Publicado 21/01/2016 17:53CET

Cerca de 8.000 moldavos se manifiestan contra el nuevo primer ministro

Manifestantes moldavos protestan ante el Parlamento de Chisinau
STRINGER . / REUTERS

CHISINAU, 21 Ene. (Reuters/EP) -

Al menos 8.000 moldavos se han manifestado este jueves en la capital contra el nombramiento de Pavel Filip como nuevo primer ministro del país, el tercero en menos de un año, por ser parte de la oligarquía dominante. Un portavoz del Gobierno ha dimitido, después de que Filip tomara posesión de su cargo de forma apresurada, un movimiento que la oposición ha calificado de "ilegítimo".

"He explicado al presidente que mi dimisión es fruto de un extraordinario y desafortunado incidente, que asumo como parte de mi responsabilidad", ha afirmado el portavoz, Vlad Turcanu. "Comenté a los periodistas que la toma de juramento se pospondría al jueves. Esa era la postura oficial del presidente hasta las 22:00 horas del miércoles (...) Después, se decidió que la ceremonia se celebraría cerca de la medianoche", ha añadido.

Un diputado de la oposición, Bodgan Tirdea, también ha criticado la celeridad con que se ha celebrado la investidura. "El Gobierno debe asumir su responsabilidad por esta toma de posesión nocturna, que tuvo lugar sin conocimiento público", ha explicado a Reuters. "Este gabinete es ilegítimo", ha criticado.

A pesar de ser promocionado por sus partidarios como una figura dialogante y comprometida, muchos diputados de la oposición se han mostrado contrarios al nombramiento de Filip. El nuevo primer ministro, miembro del principal partido de la coalición proeuropea y antiguo ministro de Información y Comunicación, mantiene una estrecha amistad con Vladimir Plahotniuc, uno de los hombres más ricos e impopulares de Moldavia, y de hecho objetivo de los manifestantes en sus protestas.

"Plahotniuc, no olvides que tu hogar es la prisión", gritaban los manifestantes este jueves. La noche anterior, un pequeño grupo de manifestantes consiguió entrar por la fuerza en el Parlamento tras la votación del hemiciclo, produciéndose enfrentamientos con los antidisturbios.

Las repetidas protestas amenazan con acabar con todas las posibilidades de Filip para liderar un Gobierno estable, el primero tras la moción de censura que acabó en octubre con la anterior administración tras conocerse la fraudulenta desaparición de casi 1.000 millones de euros del sistema bancario --una cifra que representa una octava parte del producto interior bruto del país--.

Además, Moldavia, el país más pobre de Europa, vive sumido en una gran inestabilidad financiera mientras trata de negociar un nuevo crédito con sus acreedores, entre los que se incluye el Fondo Monetario Internacional.

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