La carrera contrarreloj continúa en Mozambique tras el paso de 'Idai'

La carrera contrarreloj continúa en Mozambique tras el paso de 'Idai'
WORLD VISION
 
Actualizado 31/03/2019 9:30:31 CET

BEIRA (MOZAMBIQUE), 31 Mar. (Por Carey Ellis, World Vision) -

Volar hasta Beira, en Mozambique, fue una visión desgarradora: cientos y cientos de viviendas enmarañadas entre sí, sus tejados arrancados y los muros derrumbados. Las inundaciones dominando las bajas llanuras; cientos de personas que se habían ahogado en las aguas enlodadas.

En un recorrido por la ciudad, la furia del ciclón 'Idai', que golpeó Mozambique así como Zimbabue y Malaui el pasado 14 de marzo, es palpable. Viviendas, escuelas y hospitales han quedado violentamente destrozados. Los que aún siguen en pie son meros cascarones; no ofrecen ninguna seguridad para las familias que se han visto obligadas a refugiarse en ellos.

Los niños juegan en los escombros. Con las escuelas cerradas en un futuro previsible, tienen poco más que hacer. Es un lugar peligroso para un niño: las carreteras están destrozadas y los escombros están por todas partes. A donde quiera que miras ves árboles arrancados y líneas eléctricas derribadas. Es un completo caos.

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Fue en medio de esta matanza donde conocí a Celina. Con solo 14 años, todo su mundo ha quedado hecho pedazos: su familia tuvo que huir de su casa destruida y ahora están durmiendo en una escuela junto a cientos de desplazados más. La mayoría de ellos son niños pequeños.

Celina recuerda que tenía miedo y se sentía confundida la noche en que golpeó la tormenta. "Nunca había escuchado nada como eso. El viento era muy fuerte", señala

Ella, su madre, hermanas y su sobrino pequeño consiguieron huir cuando el tejado de su vivienda fue arrancado y un árbol cayó sobre la misma, pero uno de sus vecinos no tuvo tanta suerte. Cuando las aguas subieron no pudo escapar en su silla de ruedas y tuvo que abandonarla, arrastrándose en medio de la tormenta, solo para que al final le golpeara una lámina de metal volando y le matara.

UNA ESCUELA COMO REFUGIO PARA LOS DESPLAZADOS

La vida en la escuela es dura para Celina. No es un lugar seguro para las niñas y no hay privacidad. Con cientos de personas apelotonadas en un pequeño espacio y compartiendo pocos aseos, es probable que las enfermedades se propaguen rápido. Tampoco no hay suficiente comida y a menudo se producen peleas.

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Las ONG, incluida World Vision, están en el terreno en Beira trabajando duro para llegar a todos los que lo necesitan, como Celina. Dado que muchas carreteras quedaron impracticables, durante los primeros días la única manera de llegar a muchas de las comunidades más vulnerables ha sido en helicóptero.

Nuestro equipo voló con Mercy Wings, una ONG socia, para entregar ayuda en una comunidad remota cercana a la ciudad. Allí conocimos a innumerables niños para los que esta era la primera vez que veían comida y agua potable desde el ciclón. Comprensiblemente, se sentían olvidados por el mundo exterior.

UN DESASTRE SOBRE OTRO DESASTRE

Estas comunidades ya eran vulnerables antes del ciclón. En el caso de esa localidad, muchos de los niños mostraban signos obvios de desnutrición de largo plazo. Para ellos, el ciclón ha sido un desastre sobre otro desastre.

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Y tristemente, pasará mucho tiempo antes de que la vida en Mozambique vuelva a la normalidad. Con el riesgo de brotes de enfermedades como el cólera y la tifoidea y con algunas comunidades aún aisladas, llegar a los más necesitados es una carrera contrarreloj.

Celina no está segura de lo que le deparará el futuro, o cuando podrá volver a casa. "Quiero volver a la escuela", me dice. "Me gustaría poder estar en casa con mis amigas. No sé cómo serán las cosas en el futuro", lamenta.

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