Publicado 17/05/2022 13:59

Bruselas aprueba el mapa de ayudas regionales europeas para Irlanda del Norte hasta 2027

Archivo - Banderas de la Unión Europea (UE) y Reino Unido
Archivo - Banderas de la Unión Europea (UE) y Reino Unido - Kay Nietfeld/dpa - Archivo

BRUSELAS, 17 May. (EUROPA PRESS) -

La Comisión Europea ha aprobado este martes el mapa de ayudas regionales a cargo de las arcas comunitarias que recibirá la región británica de Irlanda del Norte durante el periodo 2022-2027, un apoyo que percibirá a pesar del Brexit en virtud de las salvaguardas previstas para la región en el protocolo irlandés negociado entre la UE y Reino Unido en el marco de su divorcio.

Se trata del plan de reparto con el que quedan definidas las zonas que pueden optar a ayudas regionales a la inversión y también establece los niveles máximos de ayuda en las regiones que pueden acogerse a subvenciones, en base a los criterios que fijan las reglas comunitarias en materia de ayudas de Estado.

La intensidad de la ayuda es el importe máximo de ayuda estatal que puede concederse por beneficiario, expresado como porcentaje de los costes de inversión subvencionables.

En este caso, dado que la ayuda para las grandes empresas varía en función del PIB per cápita, en Belfast se aplicará una intensidad máxima de ayuda del 10%, mientras que en el resto del territorio de Irlanda del Norte la intensidad máxima de ayuda será del 15%.

Este nivel podrá incrementarse en 10 puntos porcentuales para inversiones realizadas por medianas empresas y en 20 puntos porcentuales para inversiones realizadas por pequeñas empresas, para sus inversiones iniciales con costes subvencionables hasta 50 millones de euros.

Las directrices se aplican para el periodo que va desde el 1 de enero de 2022 al 31 de diciembre de 2027 y permiten a los Estados miembros apoyar a las regiones europeas menos favorecidas en su recuperación y reducir las disparidades en términos de bienestar económico, ingresos y desempleo, objetivos de cohesión que son elementos centrales de la Unión.

También ofrecen mayores posibilidades a las autoridades nacionales para apoyar a las regiones que se enfrentan a una transición o a retos estructurales, tales como la despoblación, a fin de contribuir plenamente a las transiciones ecológica y digital.