Desplazados palestinos en tiendas de campaña en la Franja de Gaza - Europa Press/Contacto/Ramzi Abu Amer
MADRID, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -
La ONG Amnistía Internacional (AI) ha denunciado el precio que pagan las mujeres y niñas por el colapso del sistema sanitario y el desplazamiento en la Franja de Gaza, con consecuencias "potencialmente mortales" por la falta de salud reproductiva, materna y neonatal, la interrupción de tratamientos para enfermedades crónicas o las demoras de las evacuaciones médicas.
"Mientras la tensiones en Oriente Próximo aumentan considerablemente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, no debemos olvidar el genocidio que está cometiendo Israel contra la población palestina de Gaza y el precio brutal que están pagando las mujeres y las niñas", ha advertido la secretaria general de AI, Agnès Callamard.
"También es la consecuencia previsible de las calculadas políticas y prácticas israelíes de desplazamientos masivos múltiples; restricciones deliberadas de artículos básicos y esenciales, así como de la asistencia humanitaria, y de dos años de bombardeos implacables que han destruido el sistema de salud de Gaza y diezmado familias enteras", ha argüido.
En este contexto, las mujeres dan a luz sin la atención médica adecuada, mientras que viven su embarazo y recuperación posparto desplazadas en "lugares superpoblados e insalubres" y lidian, al igual que el resto, con "el hambre, las enfermedades y el trauma".
Esta situación afecta no solo a mujeres embarazadas y lactantes, sino a madres de bebés y menores; a mujeres con enfermedades crónicas o discapacidades, así como aquellas que se recuperan de lesiones, que han enviudado o perdido a seres queridos y las que están menstruando o han perdido su empleo y el acceso a la educación.
FALTA DE ATENCIÓN
Amnistía ha advertido del colapso de los servicios de atención para la salud reproductiva y la salud materna, así como las restricciones a la entrada de ayuda y de productos de higiene, en un contexto de constantes ataques, desplazamientos y destrucción de los sistemas de saneamiento.
Según recientes datos del Ministerio de Sanidad gazatí, faltan el 46% de los medicamentos esenciales, incluidos aquellos destinados a inducir contracciones, tratar las hemorragias durante el parto y el postparto; así como anestesia y medicamentos para el dolor, y los que tratan infecciones y problemas respiratorios.
Las previsiones más recientes de la Clasificación Integrada en Fases de la Seguridad Alimentaria, señalan que 37.000 mujeres embarazadas y lactantes sufrirán también malnutrición aguda y necesitarán tratamiento antes de mediados de octubre de 2026.
Personal médico entrevistado por Amnistía asegura que, pese al alto el fuego, las mujeres que dan a luz padecen escasez extrema de comida, medicamentos y suplementos durante gran parte del embarazo y el postparto. Asimismo, numerosas mujeres embarazadas sufren anemia por malnutrición y enfermedades por agua contaminada.
"Las condiciones del desplazamiento han provocado enfermedades infecciosas y la mayoría de mujeres llegan aquí con estrés, trauma e incertidumbre tras haber sufrido múltiples desplazamientos y perdido seres queridos, sin poder obtener los alimentos nutritivos que necesitan", asegura el médico neonatólogo Naser Bulbol, del departamento de obstetricia del hospital de Al Helu.
A menudo, el personal no puede llevar a cabo pruebas por falta de material y a veces ha tenido que recurrir a anestesia caducada. Todo ello, ha causado un aumento exponencial de partos prematuros, bebés con bajo peso o depresión postparto, entre otras.
En el hospital de Al Helu hay 12 incubadoras, seis de ellas para cuidados intensivos neonatales, si bien ninguna de ellas está equipada con los monitores cardiorrespiratorios necesarios. Según el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), las unidades neonatales de Gaza funcionan al 150-170% de su capacidad, con hasta tres recién nacidos en cada incubadoras.
