Actualizado 18/03/2015 19:55 CET

AI denuncia el acoso a la oposición en Crimea

Pide a la comunidad internacional que como mínimo presione a Rusia para que se respeten derechos de minorías

MADRID, 18 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades 'de facto' en Crimea, la península ucraniana que Rusia se anexionó hace un año, no han investigado una sucesión de actos de secuestro y tortura de opositores y han recurrido a una campaña incesante de intimidación para acallar la disidencia, según ha denunciado este miércoles Amnistía Internacional.

En su informe, 'Violaciones de los derechos a la libertad de expresión, asamblea y asociación en Crimea', la ONG pone de relieve que las autoridades 'de facto' de Crimea están llevando a cabo un catálogo de abusos de los Derechos Humanos contra medios de comunicación afines al Gobierno ucraniano, activistas, la comunidad tártara de Crimea y personas que critican al régimen.

"Desde que Rusia se anexionó Crimea, las autoridades 'de facto' están aplicando gran diversidad de tácticas de matonismo para reprimir la disidencia; ante la profusión de secuestros perpetrados entre marzo y septiembre, muchos críticos destacados han abandonado la región", ha denunciado el director del programa para Europa y Asia Central de AI, John Dalhuisen.

"Los que se han quedado sufren múltiples formas de hostigamiento por parte de las autoridades, decididas a silenciar a sus opositores", ha añadido.

Desde la anexión, al menos siete personas han sido secuestradas y sigue sin conocerse la suerte que han corrido. Al menos otra persona secuestrada ha aparecido sin vida y con señales de tortura, ha precisado la organización.

En concreto, ha documentado las desapariciones de tres tártaros crimeos. El 29 de septiembre de 2014, cuatro hombres con uniformes negros obligaron a subir a una furgoneta a Islyam Dzhepparov, de 19 años, y a Dzhevdet Islyamov, de 23, y desde entonces no se los ha vuelto a ver. Reshat Ametov, de 39 años, fue secuestrado cuando asistía a una manifestación en marzo de 2014. Su cadáver apareció más tarde con señales de tortura.

Andriy Schekun, dirigente de la organización Casa Ucraniana, que promueve la lengua y la cultura ucranianas, fue secuestrado por paramilitares prorrusos y permaneció 11 días recluido en un lugar secreto donde sufrió descargas eléctricas en marzo de 2014. Tras la terrible experiencia, según Amnistía, fue entregado a las fuerzas armadas ucranianas. Otros tres miembros de la organización desaparecieron en mayo de 2014 y no se les ha vuelto a ver.

"Las autoridades crimeas 'de facto' nos dicen que están investigando todos los casos de secuestro y tortura, pero aún no hemos visto una sola prueba concreta de ello", ha lamentado Dalhuisen.

REPRESIÓN CONTRA LA PRENSA

Además, las autoridades 'de facto' están generando un clima de miedo en Crimea, utilizando la intimidación y una legislación restrictiva para amordazar a los medios de comunicación y las ONG.

El pasado 26 de enero, unos 30 hombres armados con el rostro cubierto pertenecientes a una unidad especial de la policía, acompañados de 10 miembros de las fuerzas de seguridad, registraron las oficinas del canal de televisión tártaro crimeo ATR, interrumpieron la emisión y se llevaron documentos que se remontaban a febrero de 2014.

Antes de sufrir el registro, el canal ya estaba ejerciendo la autocensura y había dejado de usar las palabras "anexión" y "ocupación" después de los avisos de las autoridades a varios miembros de la redacción calificando sus emisiones de "extremistas" y amenazándolos con el procesamiento, ha explicado Amnistía.

Además, ha añadido, varios periodistas y blogueros han huido de Crimea por miedo a sufrir persecución. Entre ellos está Elizaveta Bogutskaya, conocida bloguera afín al Gobierno ucraniano a quien citaron para ser interrogada después de que representantes del "Centro para Combatir el Extremismo" registraran su domicilio y se llevaran datos para someterlos a inspección.

Tras la anexión, las autoridades de facto establecieron que todos los medios de comunicación debían volver a inscribirse legalmente. La conocida agencia de noticias tártara crimea QHA no ha podido hacerlo, sin que se le den explicaciones concretas sobre los motivos de que su solicitud no sea admitida.

Por otra parte, las nuevas autoridades también han prohibido en la práctica las protestas públicas. Los permisos solicitados por tártaros crimeos para celebrar reuniones culturales y manifestaciones se deniegan la mayoría de las veces, y los que se conceden obligan a celebrarlas en lugares de difícil acceso. Así ocurre especialmente con los actos conmemorativos tradicionales, ha denunciado la ONG.

El Mejlis, Parlamento que representa a la comunidad tártara crimea, no ha sido reconocido como tal y sus prominentes miembros sufren una campaña de acoso y persecución.

"O TE MARCHAS O TE CALLAS"

"Un año después de la anexión de Crimea, la actitud de las autoridades de facto y sus amos rusos puede resumirse en una sencilla expresión: si no te gusta, o te marchas, o te callas", ha resaltado Dalhuisen.

"Aunque es evidente la escasa voluntad de los miembros de la comunidad internacional para convencer a Rusia de que restablezca la integridad territorial de Ucrania, como mínimo deberían presionarla mucho más para que respete los derechos de todos los residentes en Crimea", ha remachado.

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