USTARZAI, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
Al menos 22 personas murieron y más de 50 resultaron heridas en un atentado suicida perpetrado durante una procesión chií con motivo de la festividad religiosa de la 'Ashura' al suroeste de Islamabad, según un nuevo balance difundido por fuentes locales.
El Ejército paquistaní se hizo con el control en la zona y ha impuesto un toque de queda después de que los chiíes se vengaran por el atentado prendiendo fuego a tiendas y coches en Hangu, unos 200 kilómetros al suroeste de Islamabad, según indicó el jefe de la Policía del distrito, Ayub Khan.
"Pensábamos que la bomba había sido accionada por control remoto pero ahora parecer tratarse de un ataque suicida", señaló Khan. La explosión afectó una procesión en la que participaban cientos de personas en un bazar tras salir de la principal mezquita chií de la localidad, según fuentes del Ministerio de Interior.
"La situación es muy grave. La gente se está enfrentando y la Policía está intentando controlarles. Nuestra prioridad es llevar a los heridos al hospital, pero los fieles, muy enfadados, están atacando los vehículos policiales e incluso las ambulancias", según estas fuentes.
Los clérigos suníes y chiíes de Hangu utilizaron los megáfonos de la mezquita para instar a los fieles a la calma y a evitar más disturbios. "Estamos recibiendo buen apoyo de los líderes religiosos locales y la situación está bajo control", añadió Sherpao.
El alcalde Hangu, Ghani Ur-Rahman, indicó que la situación estaba bajo control a primera hora de la tarde y precisó que hay decenas de heridos como consecuencia de los enfrentamientos.
El ataque tenía como objetivo a los chiíes que celebraban la 'Ashoura', principal festividad religiosa de los chiíes que marta el séptimo centenario de la muerte del imán Hussain, nieto del profeta Mahoma. La muerte de Hussein estableció la rivalidad entre chiíes y suníes sobre quién debería suceder al profeta.
Por su parte, el ministro de Información, Sheij Rashid Ahmed, condenó "este ataque en los términos más firmes". "Esta es una conspiración para desencadenar enfrentamientos entre suníes y chiíes. Ningún musulmán puede hacer esto, quien quiera que lo haya hecho es un terrorista", añadió.