Todas las mujeres embarazadas entrevistadas por Amnistía aseguran que solo han recibido cuidados prenatales esporádicos, y muchas no han podido refugiarse adecuadamente con sus recién nacidos por el frío extremo y las tormentas durante los meses de invierno.
"Perdí muchísimo peso; pesaba sólo 43 kilos y en el hospital de campaña donde di a luz me dijeron que sufro malnutrición. Mi bebé nació con una infección pulmonar bilateral. Estuvo varios días en la unidad de cuidados intensivos y ahora está algo mejor, pero sigue sin poder respirar bien por sí mismo y está en una incubadora", dice Hind, quien dio a luz el pasado 19 de enero.
La mujer ha afirmado que tiene "miedo" de que su hijo se ponga aún más enfermo, ya que vive en una tienda de campaña junto al mar. "Además tengo otro bebé de 18 meses que también está enfermo por el frío", aclara a la ONG.
Por su parte, Mariam, de 22 años y desplazada en Deir al Balá, dio a luz a su primer hijo pese a estar diagnosticada de malnutrición y anemia. La mujer ha denunciado que tiene dificultades para comprar leche de fórmula, ya que no produce suficiente leche para amamantar, y que le cuesta mantener a su bebé caliente porque, al igual que Hind, vive en una tienda.
La comadrona jefe del hospital de Al Auda, Maisun abu Bureik, asegura que a ello se añade la carga que sufren las madres recientes que han perdido a su esposo o su familia. "No hay nada que puedas decir o hacer para ayudarla", añade.
Amnistía relata que todas las mujeres embarazadas y lactantes con las que han hablado en ciudad de Gaza, Al Mauasi, Deir al Balá o Nuseirat, tienen dificultades para comprar productos de higiene, como compresas, champú o jabón, si bien ha mejorado el acceso desde enero de 2026.
CÁNCER DE MAMA
Por otro lado, Israel siguen controlando y dificultando gravemente el proceso de las evacuaciones médicas. Estas restricciones afectan a pacientes de cáncer de mama, que sufren por la escasez de suministros, incluidos los medicamentos de quimioterapia.
"No hay ningún hospital en Gaza que ofrezca actualmente radioterapia. También tenemos una grave escasez de equipos de diagnóstico. No hay suficientes aparatos de resonancia magnética operativos en toda Gaza", advierte una enfermera a la ONG.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) advirtió de que Israel consideran algunos equipos de laboratorio y artículos necesarios para hacer diagnósticos y técnicas de imagen son de "doble uso", por lo que ha prohibido su entrada en el enclave palestino.
Una mujer que ha sido desplazada en hasta cuatro ocasiones y que recibe tratamiento para el cáncer --fue diagnosticada el año pasado-- en el hospital de Al Helu traslada a la ONG que sus sesiones se habían retrasado dos veces por falta de medicamentos.
"Cuando tengo las suerte de recibir quimioterapia, duermo aquí uno o dos días para recuperarme, pero luego tengo que volver a mi tienda, donde tengo que beber agua que no está limpia, ducharme con agua que no está limpia, aunque lo peor de todo es que no puedo dormir ni descansar", alega Iman, quien se encuentra en la lista de personas a evacuar y sigue esperando.
Por su parte, una madre de siete hijos diagnosticada con un tumor en el lóbulo frontal, Nisrine, afirma a Amnistía que, más allá de su enfermedad, tuvo que soportar la muerte de su madre y sus hermanos por un ataque israelí. "Caí en una depresión severa. El desplazamiento constante te va quitando la vida; te agota. Lo más duro es tener que empezar de cero de nuevo cada vez", señala.
Por todo ello, Callamard ha insistido en que se debe "apoyar con firmeza a las mujeres y las niñas palestinas de Gaza y pedir, una vez más, a los Estados que tomen medidas significativas para poner fin al genocidio de Israel y a su ocupación ilegal, lo que incluye garantizar que las mujeres y las niñas tienen acceso a sus derechos".