Alemania celebra este domingo a las elecciones regionales del estado de Hesse, un nuevo desafío para Merkel

Angela Merkel
REUTERS / TOBY MELVILLE
Publicado 28/10/2018 15:55:51CET

BERLÍN, 28 Oct. (DPA/EP) -

Alemania afronta este domingo con las elecciones regionales del estado de Hesse, en el oeste del país, un nuevo desafío político que amenaza con sacudir al Gobierno de coalición, elevando la presión sobre la canciller Angela Merkel.

El declive de los partidos tradicionales que pronostican las encuestas, con caídas de la intención de voto de más de diez puntos, hace saltar las alarmas en los cuarteles generales de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside la mandataria y de su socio menor en el Ejecutivo el Partido Socialdemócrata (SPD) y avivan las especulaciones de una ruptura prematura del Gobierno que a la postre conduciría a una convocatoria adelantada de elecciones.

De acuerdo con los últimos sondeos, la CDU de Merkel se adjudicará este domingo en Hesse únicamente el 28 por ciento de los votos, frente al boyante 38,3 por ciento que alcanzó en 2013.

Por su parte, el Partido Socialdemócrata (SPD) se apuntará previsiblemente en torno a un 20 por ciento de apoyos, una cifra raquítica en comparación con el 30,7 por ciento de hace cinco años.

La crisis de los partidos tradicionales deja como principal beneficiado a Los Verdes. A la formación ecopacifista que en la actualidad gobierna en Hesse como socio menor del conservador Volker Bouffier, muy cercano a Merkel, los sondeos le otorgan el 20 por ciento de los apoyos.

Como cuarta fuerza política figura el partido populista de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), que con un 12 por ciento de voto estimado entraría en el único de los 16 Parlamentos regionales alemanes que le faltaba por conquistar. A continuación, empatados con un ocho por cierto de los apoyos, figuran los liberales del FDP y los postcomunistas de La Izquierda.

La posibilidad de que la CDU pueda perder la presidencia de este "Land" del oeste de Alemania asentado en el corazón financiero del país, con epicentro en Fráncfort, eleva la presión sobre Merkel en sus propias filas como fuera.

Por una parte, el descalabro electoral abre la puerta a que Merkel rechace presentarse por primera vez en casi dos décadas a presidir la CDU en el congreso federal que su partido celebrará en diciembre, insinuando así su despedida de la política dado que ella siempre ha unido la presidencia de la CDU con el cargo de canciller.

Por otra, los malos resultados de los dos partidos que sustentan la coalición de Gobierno en Berlín darían fuerza a las voces críticas del SPD que reclaman el fin de la alianza so pretexto de que esta es una constelación que los ciudadanos rechazan.

Un total de 4,38 millones de electores están hoy llamados a la urnas en Hesse, en la segunda prueba de fuego que Merkel tendrá que afrontar en tal solo dos semanas. A mediados de mes, el socio de Merkel, la Unión Cristianosocial (CSU), perdió la mayoría absoluta en las elecciones regionales de Baviera, en lo que supuso un duro golpe para los conservadores a pesar de que lograron mantenerse como el partido más votado. En esos mismos comicios, el SPD también sufrió una fuerte caída.