BENGHAZI, 3 Ene. (Reuters/EP) -
Miles de personas, entre combatientes y civiles, han resultado heridas en la batalla protagonizada por las fuerzas del poderoso general Jalifa Haftar y las milicias islamistas por el control de Benghazi, la mayor ciudad del este de Libia. Ahora, ya finalizados los enfrentamientos, muchos han quedado lisiados y sin ningún tipo de ayuda.
Mutasim al Misrati perdió una pierna en un ataque ocurrido en abril de 2014 cuando luchaba con las tropas de Haftar para echar de Benghazi, su ciudad natal, a los islamistas. Ese año recibió asistencia médica y le pusieron una prótesis que le permitió recuperar su rutina diaria y retomar los estudios de economía mientras trabaja en una lonja de pescado.
"En 2014 recibí cuidados médicos pero en estos momentos hay abandono cuando se trata de los heridos", ha denunciado Al Misrati, consciente de que muchos otros no han tenido su misma suerte. "Luché por mi país y, gracias a Alá, me ayudaron y pude volver a mi trabajo pero hay amputados que no han recibido prótesis", ha apostillado.
No hay datos independientes sobre las víctimas que ha dejado la campaña de Benghazi. Ahmed al Mismari, portavoz del Ejército Nacional Libio (ENL) de Haftar, estima que unos 6.000 combatientes murieron, mientras que el portavoz de las fuerzas especiales del ENL, el coronel Milad al Zawi, estiman que 1.500 murieron y otros 2.500 resultaron heridos.
Algunos veteranos han sido trasladados al extranjero por los gobiernos de esos países para recibir tratamiento médico, pero la mayoría han tenido que conformarse con los recursos del sistema sanitario libio.
Los que se han quedado en la nación norteafricana reciben un pago único de 2.000 dinares libios (unos 1.200 euros), aunque en el mercado negro equivale a unos 230 euros debido al alza de los precios provocada por la guerra.
La batalla por Benghazi concluyó en julio de 2017 con las fuerzas de Haftar como triunfadoras. Se espera que el general, que controla el este de Libia, compita en las elecciones presidenciales previstas para este año.
Al Misrati todavía le apoya pero quiere un futuro mejor. "Quiero una nación en calma, en la que haya dinero, combustible y electricidad", ha reclamado. "Benghazi está llena de la sangre de los mártires", ha subrayado.