de imputarle por corrupción, su popularidad ha aumentado de nuevo en las últimas semanas y su partido, el Likud, vuelve a figurar en las dos primeras posiciones de las diversas encuestas. El primer ministro ha rechazado las acusaciones y ha denunciado una "caza de brujas".

Netanyahu ha recibido en las últimas semanas una serie de impulsos desde el extranjero, especialmente después del anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, ocupados a Siria. Esta decisión se sumó al reconocimiento de Washington a Jerusalén como capital del país y el traslado de su Embajada a esta ciudad.

Asimismo, en la semana previa a la votación, Netanyahu ha recibido en Israel al presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, y ha viajado a Moscú para reunirse con el mandatario de Rusia, Vladimir Putin, apenas un día después de que regresaran al país los restos de un soldado desaparecido desde 1982, en el marco de la Primera Guerra de Líbano.

El primer ministro ha buscado movilizar a la derecha nacionalista --incluidos sectores ultranacionalistas del espectro político-- frente a la "izquierda", en la que representa al Partido Azul y Blanco, que es en realidad una plataforma centrista.

Netanyahu ha puesto también en el centro de su agenda la seguridad, como ya hiciera en campañas anteriores, especialmente ante los últimos incidentes e intercambio de disparos en la Franja de Gaza, el tradicional enfrentamiento con Irán y las ramificaciones que han derivado del conflicto en Siria. Además, ha destacado sus recientes acercamientos con varios países árabes, en una campaña diplomática a favor de su reconocimiento de Israel.

De esta forma, el primer ministro ha logrado aparentemente movilizar a un electorado que, si bien no le dará la mayoría absoluta, sí parece que le dará el mandato de intentar formar un nuevo Ejecutivo, algo que intentarán evitar Gantz y Lapid, que con su alianza buscaron consolidar una plataforma para aquellos votantes que se oponen a las políticas de Netanyahu.

EL SALTO DE GANTZ A LA POLÍTICA

Gantz, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército de Israel y una figura militar muy respetada en el país, decidió dar el salto a la política en 2015 para intentar apartar del poder a Netanyahu, un esfuerzo que se vio reforzado posteriormente a raíz de su alianza con Lapid, lo que impulsó a su partido en las encuestas.

Gantz y Lapid alcanzaron un pacto según el cual el exjefe del Ejército --cargo que ocupó entre 2011 y 2015-- sería primer ministro durante dos años y medio, tras lo que cedería el testigo al antiguo periodista para el año y medio restante del mandato.

El antiguo jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) busca así seguir los pasos de Isaac Rabin y Ehud Barak, que dieron el salto del Ejército a la oficina del primer ministro.

En uno de sus mítines sostuvo incluso que "ser comparado con Rabin no sería menos que el mejor cumplido en el que puedo pensar". "Rabin fue centro, un poco izquierda, un poco derecha, como quieran definirle", sostuvo, mostrando así su intención de abarcar ese espacio político.

La formación se ha presentado como una alternativa libre de corrupción y con un mensaje centrado en la seguridad --centrado en la amenaza que supone Irán, también desde Líbano y Siria-- y la reforma social.

Asimismo, ha mantenido un discurso difuso sobre la cuestión palestina, en un intento por atraer votos de la izquierda sin apartar de su lado al centro-derecha. En este sentido, ha apostado por un "proceso de separación" no detallado, sin llegar a respaldar la creación de un Estado palestino.

Sin embargo, el Partido Azul y Blanco hace frente a una complicada aritmética parlamentaria para lograr la mayoría, dado que Gantz ha descartado ya a los partidos árabes --ubicados en la izquierda del espectro-- debido a que "hablan contra el Estado de Israel", lo que limita sus alianzas al Partido Laborista y Meretz, lo que podría no ser suficiente.

La coalición de partidos árabes Raam-Balad concurrirá finalmente a las elecciones después de recibir 'luz verde' del Tribunal Supremo, que revirtió así la decisión previa de la Comisión Electoral, que la había excluido. El Supremo eliminó por el contrario la candidatura del líder del ultranacionalista Otzma Yehudit, Michel Ben Ari.

LA FORMACIÓN DE GOBIERNO

En estas legislativas han sido autorizados alrededor de 40 partidos, lo que supone una cifra récord en el país, si bien se espera que menos de la mitad superen la barrera mínima del 3,25 por ciento para lograr representación en la Knesset. El partido que recibirá el mandato del presidente no será el más votado, sino el que cuente con una mayor plataforma para formar una coalición.

Esta situación fue la que se dio en 2009, cuando el entonces mandatario Shimon Peres dio el mandato a Netanyahu, pese a que el Likud fue el segundo partido más votado --un escaño por detrás de Kadima de Tzipi Livni, recientemente retirada de la política--. La situación podría repetirse si el partido de Gantz se impone en los comicios.

Los sondeos dan al Likud en torno a 30 escaños, cifra parecida a la que otorgan al Partido Azul y Blanco, si bien los partidos de derecha religiosa sumarían en torno a 67, lo que les daría la mayoría absoluta en la Knesset, sin que los partidos a la izquierda de la coalición liderada por Gantz parezcan contar con el peso suficiente como para desequilibrar esta opción.

Gantz podría llegar a unir fuerzas con el partido de centro-derecha Kulanu y con Zehut, un partido de nuevo cuño que aboga por legalizar la marihuana y aboga por la anexión de Cisjordania y la solución de un único Estado. Además, cualquier tipo de gobierno de unidad entre el Likud y el Partido Azul y Blanco ha sido ya descartado por ambos.

Las elecciones son por tanto el primer paso en el proceso de formación de Gobierno, sin que esté claro si la posible imputación de Netanyahu tras las vistas de su caso --que se celebrarán tras la votación-- podría afectar a este periodo y socavar algunos de sus apoyos o si el primer ministro saldría indemne de la decisión de Mandelblit.

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