Canadá.- El conservador Stephen Harper, economista de 47 años, será el nuevo primer ministro de Canadá

Europa Press Internacional
Actualizado: martes, 24 enero 2006 7:59

Según los datos del recuento, todavía provisionales, los conservadores no logran la mayoría absoluta

MONTREAL, 24 Ene. (Para EUROPA PRESS, Francisco CABEZUELO) -

El líder del Partido Conservador, Stephen Harper, un economista de 46 años, casado y con dos hijos, se convertirá próximamente en el nuevo primer ministro de Canadá, después de que su partido ganara las elecciones federales celebradas ayer lunes, según los datos provisionales ofrecidos por las autoridades electorales, y cuyos resultados arrebatan el poder al Partido Liberal, en el poder desde hace más de doce años.

A pesar de la pronosticada victoria, Harper no logra la mayoría absoluta, pues se queda en los 123 escaños. Los datos provisionales publicados por Elections Canada, le dejan a más de 30 escaños de la misma, con lo que será primer ministro de un Gobierno minoritario, como lo era Paul Martin, o tendrá que pactar con otras fuerzas decisivas en el arco parlamentario de Ottawa, como los separatistas del Bloc Québécois.

La vida de Harper, un desconocido en la política internacional, especialmente en Europa, ha estado ligada desde sus principios a la política. Desde muy joven, estuvo involucrado en varias organizaciones. Fue uno de los fundadores del Partido Reformista, por el que resultó elegido parlamentario en la Legislatura 1993-1997, tras haber abandonado la Coalición Nacional de Ciudadanos en la que también había militado. En 2002, pasó a otra formación, la Alianza Canadiense, en cuyo liderazgo sucedió a Stockell Burt Day Jr.

En 2003, Harper logró unos de sus sueños. Ese año logró un acuerdo con el líder 'tory' Peter MacKay, del Partido Progresista Conservador, fundado en 1942. Gracias a este acuerdo, la Alianza Canadiense de Harper y los 'tories' se fusionaron, refundando así lo que ahora se denomina Partido Conservador de Canadá. En marzo de 2004, Harper fue elegido máximo mandatario de los conservadores canadienses y se convirtió en líder de la oposición.

Harper nació en Toronto (Ontario) el 30 de abril de 1959. Estudió en el Richview Collage Institute, antes de irse a trabajar a una empresa de hidrocarburos situada en la provincia de Alberta. Allí, se graduó en Economía por la Universidad de Calgary, ciudad en la que actualmente reside y por la que ocupaba un escaño en el Parlamento de Ottawa. Desde este puesto, en los últimos meses no ha dejado de atacar al Gobierno minoritario del Partido Liberal, liderado hasta ahora por Paul Martin.

Harper y su mujer, Laureen, tienen dos hijos: Benjamin, nacido en 1996, y Rachel, nacida en 1999. Estaba al tanto de los buenos resultados que le ofrecían las encuestas, pero siempre fue consciente de la volatilidad de las mismas ante posibles cambios de última hora en la opinión pública. Así, el pasado fin de semana dio órdenes internas a los miembros de su partido para que no dieran más ruedas de prensa y evitaran el contacto directo con periodistas. Según publicó el rotativo 'The Globe & Mail', uno de los de mayor difusión en Canadá, Harper pidió este fin de semana a sus candidatos que no dieran más ruedas de prensa y se abstuvieran de dar opiniones personales sobre temas polémicos como el matrimonio entre personas del mismo sexo o el aborto.

Durante toda la campaña, Harper hizo hincapié en los mensajes centrales de su discurso: necesidad de cambio en el Gobierno para reactivar la vida política del país, claridad en las cuentas públicas, recorte de impuestos y nuevos esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado y la delincuencia. "Si los liberales vuelven a ser reelegidos, este país seguirá perdido sin rumbo", era otro de los mensajes de Harper, que nunca dejó de recordar al electorado los graves escándalos de corrupción del Partido Liberal, caído en desgracia desde que en 2004 se descubriese un escándalo de corrupción en las filas del Partido Liberal en la provincia de Québec. Por su parte, Paul Martin intentó hasta el último momento arañar votos en las circunscripciones atlánticas del país, y evitó referirse a los escándalos de su partido para no aumentar el previsible descalabro electoral de los liberales. En todo momento, mantuvo un mensaje de riesgo y miedo alertando contra el programa de cambios propuestos por Harper, al que llegó a calificar de "anticanadiense" y "proamericano".

De hecho, durante la campaña, Martin ha comparado a Harper con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y ha establecido paralelismos entre las actuales políticas de los republicanos en EEUU y las que los conservadores podrían desarrollar en Canadá. "Canadá no quiere el cambio que Harper está proponiendo" era el mensaje central de Martin, que parece no haber calado entre el electorado, que esta vez ha dado la espalda a los liberales.

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