Austria acusa a un coronel retirado de espiar durante décadas para Rusia

Sebastian Kurz
REUTERS / LEHTIKUVA LEHTIKUVA
Actualizado 09/11/2018 11:59:30 CET

VIENA, 9 (Reuters/EP)

Las autoridades austriacas sospechan que un coronel retirado recientemente ejerció labores de espionaje durante décadas al servicio de Rusia, según ha informado el canciller de Austria, Sebastian Kurz, que ha reclamado explicaciones "transpartentes" de Moscú.

"Si la sospecha se confirma, este tipo de casos, independientemente de que tenga lugar en Países Bajos o en Austria, no mejoran las relaciones entre Rusia y la Unión Europea", ha lamentado Kurz ante los periodistas.

Como primera medida de represalia, Viena ha convocado este viernes el encargado de negocios ruso y ha anulado la visita que tenía previsto realizar a Moscú su ministra de Exteriores, Karin Kneissl, que precisamente generó polémica al invitar a su reciente boda al presidente ruso, Vladimir Putin, con quien incluso bailó.

El espionaje se habría iniciado en la década de los noventa y se habría prolongado hasta 2018, según el canciller austriaco, que no ha revelado más detalles del oficial que figura en el centro de este supuesto escándalo. Tanto Kurz como el ministro de Defensa, Mario Kunasek, han confirmado que el caso está ya en manos de la Fiscalía.

Las autoridades no se percataron de la fuga de información hasta hace unas semanas, gracias a un chivatazo de un servicio de Inteligencia extranjero y a la incautación de varios "equipos técnicos", entre ellos un ordenador portátil. Kunasek ha asegurado que el coronel bajo sospecha o sus facilitadores estaban interesados en temas como el sistema de armas o la inmigración.

RUSIA SE DESMARCA

El Gobierno de Rusia, como suele ser habitual en este tipo de casos, se ha desmarcado de la polémica ha convocado al embajador austriaco para pedir explicaciones por las sospechas lanzadas públicamente este viernes por el Gobierno de Kurz.

El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha dicho estar "sorprendido" por las informaciones que han llegado desde Viena y que se suman a una reciente ola de críticas en Europa por las presuntas injerencias o espionajes de Moscú.

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