Publicado 21/04/2015 21:06:15 +02:00CET

AI acusa a EEUU de no actuar ante las torturas de la CIA

Sede de la CIA en Virginia
Reuters

WASHINGTON, 21 Abr. (Reuters/EP) -

Amnistía Internacional ha acusado a la Administración del presidente estadounidense, Barack Obama, de otorgar "una amnistía de facto" a los agentes de la CIA que detuvieron y torturaron a prisioneros capturados tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.

La organización internacional ha denunciado que la Administración Obama no ha hecho nada para terminar con la impunidad de aquellos que cometieron torturas contra los prisioneros. Especialmente después de la publicación en diciembre de un informe del Senado que mencionaba amenazas sexuales y otros métodos de tortura de la Agencia de Inteligencia, algo que esta había definido como "técnicas de interrogatorio mejoradas".

El asesor de Amnistía Naureen Shah ha dicho que el equipo de Obama está concediendo inmunidad y evitando que estas personas sean procesadas judicialmente al no investigar estas conductas.

A través del informe 'Estados Unidos: Crímenes e Impunidad', Amnistía ha acusado al Gobierno de Obama de "barrer bajo la alfombra" el informe y los crímenes cometidos por los agentes de Inteligencia. En el mismo, la organización de Derechos Humanos ha pedido al Departamento de Justicia que "reabra y amplíe la investigación" del programa.

Asimismo, ha agregado que las autoridades estadounidenses deben "llevar a las personas sospechosas de cometer crímenes contra el Derecho Internacional ante un juicio justo, independientemente del cargo que ocupasen". A este respecto ha destacado la necesidad de desclasificar los nombres, lugares y fechas de todas las cárceles secretas dirigidas por la CIA.

Sin embargo, Shah ha informado de que el Departamento de Justicia estadounidense ha dicho a los periodistas que, después de una revisión del informe del Senado, no se han encontrado nuevas pruebas de violaciones de las leyes penales del país.

TORTURAS REVELADAS EN EL INFORME

Una de las revelaciones de este informe fue el uso por parte de la CIA de una técnica de interrogatorio desconocida hasta ahora: "la alimentación e hidratación rectal", que padecieron al menos cinco supuestos terroristas.

Este informe también sacó a la luz el estricto control alimenticio sobre los presos de la CIA. Según la investigación, la agencia jugaba con el número de calorías que podían consumir y en ocasiones les imponía una dieta líquida para debilitarles.

Otra herramienta clave para "derrumbar" a los presos fue la privación del sueño. Para impedir que los detenidos se durmieran, les obligaban a permanecer en posiciones incómodas, bajaban la temperatura de la celda o les sometían a ruidos incesantes. La CIA dio su autorización para mantener despiertos a los reos hasta 180 horas, el equivalente a una semana y media, aunque al Departamento de Justicia le informó de que el límite estaba en 96 horas.

A estas se unieron otras técnicas como las duchas de agua fría, ahogamientos simulados o retención en espacios pequeños para estimular las fobias de los prisioneros, de acuerdo con el informe publicado el 9 de diciembre, que concluyó con que 119 presos sufrieron torturas "brutales", 26 de ellos arrestados por error, y que nada de eso sirvió para evitar "amenazas terroristas inminentes".

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